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¿Aflora por fin la verdad en el caso Puerto Montt?

La entidad “salmonera” negó siempre haber recibido su parte de los 16 millones de dólares que Jadue decidió repartir entre los 32 clubes afiliados a la ANFP en 2012. El Banco Santander, sin embargo, acaba de entregar a uno de los implicados en la querella la fotocopia de cuatro cheques cobrados por Deportes Puerto Montt que, sumados, equivalen al medio millón de dólares de la época.

El 4 de noviembre recién pasado fue un día difícil para Víctor Cañas, comunicador radial. Miguel Angel García, juez titular del Juzgado de Garantía de Puerto Montt, lo condenaba por el delito de injurias y calumnias, otorgándoles la razón a los querellantes, Patricio Corominas, padre e hijo, y el senador por la zona Rabindranath Quinteros.

Cañas, que desde mediados de 2013 venía dando una denodada lucha por esclarecer qué había ocurrido con 500 mil dólares que debía haber recibido Deportes Puerto Montt de parte de la ANFP, y que la entidad “salmonera” negó siempre que hubiesen ingresado a sus arcas, se veía de pronto condenado. Y, además, desprotegido. Porque su abogado no lo subió al estrado a declarar y porque la mejor prueba que creía tener entre manos para reforzar sus dichos y demostrar que no había injuriado ni calumniado –las actas completas de los Consejos de Presidentes de la ANFP de la época, que demostraban que el acuerdo de reparto de los dineros nunca había sido cambiado- ni siquiera fue considerada por el juez que veía la causa.

Ante tal adverso panorama, Cañas tomó dos decisiones: la primera, cambiar de abogado; la segunda, seguir peleando. Y ocurre que ya su primera medida para afrontar lo que se le venía le abrió una perspectiva hasta ahora inexplorada: su nuevo representante, Alfredo Castro, tras aceptar el caso le explicó que recurrirían de nulidad y que, dentro de todo, el panorama no era tan malo, puesto que, pasando de simple denunciante a querellante, podían solicitar en tribunales acciones que, hasta ahora, se le habían negado.

Entre ellas, una clave: solicitar al banco la copia de los cheques que probarían que, efectivamente, Deportes Puerto Montt había recibido los 500 mil dólares que el entonces directorio de Sergio Jadue había decidido entregar a cada club militante de la ANFP, ya fuera de Primera o Primera B, para ir en apoyo del “Fútbol Joven” de las respectivas instituciones.

En su delictual gestión, Sergio Jadue, cuando ya expiraba el año 2012, había destinado 16 millones de dólares a los clubes. ¿Qué mejor manera de ganar adeptos, sumar cómplices, evitar las críticas y seguir desfalcando al fútbol?

El sustancioso maná, que dicho sea de paso iba a la glosa de apoyo al “Fútbol Joven” sólo para que los regentes de los clubes evadieran impuestos, a Deportes Puerto Montt nunca llegó, según señalaron sus dirigentes, aunque curiosamente nunca pelearon por remediar esa clara injusticia. ¿La razón? A fines de ese año Deportes Puerto Montt descendió a la Segunda División Profesional, fue el argumento dado para explicar la ausencia de tan generosa dádiva.

Cañas, que tenía información de que los 500 mil dólares correspondían a un acuerdo del año 2012, y que en el mismo Consejo de Presidentes en que se recibió con hurras y vítores la donación de Jedue había quedado meridianamente claro que lo recibiría incluso el club que perdiera la categoría, a mediados de 2013 comenzó a poner en duda la versión de la directiva “salmonera”. Y como conduce un programa radial de deportes muy escuchado en la zona, se dio a la tarea de investigar, preguntar, contrastar opiniones y concluir que, en este tema, alguien estaba mintiendo.

No se quedó allí: denunció el caso para ser investigado por la Fiscalía Nacional Económica y se enteró entonces que Carlos Gajardo, fiscal de la zona oriente capitalina para delitos de alta complejidad económica, había quedado a cargo de la indagatoria. A esas alturas, además, estaba bien apertrechado: tenía en su poder un certificado de la propia ANFP, emitido por el gerente general de la época, Oscar Fuentes, que ratificaba que Deportes Puerto Montt sí había recibido el medio millón de dólares, al igual que los restantes 31 clubes afiliados al organismo en ese año 2012.

No sólo eso: Jorge del Campo, ex gerente de Lota Schwager, le afirmó sin lugar a dudas que él también tenía información fidedigna de que el club “salmonero” había recibido la plata. Y que si había que ir a juicio, él no tenía ningún problema en servirle de testigo.

Con todas esas pruebas en su poder, Víctor Cañas pasó de las naturales dudas del comienzo al pleno convencimiento que en el caso de los 500 mil dólares de Deportes Puerto Montt había algo turbio. Que el club había recibido ese dinero y que alguien (o algunos) se lo habían quedado. Que, teniendo al fiscal Gajardo con la denuncia entre manos, esclarecer la verdad iba a ser cosa de coser y cantar.

