Aseguran que los unicornios sí existieron

Científicos vinculan al legendario animal con uno de los ancestros del actual rinoceronte. Sin embargo, su onírica imagen habría estado lejos de su real figura: un gigante de cuatro toneladas y casi cinco metros de largo. 

Por EL ÁGORA / Fotos: ARCHIVO

Los unicornios, aquellas criaturas idílicas semejantes a los caballos de largos crines, figura estilizada y un largo cuerno en la frente, jamás existieron. Sin embargo, los científicos están cada vez más convencidos que se los confundió con otro animal que sí habitó la Tierra: el elasmotherium sibiricum. Sería el unicornio siberiano o rinoceronte gigante, un antepasado de nuestros actuales rinocerontes asiáticos, pero escaparía bastante de esa imagen esplendorosa.

Representación del elasmotherium sibiricum en un museo ruso.

Se trató, en efecto, de una bestia grandiosa que habitó nuestro planeta hasta hace unos 29 mil años. Esto significa que alcanzó a convivir con los humanos modernos.

Pobló los fríos terrenos de Europa y Asia, y existieron varias especies, pero la más conocida sería el elasmotherium sibiricum. Su tamaño era impresionante, más cerca del mamut que del caballo: dos metros de estatura, 4.5 metros de largo y cuatro toneladas de peso.

En 1808, Johan Fischer von Waldheim, director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Moscú, descubrió a esta bestia. Encontró apenas una mandíbula inferior, pero gracias a un grupo de investigadores, logró estudiar la especie y clasificarla.

Hasta que hace en 2016 se encontró un cráneo muy bien conservado en Pavlodar, noreste de Kazajistán y a orillas del río Irtish. Ahí se demostró que el animal no se había extinguido hace 350 mil años -como von Waldheim- creyó, sino que vivió hasta hace relativamente poco.

Los investigadores han concluido que el unicornio siberiano cabalgaba como caballo, tenía una gran cabeza parecida a un bisonte y, por supuesto, un gigantesco cuerno.

Sobre este aparato, las teorías se multiplican: que se utilizaba para defensa o ataque, para atraer parejas, o para retirar la nieve de la hierba y o excavar buscando agua y raíces. Lo más probable es que al menos haya servido para un par de esos fines.

El bello unicornio de los cuentos de hadas jamás habría existido.

Para afirmar que el animal poseía cuerno, los investigadores se basan en la protuberancia frontal hallada sobre el cráneo. Recientes investigaciones afirman que el cuerno tenía una punta bastante afilada. Este dato fue confirmado por un fósil que poseía una herida punzante curada, y que habría sido causada por otro macho.

La leyenda del unicornio es habitual en China y el norte de Europa, pero habría nacido en Siberia. En 1886, el lingüista ruso-alemán Vasily Vasilievich Radlov, fundador de la turcología, se topó con una leyenda que llamó su atención. El pueblo yakuto de Siberia contaba de un gigantesco toro negro, al que mataron con una sola lanza. Los relatos narran que la bestia poseía un solo cuerno que eran tan grande que debió ser llevado en trineo.

También se han encontrado vasijas con dibujos de una bestia muy parecida al elasmotherium. Incluso existen pinturas rupestres en que se puede ver a un animal bastante similar.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo una bestia semejante pudo “transformarse” en un animal idílico, hermoso, coleccionable, paradisíaco y hasta azul en nuestros días.