Carlos Cantero: “Más que celebrar, hay que realizar los cambios que el país necesita”

El ex senador –entre varios otros cargos- es conocido como un político de derecha, pero dialogante y para nada dogmático. Votó Rechazo siendo fiel a su experiencia y criterio, pero teme que la amplitud del triunfo de esta postura obnubile a los partidos ganadores en esta pasada: “La gente fue clara cuando, en octubre de 2019, les dijo que no los quería ver inmiscuidos en una nueva Constitución”, señala.

Doctor en Sociología, geógrafo, autor de numerosos escritos y destacado conferencista nacional e internacional, Carlos Cantero es, sin embargo, identificado como un político de derecha para nada dogmático y capaz de llegar a acuerdos que, a su criterio, no sólo enaltecen la labor pública, sino que van, además, en beneficio de las grandes mayorías. Decidido a votar Rechazo en el Plebiscito de Salida, posición que explicitó en más de una oportunidad, piensa que, más allá del triunfo categórico de su postura, no es mucho lo que se puede celebrar.

“Es que, más allá del resultado del pasado domingo –dice-, no logramos avanzar mucho respecto del estallido social que condujo a esto. Siempre dije, en todos los tonos, que iba a votar Rechazo, pero no porque no quisiera cambios. Es al contrario: quiero y exijo cambios para nuestra sociedad, pero con sentido de unidad y de respeto. Reconozco que la propuesta del Apruebo tenía muchas cosas valorables, como el reconocimiento y la instauración de derechos sociales, pero en otros aspectos era demasiado extremista y maximalista, y está comprobado que nuestro país, por tradición y cultura, prefiere los equilibrios”.

-Usted en más de una oportunidad dijo que esta propuesta de Constitución excluía a más de la mitad de la población del país.

“Es lo que yo sentía. Y el resultado del Plebiscito siento que me dio la razón a mí y a todos aquellos que, deseando cambios urgentes y necesarios, veíamos con preocupación que el texto –ya le digo, teniendo aspectos muy valorables y rescatables-, estaba escrito por millenials, convencidos de que el país nació con ellos. Había en él mucho de refundacional, de rencor, de revanchismo, y eso lo percibió la gente. Pero no nos equivoquemos ni perdamos el foco: los cambios siguen pendientes y hay que llevarlos a cabo. Pienso, además, que este Plebiscito entregó una señal multidimensional, y entre ellas una cultural: la gente no está dispuesta a traspasar ciertos límites. Está de acuerdo –naturalmente- con las libertades, pero teme, y con justificada razón, cuando ve que esas libertades se transforman en libertinaje”.

-Como sea que haya sido el resultado del Plebiscito, aplastante a favor del Rechazo, no se advierte que vaya a disminuir la polarización.

“Si todos o la mayoría sacamos las conclusiones adecuadas de lo que sucedió, habrá que concluir que esa polarización extrema es otra señal multidimensional que la gente rechazó. Pudo ver un texto que, ya le dije, era en muchos aspectos refundacional, y el hecho objetivo e indesmentible es que la gente, mayoritariamente, no estuvo de acuerdo con eso. Lo que cabe ahora, si es que es verdad que, como se dijo, la inmensa mayoría quería cambios, es llamar al equilibrio y a la ponderación. Para Chile lo peor sería que las posiciones siguieran polarizadas o que, incluso, se polarizaran todavía más”.

Cantero agrega:

“Otra señal que nos entregó este Plebiscito es que constituyó, además, un potente frenazo a la brecha generacional que pretenden establecer algunos. Estamos de acuerdo que los jóvenes, porque en su momento todos lo fuimos, tienen la ilusión, el empuje y la energía, pero que no por ello se puede desechar de plano el conocimiento, la experiencia”.

-¿Qué cree que debe venir ahora, post victoria del Rechazo?

“Un nuevo proceso constituyente. Que se proceda a la elección de una nueva Convención Constitucional. Porque ya estoy viendo que los partidos del sector vencedor están sacando cuentas demasiado alegres y evidenciando toda la intención de ser ellos los que lideren este proceso. Me pregunto: ¿son tontos o están sordos? El estallido social de octubre de 2019 dejó bien en claro que la gente no los quiere ver inmiscuidos en esto. Pero mucho me temo que reaparezcan con la misma desfachatez de siempre lo que yo llamo Los Cacique del Mapocho”.

-¿Pero no corremos el riesgo de que la gente nuevamente elija convencionales que no dan el ancho, como sucedió esta vez y en muchos casos?

“El resultado de este Plebiscito refleja, además, que la gente no tardó mucho en darse cuenta que, por ira o por lo que fuera, había en muchos casos votado en forma visceral, eligiendo personas que, o carecían de criterio unitario, o no estaban capacitados para una labor tan trascendental y de tanta importancia. Creo que esa lección también se habrá aprendido, y que hay que elegir gente seria, y no simples payasos. Con esto no quiero decir que todos los que estuvieron en la pasada Convención lo fueran. Había allí gente muy sensata y capaz”.

-¿Qué le pereció el cambio de gabinete?

“Que fue un acto de realismo político, tras el estruendoso fracaso en el Plebiscito y la pobre evaluación que existe del gobierno del Presidente Boric”.

-¿Y qué opinión tiene de los problemas de última hora que se presentaron?

“Es un claro reflejo de la degradación que viene evidenciando nuestra política. Reina la improvisación y eso no puede ser posible. ¿Cómo se va a designar como subsecretario del Interior a un señor –Nicolás Cataldo- que reiteradamente dijo pestes de Carabineros, en circunstancias que tendría que trabajar codo a codo con ellos? Eso es inaceptable. Y lo peor es que ya en el anterior gobierno, de Sebastián Piñera, en más de una ocasión vivimos un papelón parecido. Es hora de que la clase política se ponga a la altura y haga política en serio”.

-A propósito de Sebastián Piñera: ¿qué le parece que sea, nuevamente, investigado por una irregularidad administrativa? Se dice que, en su primer gobierno, Corfo aportó con US$ 23,2 millones a empresas mineras de la familia Piñera…

“Le soy sincero: desconocía ese antecedente. Pero no me llama la atención. Todavía hay pendiente una investigación acerca del Instituto de Energías Limpias durante su gobierno. Todo sigue aún en la nebulosa, pero confío que esa situación, muy poco clara, se esclarezca. Tenemos en el país un profundo y transversal problema ético que traspasa a casi toda la clase política. Las inmoralidades, a estas alturas, ya no pueden ser permitidas. Mi respuesta es genérica: si hay atisbos de algo turbio, o poco claro, debe investigarse a fondo, hasta llegar a la verdad”.