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Unión profundizó el mal momento de Universidad Católica

El cuadro hispano superó por la cuenta mínima a un cuadro “cruzado” que no suma puntos ni convierte goles. Mientras en Santa Laura se ilusionan con este renovado equipo, se auguran días nada de tranquilos en los contrafuertes cordilleranos.

En un partido intenso, a ratos excesivamente áspero, Unión Española derrotó con lo justo a Universidad Católica por uno a cero, ahondando de esa forma el mal momento del cuadro “cruzado”, que no sólo no hace goles, sino que tampoco se muestra muy capaz de procurarse las oportunidades necesarias para que, al menos un pequeño porcentaje de ellas, permitan la celebración.

A pesar de jugar un poco mejor, el elenco hispano tampoco se procuró tantas, sólo que, apenas reanudada la segunda etapa, encontró el gol gracias a un lanzamiento penal servido magistralmente por Pinares, sin duda su máxima figura en este encuentro disputado en el Estadio Santa Laura.

Se complicó Kuscevic, ahogado por dos rivales sobre la banda izquierda, y del balón perdido surgió una rápida carga hispana. A la entrada del área Aránguiz tocó de primera para Pinares y el zurdo fue derribado por un Toselli que no tuvo otra alternativa que arriesgar el cobro intentando evitar un gol que, de otro modo, era inminente.

El propio Pinares, que amenazó con su carrerón que iba a “reventar” el arco, optó por el toque sutil que “inventó” el checo Panenka en una final de Eurocopa frente a Alemania y que después han imitado muchos, entre ellos Alexis Sánchez la noche que la Roja obtuvo por fin la Copa América frente a Argentina.

Ambos cuadros llegaban a este partido equiparado en los números: ambos habían igualado sin goles en la primera fecha. Mientras Unión Española se había quedado en blanco frente a Wanderers, en Valparaíso, a Universidad Católica le había ocurrido lo mismo, con la diferencia que este empate sin goles había tenido mucho más sabor a derrota porque se había producido en su cancha y ante un cuadro que no se antoja de los más competitivos del medio: la Universidad de Concepción.

A pesar de esos cálculos, se pensaba que si alguien tenía una leve ventaja para este duelo, era Universidad Católica. No sólo porque llegaba mejor armado, con un plantel que no tuvo muchas modificaciones, sino porque reaparecía el argentino Buonanotte, “cerebro” del equipo con cuya presencia en cancha hasta Silva podía salir ganando. En otras palabras, el uruguayo podía tener balones con ventaja que lo convirtieran de una buena vez en el goleador que el cuadro de Mario Salas sigue esperando.

Pero nada de eso ocurrió. Buonanotte no le encontró nunca la vuelta al partido y se vio evidentemente incómodo en el fútbol de refriega que planteó Unión Española. Y como el otro hipotético “armador”, Carlos Espinoza, jugó esta vez muy atrás, intentando ayudar a Aued, lo suyo se limitó a pelotazos largos que nunca llegaron a destino.

Buonanotte, de más que opaco partido, incluso fue sustituido en el minuto 75’.

Déficit notorio, además, es el que tiene Universidad Católica por las bandas. Ni Fuenzalida ni Jeison Vargas marcan presencia y el resultado es que, en este comienzo de campeonato, Universidad Católica carece de un recurso vital para superar a una defensa que, como la hispana, se condujo siempre con gran solvencia y llamativa aplicación.

Como es normal tras un comienzo de campeonato tan pobre, las críticas del hincha cruzado” seguramente apuntarán al uruguayo Santiago Silva, llegado al país con una etiqueta de goleador implacable que, hasta aquí, no ha podido refrendar. Sin embargo, nada se le puede reprochar desde el punto de vista del esfuerzo, porque corre todo el partido y lucha sin descanso por cambiar una suerte que hasta aquí le ha sido adversa.

¿Qué pelota con ventaja le sirvieron? ¿Qué centro atrás para atropellar y convertir anticipando a la defensa? Cero. Pero es explicable la inquietud del hincha “cruzado”. Sobre todo luego de ver que el desechado “Pájaro” Gutiérrez se transforma en carta de gol en Palestino.

El juego áspero de Unión Española queda reflejada en cinco amarillas. La respuesta de Universidad Católica a ese fútbol de refriega, en cuatro. Pero mientras el elenco de Palermo sólo sufrió una tarjeta roja, a causa de una fuerte falta del central Pizzorno a Carlos Espinosa, el cuadro de Mario Salas vio dos, fruto más que nada de su absoluta impotencia para descifrar el puzzle que el rival le planteaba.

Los hinchas de Unión Española, naturalmente, abandonaron felices el Santa Laura. Para Universidad Católica, en cambio, se auguran días tormentosos. No sólo porque su juego está muy lejos del que sus aficionados esperan, sino porque la mayoría de sus jugadores transitan por un momento de llamativa y evidente mediocridad.

PORMENORES

Torneo de Transición. Segunda fecha.

Estadio: Santa Laura.

Público: 6.257 espectadores.

Arbitro: Carlos Ulloa.

  1. ESPAÑOLA: Guerra, Gómez, González, Pizzorno, Larenas; Meneses, Galluci, Pinares, Aránguiz (58’ Poblete); Jaime (77’ Sierra), Muñoz (81’ J. Ampuero).
  2. CATOLICA: Toselli; J. C. Espinoza (58’ B. Ampuero), Lanaro, Kuscevic, Cordero; Buonanotte (75’ Magnasco), Aued, C. Espinosa; Fuenzalida, Silva y Vargas (58’ Vallejos).

GOL: Pinares (penal) en el minuto 47’.

Tarjetas amarillas: en Unión Española, Guerra, Pizzorno, Larenas, Galluci y Muñoz; en Universidad Católica, J. C. Espinoza, Kuscevic, Aued y Fuenzalida.

Tarjetas rojas: en Unión Española, Pizzorno a los 78’; en Universidad Católica, Kuscevic a los 68’ y Aued a los 85’.

Eduardo Bruna

Eduardo Bruna

Periodista. Premio Nacional de Periodismo Deportivo (2000). Fue director de Revista Estadio, redactor de El Mercurio, La Tercera, Don Balón, Deporte Total y El Gráfico. Ex profesor de Periodismo Deportivo en la USACH y en el Instituto Nacional del Fútbol.