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Caputto opta por una Sub 17 que se las sabe por libro

Faltando dos semanas para el inicio del Mundial Sub 17 de la India (6-28 de octubre), el entrenador chileno Hernán Caputto definió a los 21 jugadores que defenderán a la Rojita en el máximo torneo, donde se las verá en el grupo F con las potencias Inglaterra y México y la hostigosa Irak.

Luego de varios meses de experimentación tras la clasificación mundialista lograda a comienzos de marzo en nuestro país, el estratega optó por mantener la base de ese afiatado, corajudo y poco lucido grupo de adolescentes que sacó pasajes jugando a la “italiana”, si se prefiere una opción europea, o a la “paraguaya”, en versión sudamericana.

Diecisiete de los 21 seleccionados jugaron el Sudamericano clasificatorio. Otros seis quedaron afuera y fueron reemplazados por cuatro nuevos elementos, puesto que el Mundial admite una nómina con dos jugadores menos.

Caputto mantuvo la tendencia del Sudamericano: tres arqueros, pocos defensas (seis) y volantes (cinco) y muchos delanteros (siete), un número este último que suena excesivo frente al escaso poder goleador que ha mostrado este equipo a lo largo de todo el proceso.

Las únicas variantes son la elección del conductor y del atacante central. En ambos puestos se deshizo de los titulares del Sudamericano y optó por refrescos que le han dado mayor peso ofensivo al equipo.

Las riendas las tomó el creador azul Maximiliano Guerrero que dejó afuera al rosarino Tomás Espinoza, de tímido despliegue en el clasificatorio, al holandés Giovanni de la Vega, auto marginado al jugar por su país natal en el eliminatorio europeo, y al boquense Brandon Cortés, que entrenó una semana con el plantel y nunca más fue citado.

Guerrero, en cambio, se apoderó de las manijas y le ha dado más vigor atacante a un equipo que lo necesitaba con urgencia. Incluso ha anotado varios goles, demostrando que no le pesó la camiseta.

En el centro de la vanguardia también quedaron en el camino los tres que ocuparon esa posición en el Sudamericano: Benjamín Cam, Nicolás Gutiérrez y Zederick Vega. En su reemplazo entraron el sanfelipeño Ignacio Mesías, de auspicioso poder goleador en los amistosos, y Jairo Vásquez, de Estudiantes de la Plata.

En el resto de las posiciones todo quedó escrito de antemano, cuando Caputto se dio cuenta en el curso del año que lo ya elegido era lo mejor.

El arco será para el iquiqueño Junior Bórquez, secundado por el loíno Hugo Araya y el azul Rodrigo Cancino.

En la defensa hay tres titulares seguros. Son el lateral derecho rancagüino Gastón Zúñiga y los centrales Lucas Alarcón (capitán) y Sebastián Valencia, de la U y Colo Colo, respectivamente. En la banda izquierda el titular fijo era el cruzado Yerko Oyanedel, pero en la última fase irrumpió el albo Nicolás Aravena, su reserva en el sudamericano. El central suplente será el aconcagüino Bastián Silva.

En mediocampo, acompañando a Guerrero, están Martín Lara (UC), Mauricio Morales (U), Branco Provoste (Colo Colo) y Oliver Rojas (Audax Italiano). Todo indica que los dos cupos titulares se los pelearán los tres primeros.

En la delantera la disputa será brava por las dos alas. Son muy veloces Antonio Díaz (O’Higgins), William Gama (Wanderers), Diego Valencia (UC), Ignacio Contreras (Colo Colo) y Pedro Campos (UC), el más habilidoso de todos y de origen cubano. No hay camiseta asegurada para ninguno, puesto que en los amistosos han alternado cancha y banca.

¿Hay posibilidades?

Difícil respuesta.

De partida, dos de sus rivales en la India son de primer nivel mundial. Inglaterra, porque posee jugadores que seguramente en un par de años estarán jugando en la Premier League, y México, por su amplia experiencia mundialista que incluye ya un título planetario y habituales pasos a octavos, cuartos y semifinales.

