A Colo Colo el pijama le sienta bien

Era un partido con objetivo doble: seguir en lo más alto de la tabla del Torneo de Clausura y lavar las aún frescas heridas que dejó la triste eliminación de Copa Libertadores a mediados de semana, frente a Botafogo. Y, como se suponía, Colo Colo cumplió con creces: vapuleó por 4 a 0 a Audax Italiano en el Monumental y el marcador pudo escalar incluso a cifras catastróficas para la entidad de colonia de haber estado Vilches un poco más fino y el Cacique con más hambre goleadora.

Porque luego que el primer tiempo concluyera por 3 a 0, Colo Colo afrontó la parte final no con displicencia, pero sí con una actitud mucho menos ambiciosa que la que hasta ahí había exhibido.

Y decimos que la victoria alba se suponía porque, para la mediocridad de nuestro campeonato, este mismo Colo Colo deslavado, impotente y sin ideas de la alta confrontación internacional, es un candidato de fuste a campeonar o, al menos, a dar pelea hasta el final del torneo. En otras palabras, puede que no le siente el frac, pero el pijama le viene de maravillas, al punto que en dos fechas suma seis puntos, ha anotado siete goles y no ha visto vencida ni una sola vez su valla durante 180 minutos.

Colo Colo, les guste o no a sus hinchas, es desde hace tiempo lo que en la jerga futbolera se denomina un “equipo de pijama”, es decir, aquel que sólo sirve para la casa. Cuestión que se acrecentó dramáticamente desde que Blanco y Negro les arrebatara el club a sus hinchas para implantar un sistema de Sociedades Anónimas Deportivas que no sólo ha sido absolutamente nefasto para el fútbol nacional, sino que ha destacado por su nula transparencia y surtidos enjuagues en que hasta el Fisco nacional ha sido víctima de desembozadas trampas y engaños.

Este Colo Colo de buen nivel casero por cierto que deja conformes a sus hinchas, pero está muy lejos de hacerlos sentirse orgullosos y contentos. El hincha albo, acostumbrado durante buena parte de su historia a respaldar un equipo que a nivel internacional sacaba siempre la cara, hoy no se resigna a ver lo lejos que su cuadro está del alto nivel competitivo.

En teoría, no era Audax Italiano, complicado con la tabla acumulada, el equipo que podía ponerlo en aprietos, y menos en condición de forastero. Y la práctica lo confirmó en cuanto comenzó a rodar el balón, porque Colo Colo monopolizó de inmediato las acciones y todo quedaba reducido a una incógnita muy poco exigente: cuánto duraría en traducir en goles su claro mejor juego.

Tardó poco más de media hora, pero ya en ese lapso en blanco Peric, el arquero itálico, había pasado más de un apuro. Por contraste, Audax sólo exhibía una aproximación: cuando tras un córner se produjo un contragolpe que sorprendió al fondo albo muy mal parado. Riquelme, sin embargo, dejó ir la relativa oportunidad de gol con un remate desviado desde el vértice del área grande.

A los 32 minutos, sin embargo, se produjo el gol que hace rato venía rondando en el área itálica. Morales, ingresado de titular por Fernández, buscó con preciso e intencionado pase a Paredes y el goleador albo definió con su calidad acostumbrada: viendo que Peric daba unos pasos al frente, para intentar cerrarle el ángulo de remate, ensayó a la entrada del área un “globito” que le resultó perfecto.

Siete minutos después, y sin ninguna reacción itálica de por medio, Colo Colo volvía a hacerse presente en la red. Volvió a liquidar Paredes con otro “globito”, esta vez a la carrera, pero la jugada previa ya había sido notable: Pavez la metió al centro del área y Vilches, tras controlarla de pecho, se le cedió de inmediato al goleador para que volviera a poner su firma.

Si alguna duda quedaba del rumbo que tomaba el partido, esta se diluyó por completo apenas tres minutos más tarde. En otra jugada precisa y veloz, Paredes le cedió de aire el balón a Suazo quien, apurándola de cabeza, superó a ambos centrales para meter el derechazo que se coló entre las piernas de Peric.

Este tipo de partidos, que se definen tan pronto y de manera tan categórica, suelen pasar de entretenidos a una lata espantosa. En otras palabras, el equipo que se sabe vencedor saca el pie del acelerador y deja que el rival sin recursos se desgaste inútilmente. Si llega otra conquista, perfecto, pero nadie se va a volver loco si nada de eso ocurre.

Aún jugando a media máquina, Colo Colo pudo establecer cifras todavía más categóricas. “Apenas” llegó a cuatro luego que Fernández, ingresado recién por Morales, controlara un notable pase profundo de Paredes para superar el cierre desesperado de Bosso, dejarlo desairado con un vivaz enganche y quedar con el balón servido para ubicarlo lejos de un Peric absolutamente entregado a su suerte.

Asunto liquidado. En realidad, estaba liquidado hacía rato. Como decía siempre el recordado Julito Martínez, “era para que a Colo Colo se lo diera ganador por nocaut técnico luego del segundo tanto de Paredes”. Pero como esto es fútbol, hubo que jugar todo un segundo tiempo absolutamente innecesario.

Es que Audax fue muy poquita cosa. Villar sólo tuvo que preocuparse ante dos o tres tiros libres y algún cabezazo que algún jugador audino capturó tras un córner, pero sin dar con el marco.

Lo dicho: Colo Colo se ve muy bien vistiendo pijama. Lo preocupante es que a todos nuestros equipos a nivel internacional (con una que otra excepción) sólo les sienta bien ese atuendo, porque el smoking y el frac definitivamente a todos les queda grande.

PORMENORES

Torneo de Clausura. Segunda fecha.
Estadio: Monumental.
Público: 9.913 espectadores.
Arbitro: Julio Bascuñán.

COLO COLO: Villar; Meza, Barroso, Baeza; Véjar (80´ González), Pavez, Suazo, Gonzáles (54´ Bolados); Morales (60´ Fernández), Vilches, Paredes

AUDAX ITALIANO: Peric; Faúndez, H. Martínez, Ferreyra, Bosso; Drocco (68´ Vásquez), Carrasco, Abrigo (62´ Meléndez), A.Martínez (46´ Santos), Vallejos y Riquelme.

GOLES: Paredes a los 32´ y 39´, Suazo a los 42´ y Fernández a los 63´.

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Meza y Baeza. En Audax Italiano, H. Martínez, A. Martínez y Riquelme.