Asesino de Víctor Jara llegó deportado este viernes

El ex teniente de Ejército Pedro Barrientos, condenado por ser el victimario del cantautor, fue expulsado desde Estados Unidos y tendrá que responder ante la justicia chilena.

Por EL ÁGORA / Foto: AGENCIAUNO

Pedro Paulo Barrientos Núñez, el ex teniente de Ejército condenado por el asesinato y tortura del cantante Víctor Jara, fue deportado el jueves desde Estados Unidos, por lo que llegó la tarde de este viernes a nuestro país.

Luego de desembarcar en el avión que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Santiago, escoltado por agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) en un vuelo procedente de Miami, donde estaba custodiado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) estadounidense, los mismos detectives lo trasladaron en helicóptero hasta el Batallón de Policía Militar de Peñalolén, donde quedó en prisión preventiva en calidad de procesado.

Una vez allí el ministro Guillermo de la Barra debe notificarlo sobre el procesamiento. Según fuentes cercanas, no lo interrogará, sólo le explicará lo que viene.

Barrientos, que fue uno de los oficiales que partició en la represión a civiles en el Estadio Nacional en los días posteriores al Golpe de Estado contra el gobierno democrático de Salvador Allende en 1973, fue arrestado el pasado 5 de octubre en la localidad de Daltona, en el estado de Florida, por miembros de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés).

Su detención se debió, según se explicó en su momento, a “su participación en torturas y ejecuciones extrajudiciales tras el golpe militar de 1973” en Chile y con base en un dictamen emitido en 2016 por una corte estadounidense que lo halló “responsable” de la tortura y el asesinato extrajudicial en 1973 del cantautor Víctor Jara, por lo que tenía una orden de arresto internacional.

Antes de su detención, el 14 de julio, un juez local lo había despojado de la ciudadanía estadounidense por “ocultar intencionalmente hechos materiales relacionados con su servicio militar en sus solicitudes de inmigración”, lo que llevó a una investigación de HSI.

Según los documentos judiciales, el ex militar ingresó a Estados Unidos en julio de 1990 con una visa de visitante y siete años después se casó con una ciudadana estadounidense. Sin embargo, en los trámites migratorios, entre ellos los de residencia permanente y ciudadanía, indicó que no había estado vinculado a ninguna organización política ni servicio militar y negó que hubiera participado en algún genocidio o el asesinato de cualquier persona por motivos de raza, religión, nacionalidad, origen étnico u opinión política.