Carlos Cantero: «Chile carece de referentes éticos, con todo lo que eso implica»

Compartimos parte de un diálogo escrito por el periodista Jorge Abasolo con el ex senador por Antofagasta, quien dispara contra el actual momento de la política chilena. Utilizando la ironía y más de alguna desopilante comparación, Cantero grafica, así, qué ha sucedido en este país en las últimas décadas.

Crítico contumaz del pragmatismo político -ese que dejó las ideas en el pasado- este doctor en Sociología pone el dedo en la llaga en una crisis que percibe como institucional. Aun así, no pierde su sentido del humor…

-¿Habías visto un momento de mayor degradación de la política chilena?

– Andamos por ahí con la decadencia de Roma, pero no sólo en la política. Chile carece de referentes éticos, con todo lo que eso implica. Mientras unos tocan el arpa, hemos visto varios con cara de Nerón, prendiendo fuego a la ciudad: en Santiago y otras urbes, en la Araucanía, a las forestales y, ahora, se extiende al país, a las zonas de los diferentes pueblos originarios.

El saqueo institucionalizado, unos con cuello y corbata, en autos de alta gama; otros saqueando las ciudades y su comercio, robando en carretillas o en utilitarios. No han faltado los que predican, pero no practican. En diversas iglesias hemos visto pastores “comiéndose” a las ovejas (también a los corderos chacoteros). Otros predican la pobreza (para los otros) porque ellos viven como príncipes, aunque con plata ajena. Algunos representantes institucionales, defensores de la soberanía, del orden y de la probidad, son como “gatos de campo”. Y, lo peor, es que algunos tratan de normalizar esta escandalosa situación.

– ¿Qué piensas del proceso constituyente y de los políticos?

– Se intenta hacer una Constitución de unidad, excluyendo a la mitad del país. Varios políticos y ex constituyentes son una verdadera promesa para el circo chileno. Hay una mezcla explosiva en el país: políticos cuestionados y despliegue de la narco cultura, no sé qué será peor.

La política siempre mantiene su nobleza, sólo que los políticos no siempre están a la altura. Y los ciudadanos no andan mejor. En las últimas elecciones mostraron su peor rostro. Buscan a los culpables de tanta mediocridad y corruptela, pero la respuesta está más cerca de lo que imaginan. En efecto, eligen idiotas y luego se quejan sorprendidos por las idioteces. ¡Algo no cuadra en este cuadro! En relación con la sintonía ciudadana y los políticos, de uno y otro lado, no dan pie con bola; no sintonizan. Los remedios son peores que la enfermedad.
– Un amigo mío dice que este gobierno no deslumbra, pero entretiene. ¿Habías visto tanta improvisación y soberbia en tan poco tiempo?

– “Otra cosa es con guitarra”, dicen mis amigos. Para mí, este gobierno ni deslumbra ni entretiene. Peor aún, saldrá más caro que comprarle zapatos a un ciempiés. La improvisación es hija de la ignorancia y de la falta de experiencia, lo que se nota. Muchas veces, la arrogancia sirve para disfrazar la desnudez y debilidad (como en Interior). Por otro lado, la soberbia es como la “hinchazón”. En efecto, lo que está hinchado parece grande, pero no está sano. Muchas veces el estar “hinchadito” es disruptivo, ruidoso y maloliente. De esto hay mucho en esta nueva generación de políticos. Muchos, en pocos meses, se han deshinchado estrepitosamente.

– ¿Y qué piensa de esta actitud refundacional?
– Este gobierno está integrado por muchos «adanistas» y «evistas» (de Adán y Eva). Son los que creen que el mundo comienza con ellos: todo es fundación originaria, incluso aquello que es más viejo que el hilo negro. No respetan el patrimonio, la cultura, la experiencia ni los valores. Pasan por encima de la bandera, la historia, los héroes, incluso de la canción nacional. Lo descubren o reinventan todo.
No tienen respeto ni establecen límites, de tal forma que la libertad se transforma en libertinaje; piensan y defienden los derechos, aunque no creen ni asumen sus deberes; creen que hay que dar y compartir, pero lo de otros, ya que no han generado un «mango» en su vida.
-Cuando Giorgio Jackson habló de superioridad moral ¿lo hizo porque lo siente o estaba confundido?  ¿Cuál es tu parecer?
– Lo de la superioridad moral, sospecho, se debió a que Giorgio Jackson estaba parado en el techo, en la parte superior de un edificio. Es el único signo de superioridad que se distingue. Ésta se caracteriza por la humildad, por hacer las cosas mejor que antes, precisamente lo que se echa de menos en este equipo. En estos nuevos políticos, impera la ambigüedad, la falta de realismo y no fijan límites. Si de algo carece el gobierno es de un mínimo de coherencia moral y de consecuencia ética. Sus señales son erráticas, más parecen veleta de los vientos: se mueve en el sentido de la mínima brisa. Lo que se observa es deriva permanente. No han fijado límites con claridad y coherencia.
– Mientras más políticos (de izquierda o de derecha) aparecen abogando por el Apruebo o Rechazo, más se ahuyenta al público del plebiscito. ¿Cómo renovar a una clase política con una derecha más floja que un ojo de vidrio y un gobierno tan frío como saludo en el Tribunal de Familia?
– En la noble política, los políticos andan más perdidos que piojo en peluca de muñeca; los partidos políticos están más confundidos que Adán en el Día de la Madre; en el Plebiscito, el sentido de unidad anda más extraviado que cebolla en ensalada de fruta. Hasta ahora, son menos creíbles que retrovisor de avión; político en campaña: ateo, pero comulgando; borracho, pero prometiendo abstinencia. En la niebla o bruma de los intereses subalternos, volveremos a tener política respetada cuando los políticos dejen sus compromisos grupales, particulares y se ocupen del bien común, del interés público, de los bienes públicos: educación, salud y seguridad. Con calidad y métricas confiables.