Boxeo: la pesadilla del “Pancora” en Bolivia, robado arriba y abajo del ring

  • Lo dieron perdedor los dos jueces bolivianos que aceptó la OMB, luego que el brasileño no llegara por “haber perdido el vuelo”. La empresa promotora no le pagó la bolsa ni tampoco le reembolsó gastos de hotel y traslados. Resumen: José Luis Velásquez se quedó sin título latinoamericano supergallo y para regresar a su natal Chiloé desde La Paz vivió todo un vía crucis.

Tomó la pelea del sábado pasado, frente a Ramón Averanga, en Bolivia, con la seriedad de siempre. No sólo porque iba a estar en juego el título latinoamericano supergallo vacante de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), sino porque, más que en esa corona, José Luis Velásquez, más conocido como “Pancora”, estaba pensando en otro peldaño para mejorar su récord y esperar una nueva oportunidad por el título del mundo.

Sin embargo, el peleador quellonino jamás se imaginó que, además de perder ese combate, absolutamente amañado en las tarjetas, iba a ser abandonado a su suerte, sin recibir la bolsa comprometida e, incluso, debiendo costearse él mismo su regreso a Chile.
Velásquez, que venía de entrenar en Indio, California, cumplió con el riguroso calendario que se había fijado. A sabiendas de que El Alto está incluso a mayor altura que La Paz, y que con el fenómeno de la falta de oxígeno no se juega, el “Pancora” completó su preparación en Putre antes de viajar hacia Bolivia.

No más llegar a La Paz, comenzaron los problemas: los pasajes de Velásquez y de su equipo para arribar al país altiplánico tuvo que costearlos el pugilista nacional, porque según el promotor -Yuri Herrera-, tales dineros iban a ser reembolsados tras la pelea, junto con el monto por el combate.

Sin embargo, luego hubo otra señal desalentadora: Velásquez y su equipo fueron hospedados en un buen hotel, pero al tercer día dejaron de recibir el servicio de aseo. Cuando consultaron, la respuesta de la administración fue que el promotor -Herrera-, no había cumplido con su compromiso de pagar dicho hospedaje. Una vez más, José Luis Velásquez tuvo que sacar recursos de su propio bolsillo para no ser desalojados.

Las reseñas cuentan que el comienzo de la pelea, a 10 asaltos, partió con un apreciable retraso. La especulación fue que Promotions González, empresa encargada de organizar el combate, sólo había conseguido que éste se llevara a cabo tras comprometerse formalmente con los pagos de las bolsas, inmediatamente después de terminada la pelea.

Pero las irregularidades no pararon allí. Por ser un combate titular de la OMB, estaban considerados un juez boliviano, un chileno y un neutral, que sería brasileño. Sin embargo, este no llegó, dándose la explicación de que había perdido el vuelo que debía trasladarlo hasta La Paz. Fue reemplazado -increíblemente- por otro juez local.

Lo más insólito, sin embargo, es que el supervisor de la OMB para el combate, el trasandino Jesuan Letizia, en lugar de hacer valer los reglamentos para este tipo de combates con título oficial en juego, y determinar, por ejemplo, que la pelea se iba a transformar en una pelea más a diez asaltos, se puso del lado del promotor y obvió todos y cada uno de esos aspectos.
Ya en pleno combate, que curiosamente además se vio interrumpido por un corte de luz en el gimnasio, José Luis Velásquez tuvo la certeza de que, si no era por nocaut, esa pelea jamás podría ganarla.

Contó el “Pancora”:

“Soy muy autocrítico y sé que no hice una de mis mejores peleas. Debo reconocer, también, que Ramón Avarenga me ganó dos o tres asaltos. Pero fui de todos modos superior a él, incluso derribándolo en el primer round y habiéndolo tenido muy sentido en otro más adelante. Solamente esos dos rounds, para cualquiera que sepa algo de boxeo, tendrían que haber terminado a mi favor por 10-8. Sin embargo, los dos jueces bolivianos le dieron la victoria a Avarenga, y uno de ellos fue tan descarado que votó a favor de él por 99-91. En otras palabras, nunca vio que yo derribé a su compatriota”.

Amargado por el despojo de que había sido objeto, a Velásquez todavía le quedaban sorpresas desagradables. No consiguió que el promotor le pagara la bolsa y los correspondientes reembolsos. Y cuando él y su equipo llegaron al aeropuerto, para iniciar el camino de regreso desde La Paz a Iquique, y de allí hasta Chiloé, se encontraron con la desagradable sorpresa de que la organización no les había comprado los boletos. Según se supo, los pasajes estaban reservados, pero no pagados.

Lo increíble es que Promotions González adujo después que el equipo chileno había perdido el vuelo.

Gustavo Astroza, quien formó parte del equipo del “Pancora” Velásquez durante este rocambolesco combate, señaló que “todo esto es culpa de Jesuan Letizia, que como supervisor de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), no podía prestarse para avalar o dejar pasar tantas irregularidades. El día de la pelea no nos dejaban salir del hotel, porque la cuenta no estaba pagada. Solucionado el problema, nos trasladamos al gimnasio en un bus que chocó en el camino. Nos hicieron llegar seis horas antes y hasta tuvimos que ayudar en la instalación del ring, porque no había nada. Ni siquiera tenían piso para el descanso de los boxeadores entre round y round, y todo esto, increíblemente, fue avalado por la OMB y el señor Letizia”.

El grupo del “Pancora” Velásquez, según se supo, debió viajar por tierra hasta Oruro, para desde allí llegar como a las 6 de la mañana a Colchane. Pudieron ver, con sus propios ojos, el actuar corrupto y amenazante de los denominados “coyotes”, intentando meter ilegalmente a Chile a todo tipo de extranjeros.

Concluyó Astroza:

“Pudimos ver lo que la gente sufre para pasar por allí, porque nosotros pasamos por lo mismo. Teníamos frío, teníamos hambre y hasta quisieron asaltarnos. Y lo peor es que nos robaron la pelea. Más que engañados, nos sentimos traicionados por la OMB. Creo que lo menos que podemos hacer es interponer un reclamo a través de la Federación”.