ATP Finals: una jornada rara

El tercer día en el Pala Alpitour de Turín fue extraño, porque hubo un retiro, el de Tsitsipas ante Rune, y porque perdió Djokovic con el local Jannick Sinner, en un match de terror por 7-5, 6-7(5) y 7-6(2).

Por SERGIO RIED / Foto: AGENCIAS

Todo empezó mal con el retiro inesperado de Stefanos Tsitsipas ante Holger Rune cuando corrían 17 minutos de juego y perdía 2-1.

Se había dicho que el griego no estaba en condiciones de jugar porque el día antes había acusado una lesión mientras entrenaba con Carlos Alcaraz. Hecho que él se apresuró en desmentir diciendo que estaba bien y que eran sólo habladurías mal intencionadas.

Pero las habladurías eran verdaderas, porque Stefanos, apenas ingresó a la cancha, demostró que no estaba en la plenitud de su forma. Con su retiro, perjudicó al torneo y privó que ingresara el primer reserva, el polaco Hubert Hurkacz, quien sólo podrá reemplazarlo en el último partido del grupo cuando ya esté eliminado.

Para compensar al público que había pagado bastante caro para ver un partido entre dos top ten, se realizó una vergonzosa pantomima entre los dos reservas, el citado Hurkacz y el estadounidense Taylor Fritz, quienes regalaron un set jugado de manera desinteresada y grotesca, sobre todo si se considera que cada uno recibió 152.500 dólares por sentarse en el banco de los reservas.

LA DERROTA DE NOLE

No es habitual que Novak Djokovic pierda un partido partiendo en desventaja, por lo que a nadie inquietó que perdiera el primer set con el italiano Jannik Sinner por 7-5, con un solitario quiebre de servicio en el empate a 5, donde el serbio, ganaba 40-0 y perdió 9 puntos seguidos para resignar la etapa.

Cuando se pensaba en el derrumbe del serbio tras tamaña afrenta, pasó lo de siempre, renació de sus cenizas para llevarse la segunda manga en un difícil tiebreak por 7-5. Allí, los bulliciosos «tiffosi» pensaron en un «dejá vu» por la costumbre de Nole de sacar adelante partidos en que está abajo uno o dos sets.

Y aquí estuvo la sorpresa, porque Sinner, que tuvo en sus manos ponerse 5-2 arriba, desperdició la ventaja y se llegó a otro tiebreak.

Sabido es que Djokovic es un especialista en estos desempates, donde tiene un récord muy positivo, por lo que cundió el pesimismo en un estadio que quedó mudo, cuando Nole igualó a seis juegos.

Pero no contaban con que su compatriota en cancha iba a ganar los cinco primeros puntos y luego un sexto para tener seis match points a su favor. El serbio, apelando a su ya legendaria garra y su invencibilidad, logró rasguñar tres puntos para caer finalmente por 7-3.

Un gran partido, con una lucha de saques y jugadas increíbles de fondo de cancha, que sirvió para demostrar que este larguirucho de 22 años llamado Jannik Sinner está llamado a ser un digno sucesor de los legendarios Nicola Pietrangeli y Adriano Pannata.