Advierten sobre el uso nocivo de los vapeadores

Las estadísticas son escalofriantes: el año 2020 se registraron 3.969 nuevos casos de cáncer al pulmón y 3.550 muertes, porcentaje que casi iguala la totalidad de casos.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

Fumar un cigarro parece un arcaísmo, un gesto de otro mundo; la ansiedad, un trastorno transversal de la sociedad expresado de distintos modos (el azúcar, por ejemplo); además, proliferan las tiendas de tabaco y las de vapeadores.

Hace unos años vino un amigo de Estados Unidos y trajo consigo una maquinita que echaba humo. Era un vaper: reemplazaba el cigarro para quien intentaba dejar su adicción al tabaco y la nicotina con unos químicos saborizados que se inhalan. Era la nueva solución del mercado para hacer migrar a los fumadores de un mal a otro mal.

Como todo ciudadano incauto, el vapeador era una solución “más sana”, que no había que demonizar de inmediato. Sin embargo, el año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que 1,1 billones de personas en el mundo son fumadores y que ocho millones de personas fallecen anualmente a causa de su tabaquismo, ya sea por consumo o por exposición indirecta.

El dato relevante para nosotros es que Chile es el país que más fuma en América Latina. A lo que se agrega la proliferación de vapeadores. Por supuesto, desde el punto de vista del mercado, es legítimo comercializar estos aparatos (y sus químicos, que es el producto que verdaderamente se vende), pero este consumo aporta a las cifras de cáncer al pulmón.

El concepto de cigarrillo electrónico da cuenta del absurdo respecto de la combustión, que otrora era la imagen romántica del fumador. A propósito, la influencia del cine en el imaginario del fumador fue gravitante. Hoy, la coerción no tiene que provenir de las películas de la industria yankee, sino que la inmanencia de lo electrónico cumple la labor de manera espontánea.

En otras palabras, el cigarro, tiene que ser electrónico, como todo. De hecho, vapeador y celular ya es una suerte de imagen cristalizada del sujeto ultraliberal: alguien absolutamente desconectado de sí, pero con un diseño de sí a la mano, anclado a la interfaz, intentando dejar un vicio a través de una tecnología que tiene otros, nuevos efectos nocivos.

El principal de estos efectos nocivos son quemaduras bucales y cáncer, sólo que un cáncer electrónico, ya no el cáncer primitivo de la combustión. Algunos estudios revelan que el daño celular es uno de los efectos principales del vapeador, entre otras consecuencias.

A su vez, la adicción que pretende reemplazar el vapeador es sustituida por otra adicción, mucho más direccionada, más específica, en parte porque está permitido fumarlo en cualquier parte, a diferencia del cigarro. Que lo advierta la propia OMS, cuya probidad es más que cuestionable, es una gran advertencia.