Era cuestión de que el fiscal le solicitara a la ANFP la lista de los cheques entregados a Deportes Puerto Montt durante el primer semestre de 2013 para que la verdad por fin saliera a la luz

Se equivocó medio a medio. O Gajardo jamás solicitó esa diligencia o, como le aseguró el propio fiscal a Víctor Cañas, la ANFP, ahora ya presidida por Arturo Salah, había señalado que no existían tales cheques en pago a Deportes Puerto Montt.

La sorpresa para el condenado Cañas fue mayúscula (y por cierto grata) cuando, tras algunos días de espera, y por instrucciones del Juzgado de Garantía portomontino, el Banco Santander le entregó a su abogado Alfredo Castro no sólo copia de un cheque girado por la ANFP a Deportes Puerto Montt, sino cuatro.

Los cheques, con la fecha y correspondientes números de serie, son: el 20 de enero de 2013, número 0017059, por $ 47.508.105; el 7 de marzo de 2013, número 0017194, por $ 87.599.726; el 9 de mayo de 2013, número 0017742, por $ 47.841.323; y el 17 de junio de 2013, finalmente, el número 0017985, por $ $ 47.602.112.

Si se suman dichas cantidades dan un total de $ 230.551.266, es decir, el equivalente a 500 mil dólares, considerando a $ 470 pesos de la época el valor de la divisa estadounidense.

¿Es esto una simple coincidencia? Difícil, sobre todo si se considera que la regencia portomontina jamás reconoció haber recibido dineros de la ANFP por aquellos días.

¿Pueden ser dineros del Canal del Fútbol? Imposible, no sólo porque estos dineros llegan a los clubes a través de transferencias electrónicas, sino porque, como club militante de la Segunda División Profesional en ese año 2013, Deportes Puerto Montt no tenía derecho a tales ingresos, cuestión que por lo demás sigue vigente en la actualidad para todas las instituciones que militen en dicha serie.

¿Pueden ser dineros de la indemnización que la ANFP de Jadue les entregaba a aquellos clubes que perdían la categoría? Es previsible que los regentes de Puerto Montt, frente a la evidencia, se aferren a este tablón. Sin embargo, en aquella época siempre se dijo que dicha indemnización la ANFP se la pagó a los “salmoneros” en doce cuotas iguales a partir de marzo de 2013, y ocurre que uno de los cheques tiene fecha de enero.

Y hay otra cosa más importante: las cifras no cuadran respecto de ese ítem.

Pero en este caso específico los misterios no paran aquí. Dirigentes de la época, ante la evidencia de las cuatro fotocopias de cheques, han reconocido la firma de Patricio Corominas, presidente de Deportes Puerto Montt por aquellos años, como la persona que cobró esos cheques en el Banco Santander.

Aseguran algo más: que los documentos fueron ingresados a un misterioso Fondo del Deporte que mantenía el club Deportes Puerto Montt, con un RUT absolutamente distinto al del club, en el Banco Security.

Aurelio Benavides, contador auditor que desde 1983 ha estado ligado a la entidad “salmonera”, ejerciendo diversos cargos, cuenta que, en la época, él era uno de los cinco personeros que integraban el directorio del Fondo del Deporte. Sin embargo, aclara: “Jamás nos enteramos de que, durante ese primer semestre de 2013, hubieran ingresado esos 230 millones de que se está hablando ahora. Patricio Corominas, que realizaba una gestión tan personalista como la que llevó a cabo por esos años Jorquera, otro presidente que tuvo el club, nos negó siempre que hubiéramos recibido los 500 mil dólares que había entregado Jadue a cada club. Nos argumentó siempre que, como nosotros descendimos a Segunda, la ANFP le había entregado la plata a Deportes Copiapó, que a su vez había ascendido a la Primera B”.

Lo que pasó luego con esos cuantiosos recursos es tema a dilucidar. Lo que sí está absolutamente claro es que, además de haber sido negados, jamás fueron destinados para el fin que se suponía, esto es, las series menores del club. Y esto sí que no constituye ninguna novedad: para eludir impuestos los clubes nacionales cobijados en la ANFP, todos Sociedades Anónimas Deportivas, decían destinar los ingentes recursos que produjo la Selección Chilena durante los años precedentes al fortalecimiento del “Fútbol Joven”.

De partida, Deportes Puerto Montt no puede exhibir en estos años ninguna obra de infraestructura, por pequeña que sea, que haya ido en beneficio de sus jugadores menores. Es más: la municipalidad de la ciudad, conducida por el alcalde Gervoy Paredes, ya tiene toda la documentación que acredita que el club “salmonero” utilizó a sus series cadetes para obtener dineros municipales para fines distintos a los proclamados.

