Aunque suene increíble, la U se quedó con las manos vacías

Para clasificar a la Copa Sudamericana podía, incluso, perder por 1 a 0. Perdió 2 a 0 producto de su deficiente juego y un error monumental de Gonzalo Jara, que volvió a disfrazarse de uno de “Los Tres Chiflados”. ¿Quién detiene al fútbol chileno de su caída libre en la confrontación internacional?

Desolador.

Es el primer adjetivo que se viene a la cabeza para graficar la derrota por 2 a 0 de Universidad de Chile frente a Vasco da Gama, por la sexta fecha del Grupo 5 de la Copa Libertadores.

Porque sabido era que sólo un delirante, o un insano rematado, podía pensar no sólo que la U podía golear a los brasileños con un marcador de escándalo, sino que, en Belo Horizonte, Racing debía hacer lo propio frente a Cruzeiro para que el cuadro nacional pasara a la ronda de octavos del torneo de clubes más importante del subcontinente.

Por cierto, un desvarío. Una completa locura.

Conscientes de esa realidad, en la U tenían claro que, perdido el premio mayor, para los tiempos que corren en el fútbol chileno un aceptable premio de consuelo era clasificar como tercero de la serie a la Copa Sudamericana.

Y para ello no se necesitaba de ninguna gesta heroica ni hazaña épica. Aún perdiendo por 1 a 0, la U lograría el objetivo de tener competencia internacional durante el segundo semestre del año y una o dos recaudaciones sustanciosas, a las que habría que sumar los jugosos dólares que se obtienen por los derechos de televisión.

Cuando se jugaba el minuto 82, sin embargo, los sueños azules de vieron absolutamente destrozados. Un pelotazo aéreo surgido desde las últimas posiciones defensivas de Vasco da Gama se transformó en todo un puzzle para Jara, que no supo si atacar el balón para rechazar de cabeza o dejar que este siguiera para que el meta De Paul solucionara el entuerto. Lo concreto es que el defensor, en lugar de ir de frente, se giró, no le pudo dar a la pelota y dejó el balón servido en bandeja para que Pikachu, que no había hecho nada de provecho por su cuadro durante todo el partido, metiera la cabeza para superar por arriba al arquero, que había salido a la desesperada en cuanto olfateó la monumental metida de pata de su compañero.

Faltaban 8 minutos, más descuentos, pero con esa vital y fatal incidencia quedó en claro que para la U estaba todo perdido. Que, a partir de ese momento, el tema copero le iba a ser absolutamente ajeno. Porque para revivir y recuperar sueños ni el descuento le servía. Necesitaba al menos empatar y entonces, entre el mal juego azul y la comprensible desazón que se apropió de la “hinchada más fiel de Chile”, como rezan sus panegiristas, los últimos minutos fueron una tortura que sólo pudo acabar el pitazo final del boliviano Gery Vargas, juez del encuentro.

Para Jara, además, esos minutos fueron de un calvario interminable. Bastaba que tomara el balón para que de los cuatro costados del estadio sugiera la pifia tan multitudinaria como implacable.

Es cierto: a la U le faltaron jugadores claves de su andamiaje en este encuentro decisivo. Tipos como Reyes, Araos y Pizarro no son fácil de reemplazar. Pero no puede ser excusa para explicar el bochorno, porque se supone que el cuadro azul armó un plantel que soslayara de buena forma las insoslayables e inevitables ausencias. “El mejor plantel del fútbol chileno”, se afirmó en más de una oportunidad.

Lo concreto es que, salvo Soteldo, que “cucarro” y todo siempre preocupa por velocidad y dribling, algunos chispazos de Beausejour en la primera etapa y la búsqueda permanente de Pinilla, Universidad de Chile mostró muy poco. Porque si en el primer tiempo había sabido procurarse un par de oportunidades de gol, en la segunda parte no pudo ante un cuadro que, ganando por 1 a 0, decidió extrañamente refugiarse en lugar de buscar con mayor ahínco y generosidad ese segundo gol que lo clasificaba.

