Adiós Kissinger, un siglo de intrigas sin escrúpulos

El ex secretario de Estado durante la Guerra Fría falleció anoche a los 100 años. Deja por legado su diplomacia de negociador astuto y soberbio, y por haber sido consejero de todos los presidentes de Estados Unidos de la época moderna.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Fotos: ARCHIVO

Seis meses después de cumplir 100 años, anoche falleció en su hogar de Connecticut el más controversial de los ex secretarios de Estado de Estados Unidos: Henry Kissinger. Conocido por ser un estadista astuto y ladino, y un brillante negociador, además de mentiroso empedernido, un ególatra y hasta criminal de guerra, Kissinger pasará a la historia también por haber obtenido el premio Nobel de la Paz de 1973.

“Será enterrado en una ceremonia familiar privada. Más tarde, habrá una ceremonia conmemorativa en Nueva York”, dijo en un comunicado Kissinger Associates, empresa de consultoría fundada por el fallecido diplomático estadounidense.

Le sobreviven su mujer, Nancy Maginnes Kissinger, dos hijos de su primer matrimonio, y cinco nietos. Sus familiares sugirieron en el comunicado que, en lugar de flores, la gente envíe donaciones a un hospital para animales de Nueva York.

El controvertido diplomático se había mantenido activo hasta el final, como que en julio visitó China para reunirse con el mandatario del país, Xi Jinping, y otros funcionarios de alto rango.

Kissinger, ex consejero de Seguridad Nacional y ex secretario de Estado de Estados Unidos, durante su vida fue acusado de casi todo, pero no cumplió condena por nada. Amado, idolatrado, temido y odiado, se desenvolvió en el mundo diplomático con la agresividad de un tigre y la sangre fría de una serpiente.

Fue responsable, por ejemplo, de graves crímenes en contra de civiles desarmados con incruentas e impunes masacres en Camboya en los años ’70, e instigador del Golpe de Estado que provocó la muerte del presidente Salvador Allende y que dejó a Chile en manos del tirano Augusto Pinochet.

El presidente Nixon y Kissinger en la Casa Blanca. 10 de febrero de 1971.

Se le conocía también por su insufrible soberbia y arrogancia, especialmente en su época como secretario de Estado de Richard Nixon y Gerald Ford, entre 1969 y 1977. “Lo ilegal lo hacemos inmediatamente. Lo inconstitucional tarda un poco más”, solía decir en tono de broma en esos años, aunque dejaba muchas dudas.

Kissinger ocupaba el cargo de Consejero de Seguridad Nacional de Nixon cuando aprobó una serie de incursiones aéreas y terrestres contra las aldeas camboyanas limítrofes con el sur de Vietnam. En 2003, en su libro “Ending the Vietnam war”, Kissinger confesó que estas operaciones habían provocado la muerte de 50 mil personas. Sin embargo, según documentos obtenidos y publicados por The Intercept, las víctimas reales fueron más de 150 mil.

Las conversaciones de paz sobre Vietnam, desarrolladas en París, adonde Kissinger viajó muchas veces en secreto, llegaron a acordar un cese del fuego, que sería el primero de los pasos hacia una posterior e inmediata retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam.

Por ese logro, Kissinger y su par vietnamita, Le Duc Tho, ganaron el Nobel de la Paz de 1973. Pero el fuego en Vietnam recién cesó en 1975, con la entrada triunfal del Vietcong en Saigón, la entonces capital de Vietnam del Sur, que hoy es la ciudad Ho Chi Minh. Le Duc Tho, un viejo guerrero comunista, tuvo a bien devolver su Nobel. Pero Kissinger se lo quedó.

Tras dejar su carrera, formó parte de numerosos consejos asesores corporativos y gubernamentales, y escribió varios best sellers sobre historia y diplomacia.

Y también siguió asesorando a presidentes estadounidenses, desde Ronald Reagan hasta Joe Biden. Porque, pese a su mala reputación, tenía una hoja de vida intachable (como les gusta a los estadounidenses) y jamás, ni una sola vez, fue llamado a declarar ante tribunales.