Alcanzar un alto nivel de rendimiento en el deporte necesita también de sicología

Es la interesante tesis que plantea José García Donate, destacado sicólogo clínico y deportivo español, y que refrenda Gilton dos Santos, sicólogo deportivo brasileño con amplia experiencia en el país.

Por GERARDO SILVA / Foto: FREEPIK

“Si no cuidas a la persona, el deportista no rendirá”.

He tenido la oportunidad de leer esta frase y de inmediato me hizo mucho sentido. He vivido muchas de experiencias en mi calidad de entrenador de fútbol, respecto de la relación personal que se debe tener con el deportista, y también he sido testigo desde una mirada externa, el cómo se trabaja esta misma condición en los diferentes estamentos del deporte, principalmente el fútbol, que es mi especialidad.

El deportista es una persona como todos, con niveles educativos disímiles, historias de vida también todas distintas y particulares, con ideales, anhelos y diversas experiencias sentimentales, experiencias exitosas y un montón de frustraciones.

Este ser humano nació con un talento, independiente de su historia y entorno, que lo va a destacar entre sus pares, y para conseguir su óptimo rendimiento es sometido a la rigurosidad del entrenamiento físico, técnico y táctico. Es educado también en las conductas y rutinas propias del deporte en cada una de sus áreas con diferentes metodologías, para optimizar sus condiciones naturales y adaptarlas al alto rendimiento.

Durante su formación la mayor preocupación es conseguir avances significativos en su condición física, ocupados del biotipo y las valencias, velocidad, fuerza, flexibilidad, etcétera. En lo técnico, se ofrecen variados trabajos para hacer compatibles sus habilidades con el balón y, en lo táctico, se invertirá mucho tiempo para enseñarle los secretos del juego, movimientos, cobertura, relevos y un montón de conceptos que le permitan interactuar de la mejor forma.

Hasta ahí, da la impresión que se están haciendo bien las cosas. Ahora bien, José García Doneta, destacado sicólogo deportivo español, nos invita a reflexionar con una frase muy interesante: «Si no cuidamos a la persona, el deportista no rendirá». ¿A qué se refiere? Consulté al sicólogo deportivo brasileño, Gilson Dos Santos, con una gran trayectoria en nuestro país, para que nos permita entender un poco mejor lo que intenta decirnos José García.

Lo que nos comenta Gilson es que detrás de cada deportista hay una persona, y nuestra obligación como profesionales es hacer que este deportista pueda darse a conocer para que podemos intervenir en su estado emocional y sicológico ya que; el adoptar una actitud abierta, transparente, o sea, el darse a conocer tal cual se es, hace crecer.

La autenticidad influye positivamente en la calidad y profundidad de cualquier comunicación. Brinda la oportunidad de ser comprendido. Los seres humanos tenemos la necesidad de ser escuchados, de ser tomados con seriedad.

Es difícil que un deportista se desarrolle libremente en el mundo del deporte, y se sienta plenamente realizado, si no se siente comprendido. Desde muy pequeños se buscan los confidentes. Deben ser elegidos libremente, y en base a un deseo de compartir pensamientos, ideas, temores, sentimientos, dudas, fracasos, experiencias pasadas, esperanzas. Eso lleva a construir una sólida amistad, siempre que el entrenador o los líderes sean dignos de la confianza que han depositado en ellos.

Mientras más atrapado se permanezca en un pequeño mundo privado, como es el deporte, aumenta la probabilidad de sentirse incompleto. Compartir implica un riesgo, pero se transforma en una puerta abierta para obtener “feedback”, es decir, para recibir información de las consecuencias positivas o negativas de acciones, sentimientos y actitudes.

Prácticamente todos han experimentado temor de darse a conocer en alguna etapa de sus vidas. Muchas personas creen que si hablan de sí van a perder poder, van a perder control en la relación, van a ser explotados. Ocurre exactamente lo contrario. Lleva a un enriquecimiento y profundización de la amistad. Revelar pensamientos asusta, pero, definitivamente, lleva a desarrollarse.

Al comenzar a relacionarse con alguien es recomendable revelar sólo áreas seleccionadas o superficiales, para darse el tiempo de conocer y valorar. La calidez, actitud comprensiva y destreza para escuchar lo que el deportista nos quiera decir van a hacerlos sentirse más libres para hablar en forma espontánea. La experiencia hace sentir que «alguien realmente me conoce y comprende, he sido capaz de compartir parte de mi ser más íntimo y no he sido rechazado, a esa persona le agrado, me acepta tal cual soy».

Fascinante. Luego de leer atentamente lo que nos relata nuestro amigo profesional, nos permite reflexionar y evaluar cómo estamos haciendo las cosas todos aquellos que interactuamos con estas personas deportistas, por lo que me pareció interesante e importante compartirlo.