Alexis con Mourinho en el Man-U, al amparo del “puto amo”…

Sánchez ingresa a un camarín exigente, sin espacio para berrinches ni indisciplinas, donde José Mourinho gobierna con mano de dictador y quien –tras las experiencias permisivas de Pizzi y Wenger como sus técnicos- puede enriquecer decisivamente la formación del crack.

 

Luego de la majadera letanía que se extendió por varios meses desde Inglaterra a Chile, para complacencia del voyerismo -perdón- periodismo deportivo criollo, este viernes Alexis Sánchez podría iniciar formalmente su ciclo en el Manchester United, cuando el equipo enfrente al Yeovil de la Cuarta División, por la FA Cup.
 
Los vaivenes, negociaciones, rabietas y refunfuños del crack chileno culminaron con su controvertida salida del Arsenal, donde los hinchas y ex compañeros sintieron alivio luego de tanta teleserie que apuntaba al mismo epílogo, e incluso provocara algún desconcierto en el circunspecto viejo zorro, Arsene Wenger.
 
Más allá de las cifras increíbles de la negociación que lo impulsan al quinto lugar de los mejores pagados del mundo, Alexis se instaló en Manchester dispuesto –ojalá en cuerpo, mente y alma- a abordar el desafío más importante de su carrera, incluso sobre el peldaño que representó su salto al Barcelona de Pep Guardiola.
 
Es cierto que al tocopillano le esperan montañas de euros que, en otra época y sociedades, podrían servir para pagar la deuda externa de algún paisito miserable, pero también resulta evidente que en el Man-U no tendrá espacio para desbordes ni berrinches y, fundamentalmente, conocerá otro estilo de conducción institucional y jefatura. Por su tradición en Inglaterra y la repercusión fuera de sus fronteras -es el club el mundo con más hinchas en otros países-, el United no admite parangón con el Arsenal y para el temperamental crack chileno representará un salto significativo…
 
Acaso la mayor diferencia, en un mundo hiperprofesionalizado en sus prebendas y exigencias, será la “mano” del entrenador: entre el estilo paternal, y casi de “tata” bonachón, de míster Wenger y el perfil del tan odiado como venerado José Mourinho hay una distancia comparable de la que existe entre Juan Pinto Durán y el Big Ben.
 
Tan laureado como resistido, Mou celebra esta semana 55 años y cien partidos con el Man-U sin asomo de transar sus estrictas convicciones futboleras, aferrado a una imagen de duro y autoritario que se resume en ese cartel reconocido de ser el “puto amo” que, incluso, tras la enésima polémica se lo enrostró el propio Guardiola.
 
En rigor, Mourinho es el único dictador del camarín y la norma rige para todos en un cuadro no exento de estrellas. Alexis, desde ahora, no podrá sentirse desmotivado, distraído, poco querido por los hinchas ni cautivo de distracciones pueriles como la novia o los perros. Tendrá que rendir al máximo siempre y, también muy probablemente, tampoco será dueño de jugar libremente por el «Sánchez Fútbol Club», en aquel comportamiento disperso e improductivo que a menudo asomó con la camiseta de la Selección de Pizzi o el Arsenal de Wenger, que aceptaban someterse a la fórmula que más acomoda al «Maravilla».
 
Nadie podría dudar que Mourinho otorgará a Alexis una función definida y concreta que le demande aplicación y disciplina táctica, así como apego a una organización de juego que seguramente entregará su mejor versión, jugando en una parcela determinada, con movimientos establecidos.
 

En definitiva, más allá de la millonada celestial que premia a Alexis en esta nueva operación del mercado, su arribo al alero del viejo y mítico Mou constituye un beneficio adicional por el sello, personalidad y características del técnico más idóneo para completar su formación profesional.