Claudio Bravo

Bravo salvó al Betis y Pellegrini lo hizo ganar

El arquero realizó una atajada prodigiosa para mantener el 0-0 y el entrenador hizo el cambio preciso para que su equipo anotara el único gol del partido en el cuarto minuto de recuperación.

Por JULIO SALVIAT

En circunstancias normales, a ningún hincha chileno se le habría ocurrido prender temprano el televisor para ver un partido entre el Alavés y el Betis. Pero esta vez el duelo de los vitorinos con los sevillanos tenía un anzuelito: en el comienzo de la Liga española, debutaban en equipo nuevo el entrenador Manuel Pellegrini y el arquero Claudio Bravo. Y valió la pena, aunque en términos emocionales el partido fue tan malo como el reciente clásico de Universidad de Chile con Colo Colo.

Por si no lo recuerdan, en el Superclásico hubo cuatro situaciones de gol en los 95 minutos de juego, dos de ellas concretadas, una en cada arco. En este, hasta el minuto 94, las ocasiones de gol habían sido tres y ninguna había terminado en la red.

Pero había algunas diferencias. 

Una, decisiva: a los 3’ del segundo tiempo, Claudio Bravo tuvo su única y gran intervención al protagonizar una soberbia atajada para impedir el gol del Alavés. Fusilado por un cabezazo hacia abajo, conectado en el área chica, el guardavalla recurrió a sus mejores reflejos para tapar ese misilazo y después evitar que el delantero rival conectara el rebote.

La otra, espectacular. Cuando faltaban segundos para que se cumpliera el quinto minuto de recuperación, el delantero Cristián Tello, que había ingresado a los 81’, culminó un asociado ataque del Betis con un zurdazo violento, rasante, demoledor. Y el equipo de Pellegrini se quedó con la victoria y ya podrá decir que, por lo menos por una fecha, fue puntero del campeonato hispano.

De este modo, Bravo quedó como héroe y a Pellegrini se le reconoció el acierto del cambio.

Fiel al estilo que le quiere imponer su nuevo entrenador, el Betis no pareció visitante en el pequeño estadio de Mendizorroza. Sin todavía tener plenamente aprendido el libreto, sus jugadores intentaron el juego pulcro y se instalaron más cerca del área contraria que del propio. Aunque su ataque no prosperó la mayoría de las veces, su mediocampo trajinó con harto sudor y su defensa no mostró grandes grietas.

Esto explica la cómoda faena del guardavalla chileno, que vistió tenida amarilla radiante completa. Seis veces le llegó la pelota a las manos, cinco de ellas no le causaron ningún apuro y la otra le permitió mostrar que está absolutamente vigente y que puede resultar pieza clave en el equipo. Con los pies también mantuvo su efectividad: los usó 15 veces, incluyendo los saques de arco, y sólo en cuatro la pelota le llegó a un rival.

Con ese juego, el Betis remató poco al arco del Alavés, pero las dos veces que recurrió a los tiros de distancia causó pánico. En el primer tiempo, un balazo del argentino Guido Rodríguez estremeció el travesaño en su ángulo derecho. En el segundo, un tiro libre de Sergio Canales corrió la misma suerte en el ángulo superior izquierdo.

El tiempo dirá cuánto puede mejorar o empeorar el Betis. Por ahora mostró señales de que puede tener buen rendimiento, por lo menos para no pasar los bochornos de la temporada anterior, en la que terminó con apenas tres puntos más de los que descendieron. Se puede afirmar en figuras confiables, como el talentoso francés Nabil Fekir, el central Marc Bartra y el brasileño Emerson, un volante con mucha llegada.

Por ahora, los sevillanos disfrutan y repiten lo que vienen diciendo desde que llegó Pellegrini: “Somos los mismos, pero distintos”.

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