Argentina: Milei logra que el Senado apruebe su proyecto de desguace del Estado

Aunque apretado y tras varias concesiones, se trata del primer triunfo legislativo de Milei que hasta ahora no había podido sacar adelante ninguna ley en lo que va de su mandato.

Por IVÁN E. GAJARDO MILLAS, desde Buenos Aires / Fotos: AGENCIAS

Pocos días después de haber cumplido medio año en la presidencia, y luego de conceder múltiples cambios al proyecto original que contenía 668 artículos, el presidente argentino, Javier Milei, logró que el Senado aprobara una versión recortada de la denominada “Ley Bases”, y del paquete fiscal, el marco legal con el que el mandatario ultraderechista busca desregular la economía, desguazar el Estado y asumir facultades legislativas.

El resultado supone una victoria política muy importante para el libertario que asumió el pasado 10 de diciembre y hasta el momento sólo había tenido traspiés y frenos en el Congreso. Aunque apretado y tras varias concesiones, se trata del primer triunfo legislativo de Milei que hasta ahora no había podido sacar adelante ninguna ley en lo que va de su mandato.

Tras una sesión caliente que bordeó las 22 horas de debate, el resultado de la votación general terminó en un empate 36 a 36, lo que permitió al Gobierno que sea la vicepresidenta Victoria Villarruel quien definiera la votación.

El paquete fiscal consiguió un apoyo más que la Ley Bases (37 a favor, 35 en contra) y no fue necesario desempatar.

FURIA EN LAS CALLES

Mientras los legisladores debatían en medio de cruces de alta tensión, en los alrededores del Congreso miles de personas que integraban organizaciones políticas, sociales y sindicales protestaban pese al férreo dispositivo cerrojo implementado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que cerró todos los accesos al lugar y ordenó una feroz represión que terminó con decenas de heridos –entre ellos varios diputados-, detenidos, gases, balas de goma y autos incendiados.

“La patria no se vende, se defiende”, fue la consigna más gritada durante las largas horas de debate en el hemiciclo y de tensión callejera que incluyó piedrazos contra la policía y balas de goma y gas pimienta contra los que marchaban. La policía arrestó a alrededor de 30 personas.

En la noche, cuando ya se había logrado la aprobación en general, se produjeron nuevos incidentes en los alrededores del Congreso y cacerolazos en varios barrios de la capital y distintos puntos del territorio bonaerense.

El Gobierno llegó a calificar a los manifestantes de “grupos terroristas” que buscaban “perpetrar un golpe de Estado”. La prensa y los observadores cruzaron interpretaciones sobre el origen de la violencia desatada en las calles aledañas. Mientras los sectores oficialistas culparon a “grupos violentistas del kirchnerismo y la izquierda”, por los autos quemados y los ataques a la policía, la oposición habló de “infiltrados” que recalentaron la protesta para justificar la represión.

Los manifestantes aportaron en redes profuso material gráfico que mostraba a presuntos participantes de las protestas con palos y piedras, pero que poco después eran quienes detenían a ciudadanos que participaban del reclamo, lo que generó suspicacias e hipótesis varias.

Para convertirse en ley el proyecto de Milei debe aún volver a ser tratado en la Cámara de Diputados, dado que se introdujeron cambios en la media sanción que había sido aprobada allí en abril.

Mientras al interior del Senado el debate subía de tono, en las afueras se producían graves incidentes.

ARDUAS NEGOCIACIONES PARA LLEGAR AL NÚMERO

El Gobierno, en clara minoría en ambas cámaras (sólo siete bancas propias en el Senado y otras seis de sus aliados del PRO), debió resignar un porcentaje amplio de su proyecto inicial para arrimar a los votos necesarios, y estuvo obligado a negociar, incluso durante el desarrollo de la sesión, con los representantes de lo que Milei desprecia y califica como “casta política”.

Su intento de privatizar 40 empresas estatales, incorporado en la versión original de la ley y que ya había sido recortado en su paso por Diputados, se redujo aún más en la Cámara Alta, ya que al inicio de la sesión en el Senado se anunció que Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino y el conglomerado de medios Radio y Televisión Argentina quedaban fuera del proyecto.

Así, apenas ocho empresas quedarían en condiciones de pasar, total o parcialmente, a manos privadas.

La negociación también obligó al Ejecutivo a bajar parte del proyecto de reforma previsional, y en consecuencia, mantener la moratoria que permite jubilarse a personas que no cumplen con la cantidad de aportes salariales exigidos, ya sea porque no se los realizó su patrón o porque poseen lagunas en su trayectoria laboral.

También debió prometer que continuarán las obras públicas avanzadas o con financiamiento internacional, las mismas que el mandatario libertario detuvo de golpe en el marco de su plan “motosierra y licuadora”.

