A propósito de los 700 de Messi

Lionel Messi logró el gol 700 de su carrera en un encuentro ante Atlético de Madrid y lo hizo de una manera especial: de penal y con un picotón estilo Panenka.

Por Sergio Gilbert J.

Claro, hace rato que el argentino está ya en la galería de los mejores, pero ubicarse ya en la exclusiva lista de los jugadores que llegaron a esa cifra de goles (compuesta por siete futbolistas, de acuerdo a los estadísticos más reconocidos), lo ponen si duda en el siempre complicado pero atractivo juego en que se trata de ubicar un puesto en el ránking de la historia del fútbol a un jugador de elite.

Es cierto. Messi es el mejor jugador, al menos, de este siglo. Sus goles, sus títulos con Barcelona, su constante búsqueda de la excelencia y el montón de reconocimientos individuales que ha recibido, lo ponen en un lugar de privilegio inalcanzable para otros jugadores que, sin Messi en actividad, habrían llenado sus estantes con galardones que hoy están en la casa de “La Pulga”.

Pero, a pesar de ello, sería una insolencia hoy asegurar que Messi es el mejor de los mejores desde que el fútbol es fútbol.

Ni cerca, la verdad.

Y no por esa tontería de que no ha sido campeón del mundo. Simplemente porque Messi, en la comparación con otros cracks, tiene ciertas desventajas.

Está claro que con Pelé, el mejor de todos (los argumentos entregados por Eduardo Bruna en su columna de El Agora hacen insuficientes más pruebas), no hay comparación posible. El brasileño era completo, un atleta excepcional y un tipo que encarnaba el concepto del fútbol en su globalidad. Nadie -ni antes ni después- fue tan inmenso en una cancha. Y punto.

Despejado eso, Messi sí puede ser contrastado con otros genios.

Con sus compatriotas Distéfano y Maradona, por ejemplo.

Poniendo a Messi frente a la “Saeta Rubia” caben algunos paralelismos. Ambos han sido piezas claves en las mejores formaciones históricas de los dos más grandes equipos españoles (Barcelona y Real Madrid) y les dieron a sus escuadras un sello característico. Distéfano sí comenzó más rápido el declive y fue adecuándose según el físico le iba imponiendo cambios posicionales. Messi aún hoy, con 33 años, está en plenitud y no se nota todavía el kilometraje recorrido.

Con Diego Maradona, en tanto, la comparación es mucho más difícil de hacer porque aún existe toda una generación que vivió bajo su influjo mediático.

Por supuesto, el “Pelusa” no se ganó los elogios porque sí. Su zurda maravillosa es, con seguridad, la mejor de todos los tiempos y también se debe considerar a su favor la gran capacidad para transmitir fortaleza mental y elevar niveles de sus compañeros. Por eso Argentina fue campeón del mundo 1986 y también por ello, el siempre modesto Nápoli se inscribió en un lugar destacado de Italia cuando Maradona lo guiaba.

No obstante ello, Messi puede pensar que ya está sobre Maradona en algunos aspectos. El manejo de ambas piernas, la capacidad de adaptación a un sistema táctico muy definido (el fútbol de posesión de Barcelona) y temporadas más extensas que ha debido enfrentar, ponen a La Pulga en cierta posición de ventaja sobre El Pelusa. Aunque claro, eso no lo reconozcan ni siquiera los argentinos…

¿Y con el resto de los otros “reyes”? ¿Cruyff, Beckenbauer, Ronaldo, Zidane o Cristiano Ronaldo? ¿Cómo anda Messi ahí?

Está en la pelea, sin duda.

Gana y pierde. Pero qué importa. Así es el fútbol.