¿Habrán visto los brasileños otros partidos de la U y por lo tanto sabían que los del fondo gustan disfrazarse seguido de Los Tres Chiflados? ¿Qué, a la espera de la infaltable chambonada, dejaran pasar largos minutos sin jugarse, como se supone debían hacerlo?

Lo concreto es que, tras el gol de la apertura, conquistado por Bruno Silva cuando recién iban 15 minutos de juego, Vasco da Gama no insistió en ofensiva con la pertinacia que se suponía. No es que no haya vuelto a cruzar la mitad de la cancha, pero dejó la impresión de estar más preocupado de atesorar su mínima ventaja antes que intentar ampliarla.

Y en esos minutos de incomprensible tacañería fue que la U se puso a tiro. A los 25, cuando Beausejor corrió a un buen pase profundo de Pinilla para meter el centro que cruzó el área chica sin que llegara nadie. Y a los 38, cuando un desparramo que armó Soteldo por la derecha posibilitó un rebote que le cayó al propio Pinilla y el remate de este fue repelido con las piernas por el arquero uruguayo Martín Silva.

A favor del terreno que le dejaba Vasco da Gama, la U fue dominadora absoluta en la segunda etapa. Pero sin ideas ni menos claridad. Vaz y Jara se lucieron en meter pelotazos largos, cuál de todos más desmedido, y lo cierto es que la posibilidad de gol quedó casi por entero entregada a lo que pudiera hacer el venezolano. Sólo que Soteldo, en lugar de desbordar para meter el centro atrás, buscó siempre la diagonal, dejando en claro con sus remates que puede ser un buen o un gran asistente, pero que nunca será un goleador.

Así, con la U cargando inútilmente y un Vasco da Gama que cada vez visitaba menos el área de De Paul, se fue consumiendo el partido. Que clasificaba igual a la U a la Copa Sudamericana, a pesar de la derrota. Hasta que llegó esa horrorosa falla de Jara, que coronó con ello no sólo un semestre para el olvido sino que se transformó, al parecer definitivamente, en “persona non grata” para la parcialidad azul.

Nada, en todo caso, que pueda sorprendernos o dejarnos estupefactos.

Quedándose con las manos vacías, la U sólo vino a confirmar el nivel paupérrimo de nuestros equipos en la confrontación internacional desde que las Sociedades Anónimas Deportivas usurparon el fútbol chileno.

Y lo peor es que todavía nos quedan motivos para el bochorno. Colo Colo juega este jueves frente a Atlético Nacional su eventual paso a octavos y la verdad es que no se ve por dónde pueda romper una década de resultados deplorables en esta Copa que supo ganar cuando era un club libre de sinvergüenzas.

¿Qué Deportes Temuco está sacando la cara en la Sudamericana? ¡Por favor…! Si sólo dejó en el camino a un cuadro venezolano, el único fútbol que, de acuerdo a las estadísticas, está por debajo del nuestro…

PORMENORES

Copa Libertadores. Grupo 5, sexta fecha.
Estadio: Nacional.
Público: 25.139 espectadores.
Arbitro: Gery Vargas, de Bolivia.
U. DE CHILE: De Paul; Echeverría, Vaz, Jara, Beausejour; Caroca (87’ Leiva), Seymour, Lorenzetti;
Guerra (76’ Díaz), Pinilla, Soteldo.
VASCO DA GAMA: Martín Silva; Galhardo, Breno, Werley, Fabricio; Wagner, Desábato, Bruno Silva (74’ Kelvin); Pikachu, Ríos (85’ Erazo) y Caio Monteiro (62’ Riascos).
GOLES: para Vasco da Gama, Bruno Silva a los 15’ y Pikachu (cabeza) a los 82’.
Tarjetas amarillas: en Universidad de Chile, Echeverría y Soteldo; en Vasco da Gama, Breno, Pikachu, Caio Monteiro y Riascos.