El presidente tampoco podrá disolver los organismos públicos vinculados con la ciencia y la cultura.

Entre los puntos más resistidos por los legisladores estaba el controvertido Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), que otorga enormes beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para atraer capitales extranjeros. En este punto y pese a las advertencias de Milei de no tocar un punto ni una coma, el Gobierno debió ceder cuando se hizo evidente que los votos no le alcanzaban, por lo que aceptó acotar los sectores productivos en los que se podrá aplicar, para lograr así el voto favorable de la denominada “oposición dialoguista”, a saber, los legisladores de la Unión Cívica Radical (UCR), el peronismo no kirchnerista y algunos partidos provinciales.

DEBATE CALIENTE

Los cruces y “chicanas”, como llaman los argentinos a los comentarios picantes, estuvieron a la orden del día.

La represión en las calles y el intento de los legisladores de la opositora coalición Unión por la Patria de suspender la sesión para salir a evaluar de primera mano la magnitud de la violencia, que ya había tenido como víctimas a media docena de diputados gaseados, fue unos de los puntos álgidos de la jornada, que enfrentó al senador Wado de Pedro, hijo de desaparecidos, y la vicepresidenta de la Nación, de reconocida cercanía con el dictador Rafael Videla.

“Yo sé que usted reivindica un régimen distinto, pero éste es un régimen democrático y republicano”, le dijo De Pedro a Villarruel cuando ésta, en su carácter de presidenta de la Cámara, se negó a darle curso a una moción del senador, en un tenso intercambio que fue subiendo el volumen de las voces de ambos.

“Senador no me haga entrar en su historia personal”, le respondió Villarruel y le cortó el micrófono a De Pedro.

“¿En serio quieren que le deleguemos facultades legislativas para mejorar el funcionamiento del Estado al presidente que dice que ama ser el topo que va a destruir desde adentro al Estado?”, señaló en otra parte del debate y en tono irónico la senadora kirchnerista Juliana Di Tullio, de Unión por la Patria, al argumentar su voto negativo. Otros legisladores aludieron a las dudas sobre la salud mental del mandatario.

Otro tema controvertido se produjo alrededor de la figura de la senadora por la provincia de Neuquén, Lucila Crexell, luego de que circulara en redes un pliego para ser nombrada como la representante argentina en la Unesco, cargo por el que cobraría alrededor de 12 mil dólares mensuales.

La legisladora, que había votado en contra del polémico DNU hace apenas unas semanas fue denunciada ante la justicia federal por “cohecho”, luego que surgiera la sospecha de que la designación en el codiciado puesto en París haya sido utilizada como posible moneda de cambio para votar el proyecto oficialista.

Milei postergó su viaje a Italia para que la vicepresidenta, Victoria Villarruel, pudiera encabezar la sesión en el Senado.

MÁS DESEMPATES

Villarruel también inclinó la balanza en la votación en particular para aprobar la delegación de facultades legislativas y la declaración de las emergencias en materia administrativa, económica, financiera y energética por un año, la reforma del Estado y las privatizaciones de empresas públicas, con las excepciones negociadas.

Previendo lo ajustado de la votación, el mandatario retrasó su partida a Italia, donde participará de la cumbre del G-7.

La razón es que el viaje de Milei implicaba que Villarruel debía asumir como presidenta provisional de la Nación, lo que le hubiera impedido presidir la sesión y desempatara favor del Ejecutivo, como finalmente hizo.

¿QUÉ OCURRIRÁ AHORA?

La Ley bases y el paquete fiscal regresan ahora a la Cámara de origen, donde ya obtuvieron la media sanción y puede tomar distintos caminos.

Ser aprobados “in totum”, con los cambios que introdujo el Senado. En tal caso las leyes quedan sancionadas y pasan al Poder Ejecutivo para su promulgación.

También puede ser que los diputados insistan en la redacción originaria de la media sanción, para lo cual necesitan alcanzar la misma mayoría que la que votó en el Senado, tanto en general como en particular.

Como las modificaciones que hizo la Cámara Alta fueron por mayoría simple, los diputados necesitarán el voto de la mitad más uno de los presentes para volver atrás con los cambios. Diputados le dio media sanción a la Ley Bases con 142 votos a favor y 106 en contra, mientras que el paquete fiscal fue 140 a 103.

También los diputados podrían aceptar algunos cambios y rechazar otros, según establece el reglamento de la Cámara baja.

Una vez sancionadas las leyes, pasan al Poder Ejecutivo, donde el presidente podrá promulgarlas o vetarlas total o parcialmente. De existir un veto de Milei, el proyecto debe regresar al Congreso, donde ambas cámaras pueden insistir con las leyes reuniendo los dos tercios de los votos. Así, la ley quedaría sancionada sin importar la decisión final del Ejecutivo.