Un solo ejemplo que grafica esta malversación de recursos: en más de una oportunidad se financió el traslado del primer equipo (profesional), simulando que eran compromisos que debían afrontar las series menores “salmoneras”. Y el descaro fue tanto que aparecieron traslados a la V Región (Valparaíso y Viña), en circunstancias que, por competir en un torneo regionalizado, los chicos portomontinos a lo más se trasladaban hasta la Región del Bío Bío por el norte.

Denunciado el caso por la municipalidad portomontina a la Contraloría Regional de Los Lagos, esta determinó que, en un periodo acotado, el club engañó al municipio en poco más de 200 millones de pesos, que debe devolver a las arcas municipales. Sin embargo, si se hubiera considerado el periodo total de Gervoy Paredes, la cifra defraudada podría ascender fácilmente a los 600 millones de pesos, o tal vez más.

Obvio que, desde la fecha del dictamen contralor hasta ahora, Deportes Puerto Montt no ha devuelto ni un solo peso a las arcas municipales.

El surgimiento de estos nuevos antecedentes hace más necesaria que nunca el total esclarecimiento de los hechos.

De partida, qué pasó con esos 230 millones de pesos del año 2013 que fueron a parar al Fondo del Deporte de Deportes Puerto Montt, con cuenta en el Banco Security. Un Fondo que sigue existiendo, pero que curiosamente ya no opera con la cuenta en el Security, que fue cerrada hace ya tiempo.

Esta clara anomalía demuestra, además, otro vicio que no hace sino aumentar el manto de dudas acerca de cómo opera este sistema de Sociedades Anónimas Deportivas que se ha mostrado no sólo nefasto, sino además absolutamente corrupto: que existiera este fondo implica que el club llevaba dos contabilidades paralelas. Es de imaginarse que una para el consumo interno y otra para la presentación de balances ante la Superintendencia de Valores y Seguros.

¿Recuerda el aficionado que a Colo Colo y a Universidad de Chile se les acusó, luego que a ambos se los declarara mañosamente en quiebra, que con sus jugadores mantenían dobles contratos? No era tal. Era que, por instrucciones expresas de la Confederación Sudamericana de Fútbol, todo contrato original debía contemplar un anexo que cautelara los derechos de imagen del jugador, para evitarles a las instituciones eventuales litigios.

Pero de ello se hizo todo un escándalo artificial y falso con tal de implantar este sistema que hoy rige al fútbol. Para intentar demostrarnos que los dirigentes de esa época eran todos unos malandrines y que, con las Sociedades Anónimas Deportivas, llegarían la alegría y los tiempos mejores, ambos “slogans” de campaña juntos, para que nadie se enoje. Que un soplo de aire renovador y fresco recorrería las dependencias de Quilín.

Todavía seguimos esperando. Hace algunas semanas, por ejemplo, una denuncia del diario La Tercera tuvo el indudable mérito de remecer al fútbol, relatando cómo altos dirigentes de la ANFP habían recorrido el mundo junto a familiares (esposas, de preferencia), con cargo al máximo organismo del fútbol profesional. Y estuvo muy bien que, aunque meses después, Arturo Salah, el presidente, saliera a aclarar que esos dineros debían ser devueltos, empezando por él mismo.

Lo que nadie reparó es que, tratándose de partidos o giras al exterior de la Selección Nacional, la logística, la organización y la contratación de las respectivas agencias de viajes, la llevó a cabo la ANFP, siendo ese un tema que le corresponde ver a la Federación. En otras palabras, el tesorero de la ANFP, Aldo Corradossi, corrió con colores propios, en circunstancias que para el tema –reglamentaria y estatutariamente- carecía de la más mínima atribución y competencia.

De más está decir que, frente a la escandalosa denuncia de La Tercera, los personeros de la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA) que integran el directorio de la Federación –Justo Alvarez, como vicepresidente, y José Elías Vistoso, como tesorero-, reaccionaron con justificada molestia. No sólo se veían involucrados en una irregular situación en la que no tenían arte ni parte, sino que a través de la denuncia se enteraban, una vez más, que el fútbol profesional sigue haciendo lo que quiere con los estatutos y los reglamentos. Que los sigue mirando como los parientes pobres y poco menos que interdictos.

Mientras, frente a todas estas irregularidades, el Ministerio de Justicia y la Superintendencia de Valores siguen dibujados.

¿Qué el fútbol entraba en una nueva era tras la huida de Sergio Jadue a Estados Unidos? Huuuummmmm…

 

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Eduardo Bruna

Eduardo Bruna

Periodista. Premio Nacional de Periodismo Deportivo (2000). Fue director de Revista Estadio, redactor de El Mercurio, La Tercera, Don Balón, Deporte Total y El Gráfico. Ex profesor de Periodismo Deportivo en la USACH y en el Instituto Nacional del Fútbol.