Claudio Bravo: ¿Titular o jubilado?

Palabras van y palabras vienen, pero la única verdad en el caso del arquero de La Roja la dirá su futuro rendimiento. Su generoso currículum no le garantiza la propiedad del arco, pero tampoco su edad le impide ganársela.

Por JULIO SALVIAT

Caminando apresurado, y sin querer hablar con los reporteros que lo asediaban en pleno aeropuerto, Eduardo Berizzo terminó por rendirse. Dejó su bolso en el suelo y enfrentó el enjambre de micrófonos: “Eso no es real. Yo no hablé de él… No hay ninguna polémica, no pasa nada”.

El flamante y aún no estrenado director técnico de la Selección Nacional se refería a una nota del diario La Tercera en la que se informaba que Claudio Bravo no iba a ser convocado para las próximas Clasificatorias Mundialistas. El periódico entregaba testimonios de fuentes inconfesadas: “El rendimiento de Bravo ha bajado un 30%, según comentan en Pinto Durán. Tiene menos fuerza, físico y reflejos que antes, como han establecido las mediciones del GPS del meta en La Roja”.

El desmentido de Bravo tardó muy poco. Sus dedos se movieron con rapidez para publicar en su cuenta de Twitter: “¿No será que alguien me quiere sacar a toda costa? Podrían ser más serios y profesionales, y mostrar esa medición de GPS”. Y agregó un antecedente sólido: “Jamás, en toda mi carrera, he utilizado GPS para entrenar o jugar. Si perdiera capacidad, como dicen, no me hubieran extendido el contrato en Europa”.

No estaba el arquero en la lista de viajeros para la gira asiática, pero eso no significaba nada: casi todos los de la generación dorada habían rechazado la invitación, urgidos por la necesidad de descanso después de un año de inmenso ajetreo en sus clubes y en la Selección. Lo preocupante era el futuro de Bravo y La Roja. Y aunque Berizzo sostuvo que la edad no es impedimento, y que las nominaciones se ganan exclusivamente con rendimientos, los 40 años del portero abren un grueso manto de dudas.

¿Valdrá la pena mantenerlo, si ya tendrá 44 si Chile va al próximo Mundial? ¿No será preferible ir fogueando desde ya a quien o quienes serán sus reemplazantes?

Brayan Cortés, el primero en la línea de sucesión, cree que es mejor lo primero: que se mantenga. “Claudio adentro del camarín te ayuda a ganar experiencia, te enseña con su forma de trabajar. Siempre es bueno tenerlo en el camarín, y soy feliz teniéndolo de compañero, peleando un puesto con él”, dijo en una entrevista al sitio Dale Albo.

Lo más concreto, hoy, es que Claudio Bravo no piensa dejar el arco muy pronto. Acompañando una foto del reciente festejo por la obtención de la Copa del Rey, en España, el Hijo Ilustre de Viluco escribió: “Más seriedad y respeto, que estas cosas no se regalan: se consiguen con mucho trabajo y estando al 100%”.

Sabe, sí, que el tiempo es inexorable. “El adiós lo tengo en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Pero yo seré el primero que se dará cuenta cuándo debo dejar mi actividad, cuándo no voy a estar en la Selección o cuándo diré que hasta aquí llegó mi camino”, reflexionó el año pasado.

Bravo ya ganó todo lo que puede soñar un arquero chileno: fue multicampeón campeón nacional; uno de los títulos de Colo Colo, el del Apertura del 2006, se lo dio él atajándole un penal a Meyer Candelo en una dramática definición con la U; en España sacó de la segunda división a su equipo, la Real Sociedad; batió records de invencibilidad en el Barcelona, donde tuvo el mejor inicio de campeonato en la historia del club al pasar los 754 minutos iniciales sin que le hicieran goles y ningún arquero había terminado tantos partidos con tantos ceros en sus victorias; después, en Inglaterra, tuvo un notable rendimiento de 0,98 goles en contra por partido en el Manchester United; y de vuelta en España, en el Betis, maravilló a la ciudad al contribuir a la conquista de la Copa del Rey. 

Fue dos veces campeón y mejor arquero en la Copa América, y este mismo galardón le fue concedido en la Copa FIFA Confederaciones. Insigne atajador de penales, fue considerado el mejor tercer arquero del mundo en 2015; el año anterior había sido cuarto, y en el siguiente fue quinto.

Con todo eso, pasó a ser el mejor guardavallas en la historia del fútbol chileno.

Pero nada le asegura la titularidad en la Selección. Y, a la vez, nadie puede jubilarlo antes de tiempo.

Sólo sus actuaciones darán la pauta. 

Una atajada que nunca vamos a olvidar.