Bayern 8-2 Barcelona

Bayern Munich hizo pasar al Barza una noche de pesadilla: 8-2 (video)

El cuadro bávaro le pasó por encima a un Barcelona que nunca tuvo respuesta, ni anímica ni futbolística, y se alza como el gran favorito para quedarse con “La Orejona”. Para el cuadro culé la humillante derrota deja en claro el fin de un ciclo, y no hay que ser adivino para suponer que provocará un terremoto grado 9 al interior de la institución catalana.

Por EDUARDO BRUNA

Para muchos -me incluyo- el choque por cuartos de la Champions League entre Barcelona y Bayern Munich era la final anticipada. Convengamos que, en el caso del cuadro catalán, más por historia que por presente. Y cuando se habla de una final anticipada se supone un duelo tan intenso como parejo y equilibrado. Nada de eso ocurrió, luego que el cuadro bávaro vapuleara de principio a fin a un rival irreconocible, con un catastrófico y lapidario marcador de 8-2 que, con toda seguridad, ni el más fanático alemán había jamás imaginado.

Lo peor para el Barza es que su humillante caída no admite atenuantes. El Bayern Munich fue una verdadera máquina, toda una aplanadora, frente a la cual el equipo culé pareció por momentos una formación de colegiales. Es más: si el marcador no escaló más aún fue porque, así como los germanos convirtieron ocho goles, se perdieron otros tantos frente a una defensa que fue de principio a fin todo un flan.

La derrota, un violento cachetazo para un equipo que soñaba con salvar el año levantando la Champions, deja en claro que el Barcelona es un cuadro que llegó al fin de un ciclo. Que necesita una urgente renovación, sobre todo en ofensiva, donde todo queda entregado a lo que pueda inventar Messi y a un Suárez que, sin dejar de ser un delantero de primer nivel, claramente ha perdido explosión y velocidad.

No tiene el Barza delanteros que prosperen por las bandas, la mejor forma de ganar desbordes que preludien un gol. Se confía en demasía en el toque envolvente de sus hombres a la búsqueda del espacio, pero para eso hay que tener la pelota y el Bayern jamás dejó que el rival la tuviera, ejerciendo durante todo el partido un “pressing” tan efectivo como exasperante. La posibilidad de sorprender por las orillas del terreno queda entregada a lo que puedan hacer Jordi Alba y el portugués Semedo, sólo que esa posibilidad, por lo vista ya suficientemente aprendida, fue explotada de maravillas por el conjunto bávaro, sobre todo por el lado de Semedo, que fue un constante pasadizo. 

Claramente, el presente de este Barcelona planteaba muchas dudas. Había perdido lastimosamente la Liga (y, lo peor, a manos del Real Madrid), luego de una recta final para el olvido, y la Copa del Rey ni siquiera lo había tenido como protagonista. Sólo que en una instancia como esta se le seguían poniendo fichas, entre otras cosas porque la historia pesa y el mejor jugador del mundo sigue vistiendo sus colores. Bien o mal, de Messi siempre cabe esperar algo, porque no en vano ha llenado -junto a Cristiano Ronaldo- la historia del fútbol en los últimos años.

Pero Messi, salvo en un par de jugadas de su sello, no apareció. Y si el mejor jugador de un equipo termina desapareciendo frente a la marca y el despliegue constante que ejerce el rival, ¿qué queda para los otros? El naufragio absoluto de Messi clarifica palmariamente que lo ocurrido esta vez, en el estadio “La Luz”, de Lisboa, ubica al Bayern Munich como mucho equipo ante un Barcelona que desde el comienzo del duelo demostró no tener respuestas.

De partida, a los 3 minutos, ya los alemanes habían abierto la cuenta. Desde una despoblada banda izquierda surgió el pelotazo al área para que Müller, tras recibir habilitación corta y hacia atrás de Lewandoski, despachara el zurdazo que se metió en un rincón bajo del arco de Ter Stegen. Que cuatro minutos después el Barza empatara, tras una desafortunada acción de Boaten, que la mandó a las mallas tratando de impedir la entrada libre por el centro de Suárez, fue sólo un espejismo que apenas duró 14 minutos, los que tardó el Bayern Munich en anotar el segundo gol tras un error manifiesto de Sergio Roberto, que la perdió frente a la implacable presión alemana. Perisic, tirando violento y cruzado, recuperó la ventaja para su equipo.

