chi 2-3 rum

Rumania nos pegó un oportuno cachetazo: 3-2

La Roja perdió un partido que ganaba cómodamente por 2 a 0 antes de los 20 minutos. Sin embargó, Medel perseveró en una tontería que se creía ya superada y, a partir de ese momento, el local aprovechó la superioridad numérica y el mal partido de varios jugadores nacionales para volcar el juego y el marcador.

Lo que iba para actuación maciza, hasta anunciando la goleada, terminó para la Roja en derrota por 3 a 2 en el Arena Cluj, frente a Rumania. El consuelo es que sólo se trató de un amistoso previo al debut en la Copa Confederaciones, ante Camerún, pero el contraste no puede disculpar los errores cometidos, las bajas actuaciones y el extravío absoluto del fútbol que evidenció el campeón de América.

La derrota, por cierto, admite excusas, pero haríamos muy mal si apuntáramos al hecho de jugar más de 60 minutos con un jugador menos, por la torpe expulsión de Gary Medel en el minuto 33, como la razón exclusiva del contraste. Que influyó, no cabe duda, pero la Roja hizo un segundo tiempo muy malo como para soslayarlo y contó con demasiados jugadores en un nivel bajo que apuraron una caída tan inesperada como evitable.

Como a los mejores cabe exigirles más, habrá que decir que Alexis, de intermitentes chispazos en la primera etapa, terminó por desaparecer en el campo de juego durante el segundo tiempo. Y Vidal, ingresado en el minuto 54 por Aránguiz, estuvo muy lejos de aquel jugador que con  todos los merecimientos se ha ganado el respeto y el reconocimiendo mundial.

Mientras Sánchez se empecinó una y otra vez en la jugada personal que buscaba su propio lucimiento, Vidal como que quiso jugar un partido aparte, rematando al arco cuando lo que se imponía era la habilitación para los que acompañaban.

Fue, claramente, un  partido bipolar el del equipo de Pizzi. A los 18 minutos se imponía por 2 a 0 y era tanta su superioridad frente a Rumania que muchos pensamos que estaba todo dado para una actuación descollante en  canchas europeas, incluida la goleada. Pero he aquí que en apenas tres minutos el optimismo desbordado dejó paso a las dudas.

A los 30 minutos, producto de un tirio libre muy bien ejecutado, Stancu anotó el descuento. En el minuto 33, Gary Medel volvió a las andadas, a reaccionar como ya muchos no creíamos que podía hacerlo, y se ganó merecidamente la tarjeta roja por tirarle desde el piso una patada al rumano Andone, que lo había empujado groseramente. Consecuencia. Chile quedó con un jugador menos y el pito holandés ni siquiera le mostró al delantero rumano la amarilla que merecía.

¿Cuándo va a aprender Medel que estos arranques de jugador de barrio sólo lo perjudican a él y al equipo?

Con el marcador más estrecho, con una hora de partido por delante, el encuentro se fue transformando poco a poco en un duelo de resultado absolutamente incierto. La última línea seguía controlando bien los embates rumanos, pero ya con la pelota en los pies quedaba en claro que la Roja había extraviado absolutamente los papeles para pasar a la fase ofensiva con intención, precisión y claridad.

Vargas, que había abierto la cuenta con un buen gol, a los 8 minutos, y que había habilitado en forma brillante a Valencia, para aumentar en el minuto 18, en el segundo tiempo desapareció por completo de la cancha. Volvió a ser un fantasma, como lo había sido en Moscú frente a Rusia. Y como Alexis prefería ahora jugar para el “Sánchez Fútbol Club”, en lugar de para la Roja, la Selección fue pasando de dominador a dominado.

Fue tanta la baja futbolística de la Roja en el segundo tiempo, que Rumania no tardó mucho en encontrar el equilibrio en las cifras. Y fue con un gol “a la europea”, es decir, con un remata desde fuera del área expedido por Stanciu con tal precisión y violencia que la pelota dio en el vertical más alejado de Herrera antes de llegar al fondo del arco.

