Cero Aporte: Rubén Capria, el “Mago” que dejó sus trucos en Argentina

El volante creativo llegó a Católica en 2004, con 34 años y una impecable trayectoria que hacían pensar que el fútbol chileno sumaba un refuerzo de real jerarquía. Sin embargo, el organizador pareció tomarse un semestre sabático en San Carlos de Apoquindo, porque jamás pudo demostrar su calidad luciendo la camiseta cruzada. Luego de su paso en falso por nuestro balompié, volvió a Argentina para brillar y dar la vuelta olímpica con Newell´s.

La Católica de 2004 aporta varios nombres a esta sección. El técnico Óscar Garré zafa exclusivamente porque en Huachipato tuvo una destacada campaña que le sirvió como trampolín para llegar a la precordillera, porque en la UC su rendimiento fue tan malo, que pelea palmo a palmo el cetro como el peor entrenador con otros «inolvidables» argentinos que vinieron a pasear al fútbol chileno: Salvador Capitano, Julio César Falcioni, Américo Rubén Gallegos, Diego Cagna y José Basualdo, entre otros.

Fue el propio Garré, en su presentación a comienzos de 2004, quien confirmó la llegada del volante: “Puedo asegurar que Rubén Capria es jugador de Universidad Católica”. Luego se completaría el plantel con otros “ilustres”, como el uruguayo Sebastián Taborda o el argentino Darío Husaín, que también tuvo su lugar en esta sección.

Desde la pretemporada, Capria demostró que había olvidado la varita mágica en su país, porque en los amistosos no dio con el tono, ni mucho menos en el Torneo Nacional, donde el equipo sufrió siete derrotas en nueve partidos. Garré incluso esbozó la idea de marginar al “Mago”, que por esos días hablaba más fuera que dentro de la cancha: “Sin mí, la UC jugaría igual de mal”.

El volante, eso sí, mostró las mismas cualidades defensivas exhibidas en Argentina, es decir, con un porcentaje de recuperación de balones cercano a cero, al igual que su disposición para ayudar a presionar a los rivales. Pero a Capria se le perdonaba su desidia, porque normalmente la suplía con pinceladas de buen fútbol y pases que dejaban mano a mano a sus delanteros. En Chile nada de eso se vio.

Cuando la situación se hizo insostenible, Católica amablemente invitó a Garré a dejar San Carlos de Apoquindo. Su sucesor, Jorge Pellicer, mejoró los números, pero la UC no pudo clasificar a los play off.

La primera medida del nuevo técnico fue sacar de la titularidad a Rubén Capria. En los campos de entrenamiento hizo noticia por lesionar al prometedor juvenil Mark González, que no pudo jugar un duelo clasificatorio ante Bolivia.

Capria, quien a su llegada a la UC pidió no ser comparado con Gorosito, se fue por la misma puerta que utilizó Daniel Garnero, otro 10 que fracasó en San Carlos. Con su partida, los dirigentes de Colo Colo y la U sintieron cierto alivio, ya que ambos equipos habían estado muy cerca de contratar al “Mago”, pero Católica finalmente cometió el error.

Las “vacaciones” en Chile le hicieron muy bien a Capria, porque en el segundo semestre de 2004 lució su mejor versión en Newell´s Old Boys, donde obtuvo su único título de Primera División.