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Un “deja vu” dejó a Colo Colo puntero

Si la vez anterior fue el peruano “Canchita” González quien salvó al “Cacique”, esta vez fue el uruguayo Rivero quien marcó la conquista agónica. Más allá de los errores y las imprecisiones, albos y “ruleteros” protagonizaron un duelo intenso y disputado que respondió plenamente a las expectativas.

 

Fue un “deja vu” de lo vivido en el torneo pasado. Si aquella vez el “Canchita” González había dejado puntero a Colo Colo con un gol agónico, esta vez fue el uruguayo Rivero quien, con un disparo violento y cruzado, batió completamente a un Lobos que nada pudo hacer para evitar la conquista y el tanto que significó el triunfo albo por 3-2 y la suma de tres puntos que a esa hora, a falta del partido de Unión Española frente a Deportes Temuco, dejaba al Cacique como puntero.

Por esas cosas del azar, hasta la fecha fue coincidente: la antepenúltima del Torneo de Transición. Se explica, entonces, la euforia incontenible que hizo presa en las huestes albas. En la cancha y en las tribunas se celebraba el gol del uruguayo como si este valiera un campeonato.

Y es que, realmente, puede valerlo, en el caso de que Colo Colo no resigne puntos de la manera increíble que los dejó ir en el campeonato pasado, cuando en la antesala del título cosechó un  pobre empate 1-1 en el Monumental frente a Antofagasta, resultado que le entregó la corona en bandeja a la U.

Fue, qué duda cabe, un duelo intenso y de alternativas cambiantes. Desde ese punto de vista, cabe calificarlo como uno de los mejores de este torneo que ya llega a su fin. Convengamos que hubo, de lado y lado, mucha imprecisión, sólo que esa misma hambre por ganar hacía que se privilegiara mucho más la celeridad por pasar a campo contrario que la elaboración, mucho más la intensidad para tener la pelota que el cálculo o el miedo a fallar.

Uno y otro fallaron bastante, es verdad, pero el espectáculo vivido y las emociones que entregó dejan en un completo segundo plano los errores y las deficiencias técnicas.

De partida, digamos que ya al minuto había tenido el gol Rivero y que a los 4 Everton abría la cuenta. En otras palabras, si se esperaba un partido de alto voltaje los 22 protagonistas en cancha respondían plenamente a las expectativas. Y es que mientras Colo Colo necesitaba en forma urgente la victoria y los tres puntos, el elenco viñamarino era movido por urgencias similares, toda vez que el empate no le servía de mucho, menos considerando que, a esas alturas, eran ya cuatro los equipos con idéntico puntaje, luego que Audax Italiano golpeara a la cátedra goleando a Universidad de Chile.

El mérito de Colo Colo es que supo reaccionar tras el tempranero tanto de Rubio que, para concretarse, necesitó ciertamente del acierto del ataque evertoniano, pero que se había facilitado por dos desgracias seguidas del fondo popular. Primero, cuando el rechazo de cabeza de Zaldivia dio providencialmente en la espalda de Barroso, y luego cuando Baeza, con el balón dominado, lo perdió de vista, permitiendo la recuperación viñamarina.

El verdadero “mazazo” fue bien absorbido por Colo Colo, que prontamente, en el minuto 18, encontró premio a sus afanes. Tras un apurado rechazo luego de un tiro de esquina, Baeza la metió por arriba al área, a la que saliera, con la fortuna de que ese balón aéreo fuera pivoteado por Zaldivia para que, tras leve toque de Rivero hacia el centro, se posibilitara la irrupción de Barroso, todavía mezclado con sus atacantes.

El central, que siempre aprovechó su buen juego aéreo para llegar a la red, esta vez marcó un golazo ajeno por completo a sus características. A la entrada del área despachó un zurdazo terrible que primero pegó en el vertical antes de llegar a las mallas.

Sancionada la transitoria paridad, el partido volvió a ser, como se dice siempre, “de ida y vuelta”. Tan pronto atacaba Colo Colo como respondía Everton. En ese trámite equilibrado, sin embargo, el Cacique dejó siempre la impresión de que contaba con mayores recursos si de causar daño se trata. Y es que mientras Orión se limitó a cortar algún centro, en el otro arco Lobos tenía que exigirse a fondo para enviar al córner una vivísima media vuelta de Opazo que buscaba la red.

