100 años de Palestino

100 años de Palestino: una historia y una causa

Con Palestino hemos de avanzar,
porque de Oriente llega la luz.
Es vida, fuerza, alegría y paz,
que trasplantamos a nuestra juventud.
Nació en Osorno, olímpica ciudad,
desde un volcán, extrajo fe y calor.
Fragmento del Himno de Palestino.

Por PATRICIO VARGAS

Cuando el 2 de noviembre de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, el imperio británico legitimaba a través de la declaración de su Ministro de Relaciones Exteriores, Arthur Balfour, el establecimiento de un ‘hogar judío’ en Palestina, la historia de Medio Oriente cambiaría para siempre. No solo se fortalecería el sionismo y la idea de crear un anhelado Estado judío en la tierra prometida -en una zona que por siglos fue parte del imperio turco otomano-, sino que comenzaría una pesadilla para la población palestina, que sufriría una colonización que se extiende hasta nuestros días.

Cuando la Gran Guerra concluyó, una parte importante de la población palestina tomó el pasaporte imperial, el turco, y atravesó medio mundo para llegar a Chile y constituir lo que es hoy su comunidad más grande fuera de Medio Oriente. Casi medio millón de seres humanos de sangre palestina viven en nuestro país. Sus pioneros se instalaron en La Calera y en los barrios santiaguinos de San Pablo y Patronato, dando vida a un club deportivo que, como pocos equipos de colonia, es el reflejo del vínculo con la tierra y con una causa que existe desde hace más de un siglo. 

Si bien los clubes de colonia chilenos reflejan el sentir de quienes los conformaron, el caso de Palestino es distinto (¿quizás comparable al FC Barcelona y la causa independentista catalana?), como lo expresa la relación epistolar que mantienen con el primer presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, quien, a propósito de la Copa Chile obtenida en noviembre 2018, escribió: “El triunfo de Palestino le ha traído gran felicidad a nuestra gente. (…) Palestino representa a nuestra gran nación y causa justa por libertad, justicia y paz. Palestino, tal como nuestro equipo nacional, representa a todos los palestinos…La firmeza de nuestro pueblo, tanto en la patria como en la Diáspora, ha demostrado que Palestina existe. Palestino es mucho más que un simple equipo de fútbol”. Abbas había visitado al plantel en mayo de ese año, en el estadio de La Cisterna y sus palabras habían expresado un sentir similar en esa ocasión.

Visita de Mahmud Abbas a La Cisterna, mayo de 2018.

Si bien la fecha oficial de la fundación del club es el 20 de agosto de 1920, luego de unos juegos olímpicos de colonia realizados en Osorno, ya en marzo de 1916 se fundaba el ‘libre, leal, laborioso y lozano’ Club Sportivo Palestina, con el lema ‘Mens sana in corpore sano’. Inicialmente el club tuvo destacadas ramas de tenis y de fútbol, siendo sus miembros exclusivamente de origen palestino. 

Cuando fue invitado en 1952 a formar parte del fútbol profesional y ascendió rápidamente de segunda a primera división, se abrió a la posibilidad de ampliar la membresía y conformó un gran equipo que consiguió el primer título en primera división en 1955. Fueron llamados ‘millonarios’ luego de la inversión que realizaron. En esa primera estrella, destacó el tándem que ocupaba el ala izquierda y que venía de Wanderers (Fernández y Díaz), el Tano Almeyda (campeón con Católica el año anterior) y Roberto Coll, que con 33 partidos jugados y 19 goles, fue la figura del campeonato. Coll tuvo un recorrido similar al del Charro Moreno antes de llegar a la Católica (fue figura en River y pasó por El Dorado en Colombia), logrando que la gente fuera a la cancha a verlo jugar exclusivamente a él.

Esa fue la primera de varias campañas exitosas y de muchas temporadas en primera división. La década de 1970 tuvo en su inicio la triste primera experiencia con el descenso, pero logró cerrar su mejor época. Bajo la dirección técnica de Caupolicán Peña, se obtuvo la Copa Chile en 1975, un título que repetiría en 1977. 

Caupolicán Peña es parte de una estirpe de directores técnicos que ha tenido el club y que han sido referenciales para la historia del fútbol chileno. Muchos de ellos fueron amigos de ‘los procesos de trabajo’ y seguidores de escuelas técnicas: Luis Tirado, Fernando Riera, Ladislao Pakozdy, Orlando Aravena, Alejandro Scopelli, Luis Ibarra, Isaac Carrasco, Fernando Carvallo y Manuel Pellegrini.

