A Colo Colo se le apagaron pronto las pocas luces que pudo mostrar

Lo tuvo todo para ganar a Huachipato en Talcahuano y, sin embargo, debió conformarse con una pobre paridad a dos goles. Fue siempre en ventaja, jugó desde los 34 minutos con un jugador más -que dicho sea de paso nunca se notó- y dejó ir dos claras oportunidades de haber marcado un 3-1 que a lo mejor habría sido decisivo. ¿Les pasa o no eso a los equipos condenados?

Por EDUARDO BRUNA

El principal enemigo de Colo Colo en su drama por abandonar su condición de colista absoluto del Torneo Nacional está siendo Colo Colo mismo. Porque es un equipo que no está pudiendo con la presión y la responsabilidad, cuestión que quedó de manifiesto en el Estadio CAP Acero, porque teniéndolo todo para haber ganado, apenas debió conformarse con una paridad a dos goles frente a Huachipato que resulta una más que mezquina recompensa, considerando que Deportes La Serena había sumado el día anterior su cuarta victoria consecutiva.

Nadie del plantel albo, nos imaginamos, pudo conciliar tranquilamente el sueño en la víspera de este choque en Talcahuano. Y es que, aún ganando, Colo Colo iba a seguir siendo colista, luego que el elenco serenense, con el “Chupete” Suazo como estandarte, ganándole a Deportes Iquique le sacara cuatro puntos de ventaja. La mochila, de por sí pesada, aumentó su carga para este encuentro, donde cualquier resultado que no fuera una victoria iba a tener gusto a poco o a nada.

Los sombríos pronósticos albos parecieron aventarse cuando recién se iniciaba el partido. Antes de los dos minutos, Valencia ponía en ventaja al “Cacique” conectando medio mordido un balón hacia atrás que puso Fuentes, disfrazado de alero derecho. ¿Qué mejor panorama para un equipo tan comprometido y atribulado?

Sin embargo, más allá de que con el “Mati” Fernández en la titularidad Colo Colo ganaba en la distribución de la pelota, eso no se traducía en nuevas llegadas claras sobre el arco defendido por Urra. Las bandas eran, una vez más, uno de los problemas más acuciantes del “Cacique”, porque ni Costa ni Valencia -nominal alero izquierdo- tienen desborde, y tampoco cabía esperar mucho de lo que pudiera ser el aporte de Véjar y De la Fuente, ya suficientemente preocupados de no ser el pasadizo que han sido en otras oportunidades. Súmele a eso que Blandi, otro que volvió a ingresar como titular después de harto tiempo, fue cero aporte, para concluir que Colo Colo mucho para hacer daño no tenía.

Tampoco la defensa alba ofrece seguridad. Con laterales febles y un Insaurralde que cada día tiene más problemas para imponerse, a ratos es el uruguayo Falcón quien, desordenado y todo, y a veces hasta rústico, mejor equilibra la estantería. Fuentes no da abasto para cortar juego cuando el rival se viene combinando, porque el “Mati” no quita y Suazo sigue jugando a un nivel deplorable.

De esa forma, no extrañó para nada que Huachipato empatara. Pero para que ello ocurriera tuvieron que confluir esas desgracias que, como lo hemos apuntado en más de una oportunidad, acompañan al equipo que está condenado. Porque el centro del lateral acerero Gutiérrez fue despejado de cabeza por Falcón, pero el balón, en lugar de salir del área, dio en la espalda de Insaurralde. No sólo eso: el rebote lo cazó Valenzuela y el disparo de éste le cayó a Sánchez-Sotelo, que en el área chica empalmó el balón y este, tocando en el zapato de un Véjar que buscaba la trabada, se elevó justo para incrustarse en un ángulo alto imposible para Cortés.

No tardó mucho Colo Colo en ponerse otra vez en ventaja. Falcón en un tiro de esquina se anticipó a la marca que la defensa acerera pretendió ejercer sobre él y con un frentazo bajo se inauguraba como goleador en Chile. Se supuso, entonces, que el 2-1 contribuiría a tranquilizar a un equipo albo que juega cada partido con una espada de Damocles sobre su cabeza. Con mayor razón luego que, minutos después, una fea plancha de Sánchez-Sotelo sobre Blandi pasara de tarjeta amarilla a la roja tras el llamado desde el VAR al árbitro. Christian Rojas fue a ver la incidencia al monitor y, tras apreciarla desde todos los ángulos, hizo el inequívoco gesto de que anulaba la tarjeta amarilla y le aplicaba al goleador acerero la roja directa.