Igual el partido estaba para cualquiera. Everton se transformaba, sin  lugar a dudas, en el rival que mejor se había parado frente a Colo Colo en todo este campeonato.

En medio de ese panorama, de absoluto equilibrio, suele suceder que la cuenta sólo se mueve como producto de un gran acierto o de un error grosero. Y ambas cosas se juntaron para que, cuando ya corría el minuto 66, Colo Colo volcara el partido.

El “Pajarito” Valdés, que no había hecho un buen partido hasta ese momento, justificó sin embargo plenamente su presencia cuando, desde aproximadamente 35 metros, despachara un derechazo furibundo tras limpiarse el camino. Pero si el remate fue notable, tuvo que participar directamente Lobos para que el acierto del volante albo se transformara en gol.

¿Qué quiso hacer el meta viñamarino? Al parecer, lo engañó la trayectoria de la pelota. Creyó que le iba al cuerpo y, cuando ésta a última hora cambió de recorrido, sólo atinó a darle el manotazo que, sin embargo, no pudo evitar la conquista.

La emoción, sin embargo, no había terminado. Fruto de un cobro equivocado de Osorio, porque Zaldivia le sacó limpiamente el balón a Rubio, Everton dispuso de un centro muy cerca del área, por la banda izquierda. Y el envío de Cuevas encontró la cabeza certera de Becerra, ingresado hacía poco, para batir a Orión y dejar las cosas como al comienzo.

El empate no era por cierto lo que Colo Colo necesitaba, pero mucho menos le servía a un Everton que, para meterse en carrera por el título, estaba urgido por los tres puntos.

En ese lapso de total incertidumbre, Colo Colo había dispuesto de la oportunidad más clara para volver a desnivelar. El “Pajarito” repitió su acierto desde fuera del área, sólo que esta vez Lobos voló para enviar el balón al córner cuando ya la escasa hinchada alba en el Sausalito celebraba.

Al minuto, sin embargo, Colo Colo encontraba la agónica pero al cabo justa victoria. Cuando ya no queda tiempo para optar por la jugada elaborada en lugar del pelotazo a la que salga para pelearle al reloj, los hombres albos tuvieron el mérito de buscarla. Entre Suazo y Valdivia la armaron por la izquierda y fue Orellana quien, aprovechando el envío profundo, la metió sin dudar al área.

El uruguayo Rivero, que había hecho un buen tiempo para decaer notoriamente en el segundo, aprovechó que Suárez no pudo interceptar el envío de Orellana y, controlando primero ese balón, que podía ser el último, despidió luego el derechazo cruzado que dejó absolutamente parado a un Lobos que, en esta oportunidad, tenía muy poco que hacer.

Se jugaba el minuto 90. Y aunque el pito Osorio había marcado desde antes cuatro más por los cambios y el tiempo perdido, Everton sintió el impacto que significaba ver una película repetida mientras Colo Colo disfrutaba a concho la reedición casi calcada de un partido que respondió plenamente a las expectativas.

Pormenores

Torneo de Transición. Decimotercera fecha.
Estadio: Sausalito de Viña del Mar.
Público: 9.005 espectadores.
Arbitro: Jorge Osorio.

EVERTON: Lobos; Rodríguez, Suárez, Venegas, Zúñiga; Carreño, Ochoa (76’ Leyton), Mugni (60’ Velásquez); Salinas (60’ Becerra), Rubio, Cuevas.

COLO COLO: Orión; Barroso, Zaldivia, Campos; Opazo (51’ Berríos), Baeza, Valdés (90+2’ Araya), Suazo; Valdivia; Morales (67’ Orellana) y Rivero.

Goles: Para Everton, Rubio a los 4’ y Becerra (cabeza) a los 79’. Para Colo Colo, Barroso a los 18’, Valdés a los 66’ y Rivero a los 90’.
Tarjetas amarillas: En Everton, Ochoa y Mugni; en Colo Colo, Zaldivia, Opazo, Valdivia y Rivero.

 

Eduardo Bruna

Eduardo Bruna

Periodista. Premio Nacional de Periodismo Deportivo (2000). Fue director de Revista Estadio, redactor de El Mercurio, La Tercera, Don Balón, Deporte Total y El Gráfico. Ex profesor de Periodismo Deportivo en la USACH y en el Instituto Nacional del Fútbol.