Antonia Urrejola: “Operó en mi contra un grupo de interés”

La ex canciller señaló, en entrevista con el diario español El País, que durante su gestión sufrió ataques personales, traiciones internas y una campaña de ciertos medios para impedir los cambios en materia de relaciones exteriores. “En el mundo de la política exterior sigue existiendo misoginia”, acusó.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO ATON

“Nunca imaginé que iba a tener tanta resistencia”, señaló la ex ministra de Relaciones Exteriores Antonia Urrejola, en entrevista con el diario español El País, en referencia a su gestión al mando de la Cancillería y las maniobras internas y externas que llevaron a su salida el 10 de marzo pasado.

“Fue un año más intenso de lo que me imaginaba, sin parar. Estoy repensando mi futuro, porque me sigue gustando mucho lo internacional, los derechos humanos y los organismos multilaterales. Me lo he tomado con calma, tratando de descansar”, manifestó a la periodista Rocío Montes de El País.

Sobre el tiempo que alcanzó a estar al frente de las relaciones exteriores del gobierno de Gabriel Boric, Urrejola indica que tiene sabores contradictorios. “Por una parte, tengo la satisfacción de haber contribuido decididamente a la mejora y actualización de la política exterior de Chile. La agenda y los acentos estratégicos instalados desde el inicio del gobierno del Presidente Boric, hoy siguen siendo los mismos. Elegimos el camino de la defensa frontal de la democracia y los derechos humanos como una forma de promover los intereses de Chile en el actual contexto mundial, particularmente frente a los desafíos que enfrentamos”.

Y añade que “trabajamos hacia el interior de Cancillería no sólo en la agenda interna de la política feminista, sino en lo que implicó un relevo generacional que, sin duda, era necesario. Pero, por otra parte, nunca imaginé que iba a tener tanta resistencia.

Sobre este último punto, la ex ministra explica que “era una dicotomía salir al extranjero y ver el reconocimiento de Chile y al propio Presidente Boric –no sólo en la región, sino en Europa–, y regresar al país y recibir tanta crítica gratuita e infundada. La resistencia que sufrí en Chile sobrepasó todos los límites. Entiendo el debate y las críticas políticas, pero eso se transformó en críticas personales, acoso, inventos a través de la prensa. La guinda de la torta fue lo que ocurrió en febrero durante los incendios forestales”.

“Fui portada de periódicos por ser la canciller que estaba de vacaciones, cuando el trabajo que me correspondía como ministra de Relaciones Exteriores era llamar a mis pares para coordinar la ayuda internacional, lo que se puede hacer desde cualquier lugar del mundo. Por lo demás, yo había tomado la decisión de volver antes del escándalo por la prensa. Pero todo este episodio me hizo comprender que operó en mi contra un grupo de interés empecinado en hacerme la vida imposible. Esa es la verdad”.

Y explica que “es una mezcla de factores. Por una parte, siempre en la Cancillería hay grupos que no están contentos con el canciller de turno. Es normal”.

Prosigue:

“Lamentablemente, existieron muchos inventos y trascendidos de conflictos y de crisis, que en realidad no existían y fueron divulgados por algunos medios cuya motivación era oponerse a los cambios que estábamos haciendo. Pero, por otra parte, existe un grupo fuera de la Cancillería de personas vinculadas a los temas internacionales a quienes incomodó la renovación y modernización que nos propusimos llevar adelante. Han manejado la política exterior y tienen una relación de hace muchos años entre ellos, independientemente del color político y sus diferencias. Es un núcleo que yo descubrí que era mucho más cerrado de lo que me imaginaba. Y aunque conozco a mucha de esa gente desde mi juventud, trabajé con muchas de esas personas, fue un grupo que me vio como outsider y que se resistió a un nuevo concepto de política exterior”.

“Sé mucho de política exterior”, apunta. “Pero este grupo más tradicional del que hablo, mira estos asuntos con el prisma de lo que fue el inicio de la democracia en 1990, cuando nuestro país estaba totalmente aislado. En un gobierno como el actual y en un mundo tan cambiante, sin embargo, mi deber como canciller fue interpretar la realidad con los ojos de hoy, no con la mirada de hace 30 años”.

En relación a las críticas del senador socialista José Miguel Insulza, que fue ministro de RREE en los noventa, confiesa que se sorprendión con “el contenido y tono de sus críticas”. Y añade que “la Cancillería tiene un consejo de ex cancilleres con el que nos reunimos tres o cuatro veces en 2022. Ellos me dijeron que era un espacio para apoyarse. Pero yo no recuerdo –y se los dije– que entre ellos se hayan mandado constantemente mensajes por la prensa como lo hicieron conmigo”.

“Otra cosa es la necesaria y legítima crítica política, como lo hizo la ex canciller Soledad Alvear (del Gobierno de Ricardo Lagos) o el ex canciller Teodoro Ribera (del Presidente Sebastián Piñera).

Finalmente, manifiesta que “en el mundo de la política exterior, llámese cancillerías u organismos internacionales, sigue existiendo misoginia. Se hablaba de que yo era novata, cuando tengo 54 años y un currículum que da muestras de mi carrera en materia internacional, aunque no sea parte de ese club que ha ido creciendo al alero de la Cancillería chilena. Yo no creo que con un hombre con un currículum como el mío todo esto hubiera ocurrido”.