En ventaja, y con un hombre más en el terreno de juego, el panorama para Colo Colo no podía ser más propicio. Era cuestión de jugar con la desesperación del rival, con dejarlo venir un poco para tratar de pillarlo desarmado defensivamente hablando. Pero nada de eso ocurrió. Nunca se notó la superioridad numérica que tenía Colo Colo. Y es que si a Huachipato un cobro lo había privado de su más peligroso delantero, el “Cacique” había visto apagarse súbita e inesperadamente las poquitas luces que hasta ahí había exhibido en el Estadio CAP Acero, entre otras cosas porque desapareció el “Mati”, terminó por borrarse del todo Valencia, no levantó nunca Suazo y Blandi y los laterales continuaron siendo un nulo aporte.

En otras palabras, con uno menos, Huachipato era mejor equipo que Colo Colo. Un equipo que, además de que no puede levantar definitivamente el vuelo, y que continúa sumido en una absoluta mediocridad, carece además de esa contundencia, pericia, suerte o como quiera llamársele, para aprovechar las pocas oportunidades de gol que tiene. Y es que el “Cacique” tuvo dos veces clarita la posibilidad  del 3-1 tranquilizador, pero las desperdició de manera increíble, lo que refuerza la idea del cuadro condenado de antemano. Primero, cuando tras un rebote ante remate de Falcón luego de un tiro de esquina, el balón le quedó a un Fuentes destapado y en el área chica, aunque de espaldas a la portería. Y el volante, poco ducho en esos menesteres, decidió resolver con un tacazo débil que fue mansamente a las manos del meta Urra. La segunda, cuando Parraguez, que quedó sólo tras una buena habilitación de Costa, teniendo todo el tiempo del mundo para acomodarse con la derecha, optó por un zurdazo débil que fue todo un alivio para un Urra que alcanzó a imaginarse la conquista alba que podía derrumbar definitivamente las aspiraciones de su equipo.

Y cuando un equipo, además de jugar mal perdona de esa forma, necesariamente tiene que pagarlo caro. Ya en un par de ocasiones Cortés había salvado el empate frente a remates a quemarropa, pero nada pudo hacer frente a un cabezazo de Sepúlveda que, anticipándose a la defensa alba en un córner, la peinó en forma tan justa que el  balón se metió en un ángulo.

Quedaban todavía largos veinte minutos para que Colo Colo, con la impagable ventaja que significa tener un jugador más, buscara el tercer tanto para llevarse tres puntos de oro y quedar a tiro de Deportes La Serena. Pero las poquitas luces que había mostrado se le apagaron definitivamente y ni siquiera los cambios que ordenó Quinteros (debut de Jara y del argentino Solari) sirvieron de algo. 

Fue, como siempre, un permanente chocar y chocar, sin ideas, claridad y mucho menos talento. 

La nota de humor (humor negro podría decirse), la aportó un anónimo hincha albo que formó parte de lo que se llama el “tablón virtual”. Su pancarta decía: “Rueda, De la Fuente es chileno”. Sí, y también son chilenos Véjar, Suazo, Parraguez y hasta el propio Valencia… Déjense de joder, hinchas de pacotilla.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la vigésimo primera fecha.

Estadio: CAP Acero, de Talcahuano.

Arbitro: Christian Rojas.

HUACHIPATO: Urra; Gutiérrez, Ramírez, Tapia, Castilllo (19’ Escobar); Valenzuela (86’ Oyarzún), Sepúlveda, Poblete, Mazzantti (76’ Verdugo); Sánchez-Sotelo, Cuevas.

COLO COLO: Cortés; Véjar, Falcón, Insaurralde, De la Fuente;  Fernández (63’ Solari), Fuentes, Suazo; Costa, Blandi (63’ Parraguez) y Valencia (77’ Jara).

GOLES: Para Huachipato, Sánchez Sotelo a los 25 y Sepúlveda (cabezazo), a los 70’; para Colo Colo, Valencia a los 2’ y Falcón (cabezazo) a los 29’.

Tarjetas amarillas: en Huachipato, Cuevas; en Colo Colo, Fernández y Valencia.

Tarjeta roja: Sánchez-Sotelo, de Huachipato, a los 34’.