Bajo una cama fue descubierto por la PDI fugado empresario Feliciano Palma

Está acusado de una serie de delitos económicos. El ex dueño de la empresa Lozapenco y del club de fútbol que llevaba ese mismo nombre, fue condenado a 10 años, pero en el 2.000 se le conmutó la pena y pronto volvió a las andadas.

Por EL AGORA / Foto (referencial) : ARCHIVO

Oculto bajo una cama de la casa de su madre, en Curacautín, fue encontrado oculto el empresario Feliciano Palma, quien estaba en calidad de fugado. La Brigada Investigadora de Delitos Económicos Metropolitana procedió a la detención de quien fuera dueño de la empresa Lozapenco en el siglo pasado.

El hombre de 71 años se encontraba prófugo desde enero de este año, luego de que el 7° Juzgado de Garantía de Santiago dictaminara una orden de detención por los delitos de estafa y otras defraudaciones. Como si eso fuera poco, ya contaba con una orden de detención desde octubre del año pasado.

“La persona fue puesta a disposición del Tribunal. Este procedimiento se concretó gracias a una exhaustiva investigación, que, entre otras diligencias contempló la ubicación e identificación del vehículo en que actualmente se movilizaba”, declaró el subprefecto Marcelo Romero, jefe de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos (Bridec). 

Además, aclaró que se logró dar con su paradero tras la revisión de las autopistas por las cuales transitaba habitualmente y siguiendo los pasos de su hijo, quien se encargaba de realizar por él una serie de trámites habituales.

En octubre del año pasado fue condenado a 10 años tras ser hallado culpable de una serie de estafas bancarias. Palma mantiene antecedentes policiales desde 1985 por fraude, falsificación de documento privado, quiebra fraudulenta, fraude aduanero y receptación.

La historia delictual de Feliciano Palma salió a la luz a comienzos de la década de los 80, cuando siendo propietario de la empresa Lozapenco realizaba exportaciones fraudulentas de los productos que falsificaba. Junto con loza y cerámica de más alto valor, sus envíos incluían palos de escoba que abultaban la mercadería, para luego aumentar el cobro de impuestos para los que la ley lo facultaba como exportador. Paralelamente, Palma creó el club Lozapenco, que alcanzó a competir en la Segunda División existente por aquellos años.

Se calcula que el fraude alcanzó a los US$ 46 millones de la época, que a valor actual más que se triplicaría. 

La empresa obviamente quebró, lanzando a la cesantía a aproximadamente dos mil trabajadores, pero Palma huyó raudamente del país, hacia Argentina, para desde allí viajar a Nueva York. A pedido de Interpol Chile, el empresario fue extraditado, y condenado por estafa a una pena de 10 años que, en el 2000, se le conmutó.

Fueron luego algunos bancos, entre ellos el Banco Santander, quienes luego denunciaron a Palma por estafa, tomando el caso la fiscal Ximena Chong. Pero Palma, como en oportunidades anteriores, ya se había dado a la fuga.

Hasta que fue finalmente detenido. Como no podía esperarse otra cosa, Feliciano Palma señaló, esposado por la PDI, que “todo es una mentira. Fue el Banco Santander el que me estafó a mí”.