Cero Aporte: Eduardo Morante, el fracaso más caro del fútbol chileno

El zaguero ecuatoriano llegó a la U a comienzos de 2012, con la misión de fortalecer la defensa del campeón de la Sudamericana, que se presentaba con altas expectativas a la Copa Libertadores. El defensa, que costó 2 millones de dólares, llegó a Chile por expresa petición de Jorge Sampaoli, pero jugó poco y nada. Lloró de emoción cuando anotó su primer gol con la camiseta azul.

El defensa central califica para la sección más por su alto costo que por sus malas actuaciones, porque los pocos minutos que jugó en la Uhacen difícil evaluar su desempeño en canchas chilenas. Hasta la llegada de Jean Beausejour, Eduardo Morante era el futbolista más caro en arribar a la Universidad de Chile, club que en 2012 pagó 2 millones de dólares por su carta.

Fue la obsesión de Jorge Sampaoli, que dirigió al ecuatoriano cuando estuvo a cargo de Emelec. Supuestamente venía a ocupar la vacante dejada por Marco González, que partió repentinamente al Flamengo, pero finalmente pocas veces pudo conformar la dupla de centrales.

Su 1,88 de estatura hacía suponer que el cuadro azul resistiría de buena forma los ataques aéreos, y su buena técnica hacía presagiar que el equipo de Sampaoli tendría salidas todavía más claras y veloces que en la Sudamericana. Pero nada de eso se vio, sino más bien a un jugador que se esforzaba semana a semana para ganarle a las lesiones, las que lo acompañaron en toda su estadía en Santiago. Y cuando estuvo en cancha mostró más dudas y nerviosismo que otra cosa. Sus intervenciones con balón dominado eran verdaderos riesgos de infartos para los hinchas.

En el primer semestre de 2012 jugó sólo un partido, suficiente para sumar el único título de su palmarés. En la segunda parte del año pudo intervenir en seis encuentros, uno del Clausura y el resto por Copa Chile.

Morante anotó dos goles oficiales por la U. El primero, luego de luchar contra las complicaciones físicas, lo convirtió frente a La Serena, en la goleada 5-2 en Santa Laura. Fue tanta su emoción, que no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Una conmovedora imagen que provocó el aplauso espontáneo de los hinchas.

En noviembre de 2012 fue enviado a préstamo a la Liga de Quito, con la intención de que el central recobrara la confianza y la continuidad, para un retorno o una venta para recuperar parte de la inversión. Su regreso a la U jamás se produjo.Luego ha seguido deambulando por equipos de su país, sin alcanzar nunca el despegue definitivo.

Un mal negocio, el peor en la historia de las sociedades anónimas. Una prueba más que en el fútbol el dinero ayuda, y mucho, pero no garantiza necesariamente el éxito.Y si alguien ganó con la presencia de Morante en Chile, no fue la U.