Club Unión Lautaro: un ejemplo que reconforta

En Antofagasta, y mientras esperan retomar sus actividades futbolísticas, los miembros de esta entidad deportiva compensan los efectos de la pandemia, organizando ollas comunes para un populoso sector de la zona norte de la ciudad. Una expresión solidaria que, no nos cabe duda, también se replica en otros barrios del país, donde los clubes asumen importantes roles sociales.

Por MARCO SOTOMAYOR

A la distancia, nos guía una animada conversación. También, una música más tenue, que envuelve con su calidez el trabajo colectivo. Nos encontramos en el frontis del club Unión Lautaro (UL), en el lado norte de Antofagasta, justo donde se intersecan (*) las calles Calbuco y Vallenar.

Es una esquina muy singular, pues confluyen dos sedes de entidades deportivas amateurs: la de la Asociación de Fútbol Viejos Cracks (por Calbuco) y la del Lautaro (por Vallenar). Son cerca de las 11 de la mañana y ya hay una febril actividad en la casa lautarista: se prepara una nueva olla común para paliar los efectos económicos y anímicos de los vecinos más necesitados del sector.

«Llevamos meses realizando esta actividad ante la imposibilidad de retomar nuestras competencias futbolísticas. Acá, la situación es complicada y las ollas comunes generan, entre muchas cosas, solidaridad y buena convivencia entre los residentes del barrio», dice Sergio Ríos, vicepresidente del UL.

El club, fundado el 18 de noviembre de 2019, reúne aproximadamente a 50 socios activos, incluida una treintena de futbolistas que compite en la serie adulta de la Asociación de Fútbol de Antofagasta «Luciano Durandeu». Esta cantidad se multiplica por seis a la hora de compartir semanalmente la olla común.

«Hemos llegado a congregar más de 300 personas en torno de estas actividades y queremos llegar a más vecinos aún», agrega el timonel del club, Juan Carlos Marín.

Para recaudar los productos alimenticios, los dirigentes apelan a la solidaridad: «Muchos de nosotros ya no vivimos por acá, pero eso no nos impide organizar las veladas. Residentes del sector aportan productos, algo de plata y algún negocito también nos regala mercadería. Literalmente, así paramos la olla», explica Ríos.

La problemática de ambos directivos va más allá de la pandemia y de la precariedad económica que padecen amplios sectores antofagastinos, sino también pasa por temas futbolísticos: «Hay una normativa de ANFA que permite que muchos clubes con más recursos recluten e inscriban a niños, que luego no pueden jugar por otros equipos. Hay que pagar para liberar el pase, lo cual resulta atentatorio contra el desarrollo del propio jugador y de sus familias. Una normativa que no debiera existir en este nivel», coinciden.

Mientras esperan, los lautaristas se mueven en otra cancha, entre verduras, fideos y tarros de conserva: ayudando a la comunidad, tal vez el partido más trascedente que han jugado en el último tiempo… 

Juan Carlos Marín, presidente de Unión Lautaro:

 

Sergio Ríos, vicepresidente de Unión Lautaro:

La alegría de Unión Lautaro:

(*) De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, «dicho de dos líneas, dos superficies o dos sólidos: cortarse entre sí». La forma intersectar(se), es incorrecta. Posiblemente surgió por la influencia del inglés intersect o por el sustantivo intersección.