A reina muerta, rey puesto: asume el hijo de Isabel II, Carlos III

El príncipe Carlos, de 73 años, sucede a la fallecida monarca, que estuvo siete décadas en el trono de Gran Bretaña, el reinado más largo en la historia del ese país.

Setenta años estuvo Isabel II en el trono, la monarca que reinó por más tiempo en la historia de Gran Bretaña. Este jueves falleció a los 96 años, en su estancia de descanso, el castillo de Balmoral, en Escocia. Eran las 18:30, hora local (las 13:30 en Chile) cuando desde el palacio de Buckingham surgió el comunicado oficial: “La reina ha muerto en paz en Balmoral esta tarde. El rey y la reina consorte se quedarán en el palacio esta noche y volverán a Londres mañana”.

Desaparecía así una de las figuras más relevantes en la política mundial desde 1950, el último vínculo con la generación ya casi desaparecida que luchó en la Segunda Guerra Mundial, y la única monarca que la mayoría de los británicos había conocido.

Durante su reinado, asumió cuando su padre falleció en 1952, se convirtió en jefa de la Mancomunidad de Naciones y reina de los siete países independientes pertenecientes a la misma: Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Pakistán y Ceilán y la celebración de su coronación en 1953 fue la primera en ser televisada a todo el mundo.

Entre 1956 y 2021, la mitad de sus reinos, entre ellos Sudáfrica, Pakistán, Ceilán (hoy Sri Lanka) y Barbados, obtuvieron su independencia y se convirtieron en repúblicas.

En todo ese tiempo, la reina Isabel II vio pasar a quince primeros ministros británicos, desde Winston Churchill a Margaret Thatcher, Boris Johnson y la más reciente, Liz Truss.

El primero fue Winston Churchill (1951-1955), luego vinieron Anthony Eden (1955-1957), Harold Macmillan (1957-1963), Alec Douglas-Home (1963-1964), Harold Wilson (1964-1970 y 1974-1976), Edward Heath (1970-1974), James Callaghan (1976-1979), Margaret Thatcher (1979-1990), John Major (1990-1997), Tony Blair (1997-2007), Gordon Brown (2007-2010), David Cameron (2010-2016), Theresa May (2016-2019), Boris Johnson (2019-2022) y Liz Truss (la reina la designó el martes 6 recién pasado).

De acuerdo al protocolo, tras su fallecimiento, su hijo de 73 años, el príncipe Carlos de Gales, automáticamente se convirtió en rey, y eligió llamarse Carlos III, una instancia para la cual ha estado preparándose toda su vida, siendo el hombre de mayor edad en asumir el trono británico.

Carlos fue el primer heredero que se educó fuera de palacio, el primero en obtener un título universitario y el más vigilado por el ojo público a través de los medios de comunicación. Muchos ciudadanos dejaron de mirarlo bien a raíz de su divorcio de la muy querida princesa Diana, como también fue cuestionado por inmiscuirse en asuntos públicos, como la protección al medio ambiente y la conservación de la arquitectura.

En el último tiempo, el príncipe de Gales debió sustituir cada vez más a Isabel II en diversos actos públicos. De hecho, en 2018 fue nombrado sucesor designado de la reina al frente de la Mancomunidad de Naciones, una asociación de 54 países vinculados al Imperio Británico, lo que hizo más presente luego de la muerte de su padre, el príncipe Felipe, el 9 de abril de 2021.

En vísperas de la apertura del Parlamento, el 10 de mayo de este año, la reina le pidió a Carlos que presidiera, delegando en él una de sus funciones constitucionales más importantes, prueba de que la transición estaba en marcha.

En un documental de 2018, su esposa Camila, que ahora será la reina consorte, señaló que Carlos estaba cómodo con la posibilidad de ser rey. “Creo que su destino llegará”, señaló entonces, agregando que él “siempre ha sabido que va a llegar, y no creo que le pese en absoluto”.

Lo cierto es que Carlos de Gales, ahora Carlos III, no es tan popular entre sus ciudadanos como lo fue la reina Isabel II. Y lejos, no tan querido.