Cine chileno estará presente en el Festival de Guadalajara

La industria cinematográfica chilena aterriza en la competencia internacional del ya mítico Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Con el auspicio del Ministerio de las Culturas y las Artes, la delegación total que acudirá a la cita cuenta con más de 30 profesionales del área, entre ellos hay 15 casas productoras, cinco de ellas financiadas por el Gobierno.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

A día de hoy, todo el mundo del cine sabe que el Festival Internacional de Cine de Guadalajara es una de las instancias más importantes para presentar estrenos internacionales a la vez que para hacer nuevas negociaciones que propicien la producción cinematográfica nacional e internacional, con alianzas económicas que potencian las co-producciones, entre otros beneficios.

A esto se refirió Gabriela Sandoval, co-coordinadora general de CinemaChile y Presidenta de la APCT (Asociación de Productores de Cine y Televisión), quien remarcó el hecho de que “en esta edición, la número 39, observamos que existe una clara apuesta de nuestras películas por temas sociales y con importante presencia de coproducciones con países como Brasil, Costa Rica, Bolivia, México, Holanda o Colombia, entre otros”.

En esta edición del Festival se homenajeará al actor Alfredo Castro, rostro recurrente de toda la producción cinematográfica nacional, además de sus personajes clásicos de la televisión chilena, metidos en el ADN del folklore nacional. Este homenaje se suma a los previos de Venecia y Toulouse, además del que organizó la Universidad de Princeton en Nueva York el año pasado. Como se sabe, Castro es un must de la pantalla grande y no hay película ganadora que no cuente con su actuación.

Entre las películas que competirán en Largometraje Iberoamericano de Ficción se encuentra “Penal Cordillera”, de Felipe Carmona (Chile, Brasil), donde vuelve a recurrir al tema dictadura-Pinochet-torturadores-impunidad, un tema que parece no agotarse nunca en el  antiimaginativo cine nacional. También compite “Delirio de Alexandra”, de Alexandra Latishev (Costa Rica, Chile), que trata la historia de una niña que es aislada para ser protegida de la influencia del mundo exterior, algo recurrente en madres y padres de la actualidad. Por último, en esta categoría competirá “El ladrón de perros” (foto principal), de Vinko Tomičić Salinas (Bolivia, Chile, México, Ecuador, Francia e Italia), que cuenta la historia de Martín, que trabaja como lustrabotas y roba el perro a su mejor cliente a quien figura como un padre postizo.

En la competencia de Largometraje Iberoamericano Documental competirá “La Fabulosa Máquina de Cosechar Oro” (Chile, Holanda), que dirige Alfredo Pourailly de la Plaza, que retrata el amor de un padre buscador de oro y su hijo vaquero. La película se filmó durante siete años en Tierra del Fuego. “Otra piel” (Chile, Colombia) de Patricia Correa, es un documental sobre un taxidermista y los clientes que quieren conservan a sus mascotas.

En Cortometrajes, se presentará “El canon” (Chile) de Martín Seeger, que retrata la vida de Jean, un haitiano que migra a Chile y que busca retratar la marginalidad de los migrantes haitianos en nuestro país. Tema recurrente y win-win de la cultura, como si no hubiera en ello una suerte de extractivismo culturaloide biempensante, siempre atento a la captación de recursos para retratar la miseria nacional.

Como se ve, el “cine chileno”, fiel a su falta artística y fiel a su industriosa capacidad técnica, vuelve a recibir los recursos del país para mostrar lo que siempre se muestra: dictadura, historias cliché que buscan conmover a una audiencia que se conmueve con cualquier cosa y, por último, el tema de la migración como nuevo tópico de sensibilidad social. Podríamos hablar de un más-de-lo-mismo industrial, que de cinematográfico sólo tiene el remanente técnico. ¿Hace cuánto que no se hace cine en Chile?