Colo Colo: ahora lo salvó Parraguez

El delantero llegado de Huachipato metió, a los 86’ minutos, el cabezazo que le dio la victoria al Cacique por la cuenta mínima frente a la U penquista. El equipo de Salas aseguró la punta, pero dejando incluso más dudas que las que había dejado en su debut, ante Unión Española.

El desánimo se había instalado hace rato en el Monumental cuando Parraguez, ingresado en la media hora final por Vilches, tras un tiro de esquina servido por Mouche, se elevó más que todos para meter el cabezazo salvador. El que le daba la victoria a ColoColo por la cuenta mínima frente a la Universidad de Concepción. El que le permitía sumar tres puntos que ubican al Cacique al tope de la tabla de este Campeonato Nacional que recién comienza.

Como es normal en estos casos, el público que llegó en gran número al recinto de Macul pasó sin transiciones de la frustración a la algarabía, de una soterrada molestia a la euforia más absoluta. Es que sólo faltaban cuatro minutos de tiempo reglamentario cuando el venido de Huachipato metió el testazo y, más allá de la búsqueda inclaudicable por conquistar ese gol que significara el triunfo, lo cierto es que en el cuadro albo no se advertía mucha abundancia de recursos ni de fútbol para llegar a la victoria.

ColoColo, está visto, sigue siendo un equipo en formación. Un equipo que, además, cojea notoriamente a la hora de atacar. Porque sin hacer un gran partido ni mucho menos, por la banda izquierda Mouche obliga y preocupa, al paso que por la derecha el uruguayo-peruano Costa sigue sin justificar para nada su contratación.

Mucho menos cuando, caída la llegada de Gaete desde Cobresal, Costa fue el primer refuerzo pedido por Salas, tras formar parte del plantel de Sporting Cristal con el que fue campeón del torneo peruano.

Hasta ahora, Costa no da el ancho. No es factor de desborde y tampoco es un jugador que, buscando la diagonal, provoque algún desaguisado. Si a eso le sumamos que a Opazo al parecer se le olvidó que debe pasar, y que el juvenil Alarcón muestra una llamativa aunque no sorprendente intrascendencia, considerando los jugadores que está produciendo desde hace años la concesionaria Blanco y Negro, tenemos que, aparte de cojo, el ataque albo es enteramente previsible y fácilmente controlable.

El equipo rival sabe que, marcando a Mouche, gran parte de sus problemas están solucionados. Entre otras cosas porque Vilches volvió a repetir el mal partido que había hecho el fin de semana pasado frente a Unión Española, sólo que esta vez ni los goles pudieron salvarlo antes de ser sustituido, con toda razón, por Parraguez.

El que no estén jugando Valdivia y Paredes no ha hecho, sin embargo, que ColoColo sea un equipo intenso, que marque la salida. En otras palabras, a falta de la calidad y talento que suponen ambas ausencias, tampoco existe la velocidad que podría suponerse de una formación más joven.

Para decirlo pronto, la transición alba de la fase defensiva a la ofensiva sigue siendo demasiado lenta y, por lo mismo, cuesta un mundo encontrar los espacios.

La suerte de ColoColo es que al frente tuvo un equipo ordenado, aplicado y solidario, pero con escaso volumen en ataque. El argentino Vadalá no produjo nada y Rubio se enfrascó en permanentes reyertas con cuanto jugador albo fuera a marcarlo. En lugar de jugar, se dedicó a discutir y a pelear con Barroso e Insaurralde los 80 minutos que estuvo en cancha.

Tal es la pobreza del ataque penquista que en dos partidos no ha podido todavía anotar un gol. Asunto para nada menor si se considera que deberá tomar parte de la fase de grupos de la Copa Libertadores.

A pesar de su escaso “punch”, la Universidad de Concepción controlaba bien a un ColoColo que, ya está dicho, no tiene muchas luces. Si los de arriba -excepto Mouche- no funcionan, le queda poco para intentar. Ya dijimos la tacañería de Opazo para sumarse ofensivamente, como lo hacía antes, pero el problema es que el lateral de la otra banda, Ronald de la Fuente, sólo marcando se exhibe medianamente eficiente.

Frente al cuadro de Bazán, por ejemplo, quedó tres veces en excelente posición para meter algún centro que doliera, pero los tres que intentó le resultaron sencillamente horrorosos. De la Fuente hizo recordar a “Marguitas”, que mejoró un kilo desde su aparición en el primer equipo hasta transformarse en jugador vital de ColoColo y la propia Selección Nacional, pero que nunca, a pesar de todo el empeño que le puso, aprendió a lanzar centros como la gente.

El partido parecía encaminarse a un cero a cero clavado cuando llegó ese balón de pelota parada que marcó el desequilibrio y el paso violento de la desazón a la alegría. Y de haber concluido así, ni el más recalcitrante hincha albo hubiese podido apelar a la mala suerte o a la injusticia.

Como dicen los filósofos del fútbol, los goles se hacen, no se merecen. Y el “Pajarito” Valdés, ingresado para jugar los últimos veinte minutos, había tenido la oportunidad más clara de todas, desperdiciándola, sin embargo, penosamente para un jugador de su recorrido y jerarquía.

ColoColo, pues, ganó dejando muchas dudas. Más, incluso, que las que había dejado tras su victoria del debut frente a Unión Española.

No se advierte como una fuerza futbolística respetable, y no parece sencillo que el regreso de Valdivia y Paredes vaya a marcar, a estas alturas de sus respectivas carreras, una gran diferencia.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la segunda fecha.

Estadio: Monumental.

Público: 28.282 espectadores.

Arbitro: Roberto Tobar.

COLO COLO: Cortés; Opazo, Barroso, Insaurralde, De la Fuente; Alarcón (70’ Valdés), Pavez, Suazo; Costa (77’ Bolados), Vilches (62’ Parraguez), Mouche.

U. DE CONCEPCION: Muñoz; Pacheco, Rolin, Mencia, Voboril; Ballon, Camargo, Droguett, Cordero (74’ Orellana); Rubio (80’ Pino) y Vadalá (56’ Maturana).

GOL: Parraguez (cabeza) a los 86’.

Tarjetas amarillas: en ColoColo, Opazo; en Universidad de Concepción, Rolin.