Ahora va en serio, Berizzo: La Roja vuelve a una realidad que abruma e impide ilusionarse…

Dentro de 9 días Chile enfrenta a Paraguay y luego a Ecuador por las Clasificatorias, buscando escapar del “espejismo” de los Panamericanos y encontrar el fondo de juego que –junto a los resultados- representan la gran deuda del técnico nacional.

Por CAMILO REY / Foto: ARCHIVO

Luego del triunfo sobre Perú (2-0) y la humillante goleada sufrida ante Venezuela (0-3), la selección chilena avizora en el horizonte inmediato los dos partidos que cierran el calendario de las Clasificatorias para este año y que representan, sin discusión, la última oportunidad para que el equipo muestre mejorías futbolísticas ostensibles y –al menos- encuentre aquella arquitectura de juego que hasta acá constituye la mayor deuda pendiente del entrenador Eduardo Berizzo.

La quinta fecha opondrá el 16 de noviembre a Paraguay en el estadio Monumental, mientras que en la sexta jornada el equipo se traslada a Quito para enfrentar el 21 al poderoso Ecuador. Hasta hoy, como consecuencia de un rendimiento irregular y deficiente, los números de Chile en la tabla son paupérrimos: el octavo lugar, con cuatro puntos en cuatro partidos.

En rigor, la selección Sub 23 viene de obtener la medalla de plata en los Juegos Panamericanos, mostrando algunos jugadores de nivel interesante que podrían nutrir el contingente mayor, pero evidentemente no existe un hilo conductor entre ese torneo y la exigencia que ahora enfrenta el entrenador de vuelta al circuito para el Mundial del 2026.

En todo caso, el desempeño de Jonathan Villagra, los volantes César Pérez y Alfred Canales, y especialmente el delantero serenense Maximiliaro Guerrero, por ejemplo, fue resaltante y alguno de ellos podría asomar en la convocatoria de las próximas horas, aunque se trata de niveles competitivos y realidades muy diferentes.

LA REALIDAD QUE APLASTA LAS ILUSIONES

Asimismo, la experiencia de los Juegos trasluce las mismas carencias que marcan todo el ciclo de Berizzo: falta de funcionamiento colectivo que se traduce una constante indefinición táctica y un precario sistema de juego, supeditado siempre a los rendimientos individuales como factor clave de los resultados. Hasta hoy, La Roja no tiene un fondo de juego reconocible ni despliega las variantes que debiera manejar cualquier cuadro al cabo de un año y medio de proceso de afinamiento y ajuste colectivo.

Sin Arturo Vidal activo y con Alexis Sánchez y Gary Medel en un estándar medio de gravitación individual, la suerte en las Clasificatorias hoy depende demasiado de ese diseño o dispositivo que Berizzo, sin embargo, no logra internalizar en el plantel ni traslucir en el campo.

A sólo diez días del siguiente partido, no parece desmedido esperar un triunfo ante el modesto Paraguay actual, pero sí resulta utópico proponer una hazaña en el fortín de los ecuatorianos. Al fin, tras la fantasía colectiva de Santiago 2023, la selección vuelve a enfrentar una realidad que aplasta las ilusiones…