Al menos hace tres mil años ya se usaban drogas en Europa

Investigadores españoles y chilenos detectaron atropina, escopolamina y efedrina en un mechón de pelo encontrado en una cueva de Menorca.

Por ANDRÉS ALBURQUEQUE / Fotos: UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA

Un mechón de pelo de hace casi tres mil años bastó para lograr la primera evidencia científica del uso de drogas en Europa. El cabello era parte de un ritual funerario y lo escondieron en la cueva de Es Càrritx (isla española de Menorca) en una época en la que la sociedad de la Edad de Bronce estaba cambiando.

Un grupo de investigadores españoles y chilenos detectaron en el mechón atropina, escopolamina y efedrina, procedentes de plantas.

El estudio, encabezado por Elisa Guerra, de la Universidad de Valladolid, apunta a que esas sustancias alucinógenas podrían haberse utilizado como parte de ceremonias rituales. Con la colaboración del químico arqueológico Hermann Niemeyer, de la Universidad de Chile, pudieron analizar los cabellos buscando droga.

Descubierta en 1995, Es Càrritx (oeste de Menorca) albergó una cámara usada como espacio funerario en la que se encontraron pequeños recipientes cilíndricos de madera con cabellos datados hace unos 2.900 años. La investigación plantea la evidencia directa más antigua de consumo de drogas en Europa, en la Edad de Bronce tardía, explica Cristina Rihuete, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

En Europa ya había indicios indirectos, como la detección de alcaloides del opio en recipientes o restos de plantas narcóticas en contextos rituales.

El estudio usó solo un mechón de los disponibles, algunos de hasta 13 centímetros. Encontrar pelo conservado de esa época en el Mediterráneo occidental es “absolutamente extraordinario”, destaca.

Un análisis con cromatografía líquida de ultra alta resolución y espectroscopia de masas detectó la presencia de los alcaloides que se quedan fijados en el pelo, y que pueden responder al consumo de plantas como la mandrágora, el beleño o el estramonio, apunta la investigadora.

La atropina y la escopolamina se encuentran de forma natural en la familia de las solanáceas y pueden provocar delirios y alucinaciones; la efedrina es un estimulante derivado de ciertas especies de arbustos y pinos.

El equipo no cree que estas sustancias se usaran para aliviar el dolor, aunque “hay una línea muy fina sobre hasta qué punto algo es para uso medicinal, mágico o adivinatorio”, destaca Rihuete.

El crecimiento del cabello va dejando un registro de ciertas sustancias y “la sorpresa es que se pudo demostrar que el consumo se produjo durante al menos un año”, pero no hay indicios de cómo se tomaban las drogas en Europa.

La cueva de Es Cárritx cuenta también la historia de los pobladores en el Edad de Bronce tardía en Menorca, sociedades, “muy interesantes”, densamente pobladas, que supieron vivir pacíficamente y en las que el pastoreo tenía un peso importante, relata la investigadora.

El biólogo evolutivo Nicholas R. Longrich, de la Universidad de Bath, explica que es bastante difícil encontrar pruebas de una cultura del uso de plantas psicoactivas en Occidente en la misma medida que, digamos, el Nuevo Mundo, donde los aztecas se drogaban con peyote y hongos hace unos 3.500 años”.

También se sabe que la marihuana se conoció hace unos seis o siete mil años en Asia (su origen está a los pies de la cordillera del Himalaya), que la ayahuasca se consumía hace unos tres mil años entre las culturas amazónicas de Perú, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador y Brasil, y que la hoja de coca se consume desde hace más de 8.000 años en el norte Perú. Por lo tanto -y ante ausencia de información de África y Oceanía- este hallazgo en Menorca coloca a Europa entre los rezagados en el consumo de psicotrópicos.