Chicomito Martínez

Adiós a “Chicomito” Martínez, baluarte de un Everton campeón

A los 73 años dejó de existir el talentoso volante defensivo identificado desde siempre con el cuadro “ruletero”. Murió en el mismo cerro Santa Inés de toda su vida, dejando dos hijos, tres nietos y un recuerdo imborrable en la hinchada “oro y cielo”, que lo recuerda como titular en ese cuadro que en 1976 le ganó una final dramática a Unión Española.

Por MARIO RAMÍREZ ESCUDERO

Guillermo Antonio Martínez Fernández, nacido el 22 de junio de 1947 en la vivienda número 2038 de la Calle 24 Norte, de Santa Inés, falleció dejando un recuerdo imperecedero en la afición ruletera. “Chicomito”, apodado así en su barrio natal por su baja estatura, reveló en 2012 a este redactor: “Fui el octavo hijo, de doce, del matrimonio compuesto por Matilde y Manuel. Mi señora es Verónica Iturra, también oriunda del barrio Santa Inés, con quien tengo dos hijos y tres nietos. Todos viñamarinos”.    

Y fue justamente en el cerro Santa Inés donde el símbolo Oro y Cielo atrajo en 1965 a Daniel Torres, entonces entrenador del equipo profesional de los de Viña, al ver su juego depurado y cerebral. Así, desde el club Peñarol saltó al primer equipo ruletero, debutando en la división de honor en 1966. “Defendí sólo dos clubes en mi trayectoria, siendo el otro Wanderers durante cuatro meses de 1981. Después, volví a Everton en 1982, año en que logramos el ascenso a primera. En ese momento me retiré”, expresó quien estudió en la Escuela N° 75, ubicada en calle 10 Norte, donde terminó el sexto año de humanidades.    

Tras dejar el fútbol, “Chicomito” trabajó 27 años en el Departamento de Electricidad del Casino Municipal de Viña del Mar, hasta 2012, gracias al presidente del Everton del 76: Antonio Martínez Ruiz. Sobre aquel cuadro, dirigido por Pedro Morales y compuesto por Leopoldo Vallejos, Mario Galindo, Ángel Brunel, Mario Salinas, Carlos Cáceres, Sergio Ahumada, Jorge Spedaletti y José Luis Ceballos, entre otros, el desaparecido volante recordó: “El título lo disputamos ante U. Española, que también tenía un plantel estelar. Jugamos dos finales extraordinarias, porque ambos terminamos el campeonato igualados en puntaje (34 fechas). La primera la empatamos a cero y la segunda, disputada el 27 de noviembre, la ganamos 3-1”.   

A ese encuentro decisivo, Martínez ingresó en el minuto 63, cuando ya habían anotado Ahumada y Salinas. “Entré para tener más la pelota, con Galindo, Salinas, Ahumada, Spedaletti… Poco después, Unión descontó y en la última jugada del partido, habilité desde treinta metros a Ceballos, quien marcó el gol de la tranquilidad y del tercer título del club”. Conforme a ese triunfo, cumbre en la trayectoria del talentoso creador, Everton intervino por primera vez en la Copa Libertadores, en 1977.     

Insignia, capitán e ídolo de los auriazules, quien hasta hace pocos días ejercía funciones en la Casa del Deporte, de la Ciudad Jardín, nos deja un par de anécdotas a escasas horas de su deceso:

“El 75, perdíamos 3-1 ante Santiago Morning en Sausalito, con goles del “Pelusa” Víctor Pizarro. ‘Ahí te tengo un pelusa, Chicomito’, me gritaba insistentemente un hincha del Chago. Al final, ganamos 4-3 con tres tantos míos. En cuanto a rivales complicados, el más fregado era Sergio Messen, con quien nos pegábamos y hablábamos harto. En todo caso, salíamos bien amigos de la cancha. Con el “Queco” Messen fui compañero en la Selección que se preparaba para las eliminatorias del Mundial del 78, dirigida por Caupolicán Peña”.                    

Agregaba: “Y cuando enfrentábamos a la U y a Manuel Pellegrini, un tipo muy caballeroso, yo le decía a algún compañero: ‘Hazle una finta a este, si es muy chuzo y tieso’. Son cosas que pasan en todas las canchas del mundo, termina el partido y te das la mano”.