Asumen Carlos III y la reina Camila, quien no lucirá el diamante maldito

La esposa del Rey prescindirá de llevar en su corona el Koh-i-Noor, de 105 quilates y fatídica historia.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

Este sábado, Carlos III y su esposa, Camila Parker, serán coronados rey y reina del Reino Unido de Gran Bretaña, y por primera vez la reina consorte prescindirá de llevar en su corona el Koh-i-Noor, el diamante maldito.

El diamante de 105 quilates -que, antes de llegar a manos británicas tenía 190 quilates- es una de las joyas más valiosas de la corona británica.

El Koh-i-noor forma parte de una historia violenta y sangrienta entre monarcas, y al haber sido extraído en India, este país ha venido reclamándolo durante años, sin éxito. También lo reclaman Pakistán, Irán y Afganistán.

Los historiadores no están seguros de su procedencia, pero creen que la gema fue extraída de las arenas aluviales del reino de Golconda, al sur de la India. Pasó por manos de maleantes turcos, dinastías islámicas indias y del imperio mogol, hasta terminar en manos del guerrero persa Nader Shah, quien la bautizó como Koh-i-Noor (Montaña de Luz). Después, Shah cedió el diamante a su guardaespaldas afgano, Ahmad Shah Abdali.

Durante 100 años estuvo en poder de los afganos hasta que el marajá de Punyab, Ranjit Singh, se la arrebató a un afgano que huía en 1813. Después de la muerte de Ranjit Singh, en 1839, Punyab se sumió en el caos, lo que permitió a la Compañía de las Indias Orientales conquistar el reino. El hijo de 10 años de Ranjit Singh, Duleep Singh, fue puesto bajo custodia británica.

El Koh-i-noor fue entregado por el tutor de Duleep Singh, sir John Spencer Login, a Dalhousie, el gobernador general de la India, en 1855. El diamante vivió su momento culminante cuando la reina Victoria lo exhibió en Inglaterra. “Era un símbolo del dominio imperial de Gran Bretaña victoriana sobre el mundo, y de su capacidad”, escriben William Dalrymple y Anita Anand en su libro “La historia del diamante más infame del mundo”.

El famoso diamante Koh-i-Noor.

Por todo se ha llegado a mencionar que es una joya “maldita” y, en consecuencia, no es común que sea usada por hombres, sino que se limita al uso de mujeres dentro de la familia real.

“El que tiene este diamante será dueño del mundo, pero también conocerá todas sus desgracias; sólo Dios, o una mujer, conocerá todas sus desgracias”, recoge un medio indio sobre la creencia que se tiene sobre el valorado diamante.

Todavía el diamante es un símbolo del pasado colonial británico, razón por la que muchos políticos, activistas y expertos en patrimonio cultural han exigido su devolución a India.

Por esto, y para no agravar más “las susceptibilidades políticas”, según declaró una fuente de la casa real a medios británicos, el diamante -que fue llevado por la reina Victoria, las reinas consortes María y Alejandra, y por la reina Isabel II- no estará en la corona de Camila.

En un comunicado oficial, se explicó que Camila llevará la corona de la abuela de Isabel II, la reina María, aunque se quitarán cuatro de los ocho arcos desmontables de la corona para crear una impresión diferente a la coronación de 1911.

Añade que en la corona de Camila se colocaron los diamantes Cullinan III, IV y V, que formaron parte de la colección personal de joyas de la reina Isabel II durante muchos años, “y que su difunta majestad solía usarlos como broches”.

Paradojalmente, los diamantes Cullinan fueron extraídos de Sudáfrica, en otro símbolo del imperialismo británico.