Argentina hizo los méritos, y Brasil los goles

El arquero local fue figura y los palos lo salvaron dos veces, mientras su colega del frente no tuvo trabajo. Pero la contundencia de Gabriel Jesús y Roberto Firmino sentenció el 2-0 con que la Verdeamarelha se instaló en la final de la Copa América.

Eran muchos los fantasmas que asustaban a Argentina: 26 años sin ganar un título internacional, otros 21 sin ganar en tierras brasileñas, opacos papeles de Lionel Messi en esta Copa América y en las anteriores, ningún triunfo oficial sobre Brasil como visitante. Y se juntaron todos para construir otra frustración, ahora adelantada porque la Albiceleste ni siquiera podrá disputar la final.

Eran muchos los ángeles que acompañaban a Brasil: nunca perdió un partido de Copa América jugando en casa, en la última confrontación con Argentina venció 3-0, las últimas cuatro veces que se enfrentaron ganó siempre, nadie había podido hacerle un gol en los cuatro encuentros anteriores, sólo cinco veces le remataron al arco en 360 minutos (sin contar los descuentos). Y aparecieron todos para confirmar la superioridad de la Verdeamarelha y llevarla a una nueva final.

No fue tarea fácil, en todo caso. El 2-0 insinúa una superioridad que no existió en el juego y que se concretó en el marcador a través de dos escasas y deslumbrantes jugadas. No hay comparación entre lo que atajó Allison, el arquero brasileño, con la casi nula intervención de su colega Franco Armani en la valla del frente. El portero brasileño tuvo más trabajo que en los cuatro partidos anteriores juntos y los palos lo salvaron dos veces cuando ya estaba vencido.

Era previsible un comienzo tan tenso. Un cuarto de hora lleno de nervios, con Brasil inesperadamente impreciso, aunque dominador, y Argentina razonablemente cauteloso, pero que consiguió la primera situación de riesgo en los arcos: un misilazo de Leandro Paredes que asustó a Allison y rozó el travesaño.

Y fue justamente cuando Argentina se dio cuenta de que Brasil era permeable, sobre todo por su sector izquierdo, que se produjo la apertura de la cuenta: una notable jugada individual de Dani Alves permitió a Roberto Firmino efectuar un centro rasante que Gabriel Jesús empalmó cómodamente.

Sintieron el impacto los albiceleste y sus defensores vivieron momentos de notorio nerviosismo. Nixcolás Otamendi, uno de sus valores más experimentados, falló dos veces en la salida, en clara demostración de estado de ánimo. Pero pronto aparecieron los que normalmente salvan a los argentinos: Lionel Messi y Sergio Agüero. Esta vez el barcelonista, considerado el mejor futbolista del mundo, no se entregó. Colaboró con su defensa, trató de crear en el mediocampo y apareció en el área ajena. Un centro suyo fue conectado por el Kun con violento cabezazo y la pelota se estrelló en el travesaño y finalmente fue despejada con angustia desde la línea de gol.

Creció la presión trasandina y su esfuerzo se complementó con el complaciente arbitraje del ecuatoriano Roddy Zambrano. Jesús y Alves recibieron golpes alevosos que ni siquiera recibieron la sanción de tiro libre.

Cuando terminó la primera etapa, Argentina ya había hecho méritos para igualar el marcador, mientras Brasil, agazapado, casi no podía salir de su terreno pese al trabajo rendidor de Coutinho. La defensa albiceleste recuperó su compostura y ya no presentó grietas. Juan Marcos Foyth, que había tenido desempeños muy deficientes, había logrado anular a Everton, el gran animador del ataque verdeamarelho y después hizo lo propio con  Willian, reemplazante del escurridizo puntero izquierdo.

Un zurdazo de Lautaro Martínez y un tiro desviado de Rodrigo De Paul angustiaron a la torcida brasileña, pero el momento culminante fue un zurdazo de Messi que hizo estrellar el balón contra un vertical. El rebote le cayó a él mismo, y su centro cruzó a un metro del arco sin que nadie lo conectara.

Ahí se selló la suerte de Argentina, aunque tuvo otra oportunidad de gol con un tiro libre de Messi que Allison contuvo en el ángulo de su arco. Los ingresos de Angel Di María (por Acuña) y Lo Celso (por De Paul), intensificaron el asedio trasandino, pero dejaron espacios que Brasil supo aprovechar. Gabriel Jesús superó sucesivamente a tres defensores y le entregó el balón a Firmino para que anotara sin obstáculos.

Así, con uno haciendo los méritos y el otro haciendo los goles, se definió la primera semifinal a favor del gran favorito, que empezó a esperar a su último adversario: Chile o Perú. Mientras tanto, Argentina prolongó su drama de derrotas en las instancias importantes, fenómeno que también contagia a su figura estelar.

PORMENORES

Cancha: Estadio Mineirao, de Belo Horizonte.

Público:  60.000 espectadores aproximadamente.

Árbitro; Roddy Zambrano, de Ecuador.

BRASIL (2): Allison; Dani Alves, Thiago Silva, Marquinhos (64’, Miranda), Alex Sandro; Arthur, Casemiro, Coutinho; Gabriel Jesús(80’, Allan), Roberto Firmino y Everton (46’, Willian). DT: Tite (Adenor Leonardo Bacchi).

ARGENTINA (0): Franco Armani; Juan Marcos Foyth, Germán Pezzella, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico (80’, Paulo Dybala); Rodrigo De Paul (66’, Giovani Lo Celso), Leandro Paredes, Marcos Acuña (59’. Ángel Di María; Lionel Messi; Lautaro Martínez y Sergio Agüero. DT: Lionel Scaloni.

Goles: 18’, Gabriel Jesús (B);71’, Firmino (B).

Amonestados: Tagliafico, Acuña, Foyth, Martínez y DT Scaloni (A), Dani Alves (B).

Expulsados: no hubo.