Fue claro que el Barza sintió el golpe. Anímica y, sobre todo, futbolísticamente. Porque no podía jugar, simplemente porque el rival no estaba dispuesto a permitírselo. El propio Ter Stegen, tan solvente con los pies en otro tipo de partidos, esta vez se hacía un nudo ante la constante alternativa de jugársela a un compañero o pegarle para adelante, dividiéndola.

Tras el 2-1 parcial, en la cancha sólo quedó un equipo. Y eso se tradujo en que el Bayern Munich se fuera al descanso con un claro 4-1 que nadie se había imaginado. Los alemanes le llegaban al Barza por todos lados y, con goles de Gnabry y el eterno Müller, prácticamente firmaban su paso a semifinales quedando todo un tiempo por delante.

Y si la primera etapa para el Barcelona había sido de espanto, la segunda fue claramente toda una pesadilla. Porque el descuento de Suárez, a los 57, tras buen enganche para dejar tirado a Boaten y disparar de zurda, no pasó de ser una anécdota. Seis minutos después Kimmich marcaba el quinto, luego que el lateral Davies sacara a pasear a Semedo, y entonces al cuadro catalán los bávaros le dieron de su propia medicina. Porque no sólo le marcaron tres goles más (Lewandowski y dos veces Coutinho), sino que por momentos le dieron un baile a toda orquesta y, frente a una paliza así, el equipo vapuleado a lo único que aspira es a que el partido termine de una buena vez.

La pérdida de la Liga, y esta humillante derrota, no pueden sino provocar un terremoto grado 9 al interior del Barcelona. No hay que manejar un tarot para entender que a Quique Setien le deben estar dando en estos momentos ya el sobre azul, al paso que serán varios los jugadores, a lo mejor incluido entre ellos Arturo Vidal, que deberán buscar otros rumbos, sencillamente porque un 8-2 es imposible tomarlo a la broma o atribuirlo a esas inasibles “cosas del fútbol”.

Menos aún cuando todavía esta fresca la increíble eliminación a manos del Liverpool, en la versión del año pasado de “La Orejona”.

Mientras este sábado se enfrentarán el Manchester City y un Olympique de Lyon que saben de antemano con la chichita que se pueden curar en semis, porque el ganador tendrá que exponerse frente a este Bayern que semeja una máquina de moler carne, el Barcelona tendrá que obligatoriamente curar sus heridas sabiendo que el ciclo brillante que alguna vez protagonizó ha llegado irremediablemente a su fin.

PORMENORES

Partido válido por la fase de cuartos de final de la Champions League.

Estadio “La Luz”, de Lisboa.

Arbitro: Damir Skomina (Eslovenia).

BARCELONA: Ter Stegen; Semedo, Lenglet, Piqué, Jordi Alba; Sergio Roberto (46’ Griezmann), Busquets (70’ Ansu Fati), De Jong; Vidal; Suárez y Messi.

BAYERN MUNICH: Neuer; Kimmich, Boaten (75’ Süle), Alaba, Davies (83’ Lucas); Gnabry (75’ Coutinho), Goretzka (83’ Tolisso), Tiago Alcántara, Müller; Lewandowski y Perisic (67’ Coman).

GOLES: Para Bayern Munich, Müller a los 3’ y 31’, Perisic a los 21’, Gnabry a los 27’, Kimmich a los 63’, Lewandowski a los  82’ (cabezazo) y Coutinho a los 85’ y 88’. Para Barcelona, Boaten (autogol) a los 7’ y Suárez a los 57’.

Tarjetas amarillas: en Barcelona, Jordi Alba, Vidal y Suárez; en Bayern Munich, Kimmich, Boaten, Davies y Tiago Alcántara.

Revisa la goleada: