Chile se impuso por una cabeza…

Un frentazo de Guillermo Maripán, al término del partido, decretó la victoria de la Roja sobre la mundialista Serbia, en su segundo partido de esta mini gira por Europa. El equipo de Rueda mejoró respecto de su caída ante Rumania, pese al irregular rendimiento de algunos jugadores.

Creo que no hay doble interpretación: el esquema táctico de Reinaldo Rueda comienza a ser internalizado por sus jugadores, más allá de la experimentación o cambios de nombres en algunas funciones. La idea de este breve periplo por Austria y Polonia tiene como fin prioritario ver jugadores seleccionables.

La meta es clasificar a Qatar 2023, previo paso por la Copa América de Brasil 2019. Y para que estos objetivos lleguen a buen puerto, el estratego colombiano comenzó una búsqueda para reemplazar a futbolistas inamovibles en procesos anteriores. En otras palabras, encontrar el mentado recambio para el mediano y largo plazos.

Hablé más arriba del esquema: este se resume en un 4-2-3-1, pese a que frente a Serbia terminó con tres hombres en el fondo (Lichnovski, Roco y Maripán); luego, dos volantes centrales, con un Lorenzo Reyes que se está ganando la titularidad para instancias oficiales, ya no amistosas. Los problemas se han centrado en la zona de creación y de ataque, donde hay jugadores con rendimiento deficitario: Rodríguez, Castillo y Valdés frente a Rumania, y el mismo Valdés, Mora y Henríquez ante Serbia.

También asoma la incertidumbre con los laterales, fundamentalmente por el sector izquierdo, dado que ni Vegas ni Albornoz dan seguridad, aunque por la derecha Paulo Díaz surge con un rendimiento más consistente.

Otras indicios del ideario de Rueda pasan por la utilización de un enganche (equivocadamente ha optado por Valdés, a despecho de Araos o de Dávila) y de un centrodelantero clásico, de área.

A los externos los hace jugar con el perfil cambiado y eso ha generado dificultades: Sagal, por ejemplo, rinde mucho más por su flanco natural (el izquierdo), lo mismo Júnior, quien gravitó más por el sector derecho (el morocho delantero es diestro).

Agreguemos que la selección de Rueda gusta de la construcción de fútbol a ras de piso -desde el fondo, incluso- erradicando el pelotazo largo, útil muchas veces para romper líneas enemigas. Nuestras salidas y transiciones son, por momentos, lentas y predecibles, a diferencia de la agresividad que se muestra a la hora de recuperar el balón.

La velocidad se adquiere por los costados, aunque ambos externos -al actuar con perfiles cambiados- suelen hacer diagonales, restándole amplitud a una vanguardia que, hasta ahora, no muestra gran versatilidad.

Serbia es un equipo que ganó su grupo europeo, para instalarse en la serie E de Rusia 2018 (junto a Costa Rica, Suiza y Brasil), y que contra la Roja no fue el equipo físico y de tradicional pierna fuerte (obviamente, cuidándose para la cita mundialista). Con todo, los europeos casi siempre nos ganaron los balones divididos, pero -curiosamente, dada su altura- sucumbieron en el juego aéreo, tanto en área chilena, como en la propia, sobre todo en el minuto 87, cuando Maripán celebró su segundo gol consecutivo con la Roja: ambos, vía golpe de cabeza.

Para la anécdota quedará el increíble gol que perdió Ángelo Henríquez, a los ’74: desbordó Júnior por la derecha, centró fuerte en forma paralela, y el ex Universidad de Chile, muy cerca de la línea de sentencia y sin arquero al frente, golpeó el balón con su pie de apoyo, enviando la pelota a dos metros del pórtico de Stoikovic. El «blooper» de la jornada.

También consignamos el voleo de Valdés, a los ’65, porque fue la mejor jugada colectiva del encuentro (y el único aporte del enganche a lo largo de los 90 minutos). Su remate se colaba en un ángulo (gran combinación previa entre Júnior y Sagal) y sólo el esfuerzo del meta Stoikovic evitó la conquista.

Atrás, cuando la zaga chilena fue sobrepasada (fundamentalmente por errores en la salida), apareció la figura del Gabriel Arias. El calerano impuso oficio, seguridad y don de mando, marcando diferencias con el joven Gonzalo Collao, quien atajó frente a Rumania.

En resumen, Chile escaló un par de peldaños respecto de su debut en esta mini gira, superó a un rival mundialista (no lo hizo con autoridad, pero sí con justicia) y, creo, lo más importante: continuó su proceso de aprendizaje en torno de las ideas que impone el técnico cafetalero. Ante Serbia se notó un avance. Veremos si la Roja lo refrenda contra Polonia, su última escala europea del viaje.

PORMENORES:

Estadio: Merkur Arena (Graz, Austria).
Árbitro: Alexander Harkam (Austria).

SERBIA: Stoikovic; Rukavina, Milenkovic, Tosic y Kolarov (79′, Rodic); Grusic y Milivojeciv (46′, Matic); Zivkovic (63′, Tadic), Lyayic (46′, Sergej) y Radonic (63′, Kostic); Mitrovic (83’0, Jovic). DT: Mladen Krstajic.

CHILE: Arias; Díaz (72′, Bizama), Roco, Maripán y Albornoz (72′, Vegas); Reyes y Pulgar (86′, Martínez); Sagal (86′, Rodríguez), Valdés y Junior (90+2, Lichnovski); Mora (63′, Henríquez). DT: Reinaldo Rueda.

GOL: 0-1, 87′, Maripán, de cabeza.

TARJETAS AMARILLAS: Rukavina y Tosic (S).