Con un equipo lleno de estrellas, Palestino ganaría el título del Campeonato Nacional 1978, manteniendo el invicto más extenso que tiene el fútbol chileno (44 partidos). Manuel Araya, Rodolfo Dubó, Oscar Fabbiani, Edgardo Fuentes y el gran Elías Figueroa, conformaron un equipo que avanzó a la segunda fase de la Copa Libertadores del año siguiente, siendo eliminado por Olimpia, el campeón del torneo.

La década siguiente tuvo en la campaña de 1986 su punto cúlmine. Con la dirección técnica de Orlando Aravena y un equipo que repetía a Dubó y Fabianni, pero que sumaba a Marco Cornez, al Torpedo Núñez, a Ricardo Toro, a Leonardo Montenegro y a Cepillín Olguín, definió el campeonato con Colo Colo en una espectacular final en el Nacional, recordada por un achique del Cóndor Rojas al Popeye Fabianni cuando estaban en blanco.  La derrota por dos a cero quizás sería un presagio de la época que vendría. Si bien hubo un aspecto positivo, el arraigo del club en el estadio Municipal de la Cisterna, el equipo se desarmó y volvió a caer a segunda división en 1988, el mismo año que la U (ambos retornarían rápidamente al año siguiente).

Las décadas posteriores han sido de altibajos en lo deportivo y en lo institucional. Junto a un interesante trabajo en las divisiones menores, en el fútbol femenino y en el futsal, tuvo su transformación en sociedad anónima en 2004, siendo el primer equipo de primera división que adquiría ese formato. 

En 2008 y con un director técnico de origen palestino, Luis Musrri, logró el subcampeonato nacional. Diez años más tarde, el club volvería a coronarse campeón de Copa Chile.

Pero quizás es el arraigo con su comunidad de origen y con la causa de un Estado palestino, en donde el club ha sido destacado a nivel mundial. Si bien no hay jugadores palestinos en el actual plantel, su participación en torneos internacionales (a lo largo de su historia ha estado en seis Libertadores y en tres Sudamericanas), y la conciencia de ser un equipo nacional que da esperanza a un pueblo, es lo que hoy dota de sentido al club. 

Con jugadores como Roberto Kettlum, Jonathan Cantillana, Edgardo Abdala, Pablo Tamburrini y Roberto Bishara, el club ha aportado jugadores a la selección de palestina, que, como asociación, logró el reconocimiento de la FIFA en 1998. Antes que la ONU se disponga a reconocer a Palestina como Estado. 

Por razones como esta, Palestino es más que un club. En Chile, su causa se vio enfrentada a un conflicto por incluir en 2014 un mapa de la Palestina histórica en su camiseta, con los límites previos a la instalación del Estado de Israel en 1948 y que pretendía remplazar el número uno con este mapa. La comunidad judía protestó a través de los dirigentes de Ñublense, pidiendo incluso la desafiliación. Palestino terminó pagando una multa en dinero. Pero la causa es más que un número o un mapa. Luego de este episodio, la venta de camisetas se multiplicó, lo mismo que el interés por el tema y la simpatía de un gran sector de la población no palestina. Muchas hinchadas de otros clubes exhiben banderas que solidarizan con la causa. 

Palestino 2014.

El documental “Cuatro colores” (2018), de la productora Artefacto Visual y que combina momentos de la historia del club y de la colonización de Palestina, rescata las palabras del destacado historiador israelí Ilan Pappé -partidario de un Estado secular en donde convivan judíos y palestinos y veterano de la guerra de Yom Kippur-, quien plantea que Palestina no está ocupada, está colonizada, lo que hace sufrir cualquier ámbito de la vida cotidiana. 

Cuando en 2002 Roberto Bishara viajó a Palestina a jugar por su selección, debió bajarse de manera abrupta en Madrid, cuando le avisaron que el partido se había suspendido. Habló con el piloto, quien se desesperó y empezó a gritar contra el posible terrorista que quería bajarse del avión. Bishara ya había ido a Palestina, y entrar con su apellido vía Israel siempre fue problemático. Las esperas a veces se extendían por ocho horas en Tel Aviv, porque no podía haber un jugador que fuera a jugar por Palestina porque, para ellos, Palestina no existe. Cuando se le preguntó por qué seguía yendo, su respuesta fue sencilla: Porque voy por una causa.

Roberto Bishara.

Revisa el compacto de la final de Copa Chile 2018: