Carlos Tordoya

Carlos Tordoya, la apuesta que no funcionó.

Formado en la rica cantera boliviana de la Academia Tahuichi Aguilera (desde donde han salido, entre otros, Marco Antonio Etcheverry y Erwin “Platini” Sánchez), Carlos Tordoya inició su camino como profesional probando suerte en el exigente fútbol argentino, militando en Rosario Central y Arsenal en series de reservas, lo cual le hizo regresar con cierto fogueo a su natal La Paz. Allí se incorporó con 19 años al Bolívar, club en el que alcanzó a disputar 50 partidos (anotando dos goles) y se consagró campeón en el torneo de Apertura 2009.

Precisamente a mediados de ese año, el espigado defensor arribó a Cobreloa, que tras un decepcionante primer semestre (remató décimo entre 18 equipos) apostó por reforzarse en calidad antes que en cantidad: así, el técnico Rubén Vallejos contó a inicios de julio con el concurso del zaguero que se despachó como declaración de inicio: “Tengo una ilusión muy grande de hacer las cosas bien acá, vengo a hacerme una revisión médica, firmar contrato y vuelvo para Bolivia, a Santa Cruz a mi matrimonio y volvería a Calama en la próxima semana”.
Además, el flamante refuerzo no negó la situación que atravesaba el equipo loíno y que estaba incubando un descenso que se verificó en 2015, tras una sucesión de malas campañas, desaciertos directivos y pésimos refuerzos, como fue el caso de Tordoya, quien nunca dio garantías en defensa.
El boliviano intervino finalmente en siete partidos, cinco de ellos cuando el “Camión” Vallejos aún era DT loíno. Su debut se registró el 19 de julio en el triunfo de Cobreloa ante Ñublense por 2-1, jugando los últimos 27 minutos. Tras esa presentación, el técnico le confió la titularidad ante la U, como local; sin embargo, el 3-0 endilgado por los azules (campeones vigentes en ese momento) no fue la ocasión propicia para que el defensor exhibiera sus cualidades que los tuvieron incluso en la órbita de la selección boliviana.
Una nueva caída en Calama, ante Cobresal, empezó a preocupar a la parcialidad de Cobreloa, que veía cómo el defensor no se afirmaba en la zaga del equipo, saliendo reemplazado a quince minutos del final y con tarjeta amarilla.
Hacia el mes de agosto, Tordoya hizo noticia por tomar partido en nuevas derrotas de Cobreloa: 4-2 ante La Serena (ingresó en los descuentos) y 2-0 ante la UC, donde resultó expulsado casi al finalizar el partido. Tras esas cinco derrotas en línea, la directiva del club decidió cesar en el cargo a Vallejos, con lo que el boliviano perdió puntos en su lucha por hacerse de la titularidad.
Ya con Raúl Toro en la banca, Tordoya reapareció en cancha seis fechas después de su última intervención, ingresando a dos minutos del final en el rehabilitador triunfo conseguido en Viña del Mar ante Everton por 3-0. Finalmente, el 24 de octubre de 2009 se terminó de consumar el desastroso paso del defensor altiplánico en Chile: tras ingresar a los 30 minutos en reemplazo de Patricio Castañeda, anotó un autogol que señaló el 2-0 transitorio de Colo Colo en el Estadio Monumental, en su último partido jugado en suelo nacional.
Así se escribió una accidentada historia de siete partidos de una defensa que nunca dio garantías y no supo aprovechar las oportunidades que se le asignaron. Fue la única experiencia de Carlos Tordoya en el extranjero, pues regresó a Bolivia donde recorrió diversos equipos, sin consagrarse ni volverse a acercar a la selección altiplánica.
Cobreloa finalizó en el lugar 13, retrocediendo respecto del último torneo, una constante del equipo que tras el espejismo de la final del Clausura 2011, descendió en 2015 producto de una increíble suma de desaciertos en la cancha y fuera de ella, sobre todo a la hora de fijarse en refuerzos como apuestas que, como fue el caso de Tordoya, no funcionaron.
Carlos Pérez

Carlos Pérez

Historiador. Licenciado en Educación de la Universidad de Los Lagos. Se ha desempeñado como docente y académico en distintas escuelas e institutos. Además, fue redactor de la sección deportes de El Mostrador.