La paridad –toda una utopía tras los minutos iniciales- era lo único que le faltaba a Rumania para no sólo equilibrar marcador y juego, sino para pasar a dominar por completo un partido que en algún momento creyó irremediablemente perdido.

Con trazos largos, el cuadro dueño de casa demostró ser mucho mejor que lo que había sido Rusia, cuatro días antes. El gol comenzó a rondar en el arco de Herrera mientras la Roja no hallaba respuestas por ninguna parte, como no fuera para sacar de apuro balones cargados de in tención y de peligro.

Que Rumania se pusiora finalmente en ventaja, en el minuto 83, no sorprendió a nadie. Lo que sí sorprendió fue la forma, porque Herrera falló ostensiblemente ante el remate de Stanciu, dejó la pelota botando tras el rebote y Baluta aprovechó el regalo para hacerla llegar a las mallas.

Chile, ofensivamente, mostró muy poquito. A los 69 arrancó Puch desde buena posición y cedió profundo para Alexis, sólo que este, tras el consabido enganche, metió un centro que sobrepasó por lejos la entrada de Vidal. Y a los 73, Vidal abrió para la entrada de Isla y este, en lugar de rematar al arco, toda vez que la habilitación lo había dejado destapado, optó por meter un centro que, en los hechos, se transformó en rechazo.

Y pare de contar, porque el meta rumano, que había sufrido lo indecible en el primer tiempo, ahora veía el partido absolutamente tranquilo.

Nunca es bueno perder, eso está claro. Menos en la forma que esta vez cayó la Roja, resignando un partido que parecía suyo de punta a cabo. Pero si esto va a servir para sacar conclusiones, enmendar errores y llegar en buen pie al debut frente a Camerún, el próximo domingo, habrá valido la pena.

Siguiendo en esto de buscarle el lado positivo al contraste, también resulta oportuno señalar que nunca está de más poner los pies en la tierra. En otras palabras, cortarla con eso de que somos favoritos para ganar la Copa Confederaciones, estando como protagonistas del torneo el campeón del mundo –Alemania- y el campeón de Europa –Portugal.

Digamos que somos competitivos. Que podemos ser protagonistas. Pero no sacar cuentas alegres por anticipado. Esto de Rumania nos viene muy bien como un oportuno cachetazo.

 

PORMENORES

Partido amistoso previo a la Copa Confederaciones.

Estadio: Arena Cluj, de Rumania.

Arbitro: Bas Nijhuis (Holanda).

Público: 15 mil personas, aproximadamente.

RUMANIA: Panlilimon; Benzar (46’ Ivan), Chiriches, Tosca, Ganea (70’ Tiru); Pintilli, Marin (46’ Rotariu); Stancu (65’ Baluta), Stanciu (86’ Bicfalvi), Hanea; Andone (46’ Grozav).

CHILE: Herrera; Díaz, Medel, Roco, Mena (89’  Rodríguez); Gutiérrez (82’ Fuenzalida), Díaz (54’ Silva), Aránguiz (54’ Vidal); Valencia (46’ Isla), Vargas (64’ Puch) y Sánchez.

GOLES: Para Rumania, Stancu a los 30’ (tiro libre), Stanciu a los 60’ y Baluta a los 83’. Para Chile, Vargas a los 8’  y Valencia a los 18’.

Tarjetas amarillas: en Rumania, Ganea, Marin y Stanciu; en Chile, Aránguiz.

Tarjeta roja: Gary Medel, en el minuto 33.

Eduardo Bruna

Eduardo Bruna

Periodista. Premio Nacional de Periodismo Deportivo (2000). Fue director de Revista Estadio, redactor de El Mercurio, La Tercera, Don Balón, Deporte Total y El Gráfico. Ex profesor de Periodismo Deportivo en la USACH y en el Instituto Nacional del Fútbol.