Clasificatorias Chile Uruguay

¿A Europa los boletos?

Las presiones a la Fifa para concretar el proyecto de llevar las Clasificatorias mundialistas al Viejo Continente proviene de los principales clubes europeos, que ven con espanto que deberán ceder jugadores a las respectivas selecciones por tres semanas cada dos meses. La idea es absurda, pero tiene defensores.

Por Julio Salviat

Fue Uruguay, el primer rival de Chile en las Clasificatorias para el Mundial de Qatar 2022, el que recibió el primer soplo: la Fifa y la Confederación Sudamericana de Fútbol estaban analizando la posibilidad de que ese partido no se juegue en Montevideo sino en Europa. Y que lo mismo ocurriría con todos los demás hasta que esta parte del mundo vuelva a la normalidad, con el coronavirus derrotado.

El secreto fue develado por el diario El País en el suplemento deportivo Ovación y las esquirlas de la bomba se esparcieron rápidamente por todo el mundo. Lo que inicialmente parecía una idea absurda tenía elementos como para ser considerada y analizada.

Lo que más empuja a la Fifa para concretar el proyecto es la lógica reacción de los principales clubes europeos cuando deban cumplir  la obligatoria entrega de sus jugadores a las respectivas selecciones. Ya les dolía tener que cederlos por diez días, y ahora tendrían que entregarlos por tres semanas por lo menos: a los días de entrenamientos y partidos deberían agregarles una semana de cuarentena al llegar a sus países y otra semana al regresar a sus clubes.

Los que defienden la idea sostienen que clubes que gastan millonadas en refuerzos sudamericanos no pueden renunciar a sus aportes por tres semanas, o más, cada dos meses.

Otra ventaja que ven Fifa y Conmebol es que, llevando a las selecciones a Europa, podrían programar tres partidos en diez días. De este modo acortarían el tiempo del torneo clasificatorio y, a la vez, reducirían los viajes.

Conocido el proyecto, cada país comenzó a sacar cuentas. Mirando sólo los números, Chile se ahorraría mucha plata en pasajes: la mitad de los seleccionables juegan en Europa: Alexis Sánchez, Gary Medel y Eric Pulgar en Italia; Mauricio Isla, Eric Pulgar y Junior Fernandes en Turquía; Arturo Vidal y Fabián Orellana en España: Charles Aránguiz en Alemania, Claudio Bravo en Inglaterra y Guillermo Maripán en Francia. Habría que ver cuánto se gasta en hotelería, porque acá es barata en Juan Pinto Durán…

Los argentinos deberían aplaudir: con lo que tienen en las principales ligas europeas podrían formar tres planteles de 22 jugadores, y les sobrarían algunos: 26 en España, 23 en Italia, 14 en Inglaterra, 7 en Francia y 3 en Alemania… ¡Y qué decir de los brasileños!: si juntan solamente a los que se desempeñan en la península ibérica (España y Portugal) tienen para armar 12 selecciones con titulares y suplentes.

En Bolivia, en cambio, están que lloran: tienen apenas siete jugadores repartidos en el mundo, y sólo uno juega en un club europeo; Jaime Cuéllar en el Spal, descendido a la serie B italiana.

Mientras tanto, siguen las dudas acerca de si la competencia clasificatoria comenzará en octubre. Por la forma en que se afronta la pandemia en este lado del mundo, ni siquiera se tiene la certeza de que pueda comenzar en noviembre. Lo que sí está claro es que, sea cual sea la fecha, Chile comenzará con Uruguay y seguirá con Colombia. ¡Dónde? Probablemente en Europa.

La probabilidad crece cuando se piensa que, acá o allá, se jugará sin público y que la televisión permite que dé lo mismo que la imagen provenga del Estadio Nacional o del Santiago Bernabeu.