Sólo aparece accesible Irak, una escuadra que como todas las del Medio Oriente son rápidas y asfixiantes, aunque con poca madurez táctica. Su aval es haber sido campeona en el clasificatorio asiático Sub 16 venciendo en definición a penales a su poca amistosa vecina Irán.

Tampoco ayuda mucho al optimismo la irregularidad mostrada por la Rojita en la preparación post sudamericano.

Cundió el desaliento en agosto, durante la gira por Norteamérica.

Una igualdad con Colombia (3-3) e India (1-1) y una derrota con México (1-3) en un cuadrangular disputado en la capital azteca encendieron luces amarillas que cambiaron a roja con dos derrotas posteriores ante Estados Unidos (0-3 y 0-1). Cinco goles anotados y 11 encajados marcaron un claro retroceso respecto de la solidez del Sudamericano.

El ánimo se compuso durante septiembre. Inesperadamente el equipo fue campeón en un cuadrangular jugado en Francia, aguantando el chaparrón local en la final (0-0) y batiendo con cierta solvencia a Bélgica (1-0) y Polonia (2-0), en los primeros encuentros.

La confianza fue recuperada y la despedida de ayer en Rancagua, con un triunfo 2-0 sobre Bolivia,  dejó en el medio un sabor de esperanza.

Es poco probable que haya miedo escénico en los tres partidos mundialistas de primera fase. Si hay un mérito que de entrada debe agradecérsele a Caputto es la moral imbatible con que dotó a  su grupo. Van a todas y todos a la vez. Nadie escamotea esfuerzos y no se conoce la palabra rendición.

Tampoco hay que temer a descalabros colectivos, salvo que alguno de sus rivales sea tan superior que los haga ver mal como en la final del Sudamericano contra Brasil (0-5). El afiatamiento y la mecanización de jugadas son óptimas. Por ahí tampoco se avizoran fisuras graves.

Para mejor, los partidos se disputarán en las sedes de Calcuta y Guwahati, con temperaturas superiores a los 30 grados y una humedad cercana al ciento por ciento. Un clima infernal que a Chile nunca le sienta bien, pero que peor afecta a las selecciones europeas. Es un fenómeno ya visto en otros mundiales disputados en condiciones climáticas adversas. Grandes potencias optan por jugar a media máquina, temerosas de derrumbes físicos. Quizás sea esta vez el caso de Inglaterra y así Chile mejore sus posibilidades en el partido debut que se jugará el 8 de octubre (Calcuta).

También es favorable un calendario “humanitario” con partidos más espaciados, cada tres días y no día por medio como ocurre con frecuencia en los torneos sudamericanos de menores. En el caso nacional, el segundo encuentro, contra Irak, se jugará el 11 de octubre (Calcuta) y tres días después, el día 14, el duelo final contra México (Guwahati).

Además, no debe subvalorarse la acuciosa planificación diseñada por Caputto y su cuerpo asesor. Conocimiento de la cultura hindú, breve curso idiomático para que los jugadores dominen el léxico básico, vacunación contra enfermedades comunes en la India y una interrelación constante con sus familias demuestran la seriedad y rigurosidad metódica del entrenador, con amplio recorrido ya por las selecciones menores chilenas.

Para rematar, en los últimos días Caputto sometió a sus dirigidos a un plan de aclimatación al extremo calor húmedo hindú. Encerrados en habitaciones con condiciones parecidas a las de Calcuta y Guwahati, los chicos debieron practicar distintas posiciones y movimientos de yoga que, según confesaron, les provocó un tipo de extenuación distinto al habitual.

La delegación saldrá de Chile el 29 de septiembre rumbo a la India. Habrá una aclimatación in situ de una semana antes de debutar contra Inglaterra.

Chile ha disputado solo tres mundiales Sub 17. No hubo mejor debut que el de Leonardo Véliz y los suyos en 1993, trayéndose el tercer puesto. Decorosa pero estéril fue la segunda experiencia en 1997, con eliminación en primera ronda. Emotividad derrumbada en octavos de final despertó la escuadra de Miguel Ponce hace dos años, en el torneo disputado en  Chile y el que se jugó por ser local pero sin mucho mérito futbolístico.

Ahora los muchachos de Caputto tendrán la oportunidad de mejorar el currículo de la Roja en una categoría que siempre le ha sido adversa.