Blanco y Neglo

Colo Colo: esta vez, el papelón corrió por cuenta de Blanco y Negro

Si el “Cacique” en la cancha da pena, la Concesionaria que lo usurpa desde 2005 no lo ha hecho mejor. La ANFP debió suspender el partido de este sábado en el Monumental, frente a Antofagasta, luego de las sospechas de que Aníbal Mosa regresara desde Brasil afectado de coronavirus. Sabiendo de los compromisos agendados, ¿la dirigencia que maneja esta empresa, antes conocida como club, no pudo hacerlo un poco mejor?

Por EDUARDO BRUNA

Los papelones albos en la cancha se extendieron este sábado al terreno administrativo, luego de que, una sospecha de contagio de coronavirus de uno de los integrantes de la delegación que viajó a Curitiba, Brasil, para enfrentar al Athletico Paranaense por Copa Libertadores, obligara a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), a suspender el partido que, por la duodécima fecha del Campeonato Nacional, debía sostener frente a Deportes Antofagasta, en el Estadio Monumental.

Todas las versiones apuntaban a que ese contagiado no sería otro que Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro, la concesionaria que, desde 2005, usurpa la propiedad de Colo Colo a sus socios y a sus millones de hinchas.

Y por más que a estas alturas está más que claro que la pandemia es cosa seria, no deja de llamar la atención el que al interior de la delegación alba se haya producido un contagio en circunstancias que, como la misma Concesionaria señala, “se cumplieron estrictamente todos los protocolos ordenados por el Ministerio de Salud y la Seremi Metropolitana”. Más aún: que el contagiado sea un dirigente despué de que Colo Colo pidiera a la ANFP, en todos los tonos -y sin resultado- el cambio de hora del encuentro frente al elenco nortino.

No cabe duda de que la planificación de Blanco y Negro para este viaje a Brasil no fue de las mejores. Y ello resulta inexcusable, considerando que tanto el compromiso frente al Paranaense como el duelo casero, frente a Deportes Antofagasta, estaban agendados con el tiempo suficiente como para que la dirigencia de la Concesionaria tomara todas las precauciones del caso. En otras palabras, si para cumplir con ambos compromisos el plantel albo debía volar en un charter que lo trajera de regreso a Santiago a la brevedad, ello debió hacerse.

Colo Colo sólo volvió de Brasil pasadas las 18.00 horas del jueves y, naturalmente, recién el viernes por la mañana los jugadores pudieron someterse al examen de PCR. Por eso mismo, para el interino entrenador albo, Gualberto Jara, fue imposible realizar un último entrenamiento con el plantel. Más aún: sin los resultados en la mano, ni siquiera sabía a quiénes podía citar para el compromiso frente a los antofagastinos.

Basta ya de esos clubes que se empeñan y sueñan con clasificar a un torneo internacional y luego, conseguido el objetivo, se quejan y lloran por el exigente calendario, pidiendo suspensión de partidos o cambios de horario. Si ello es inaceptable en tiempos normales, menos lo es con la realidad actual, en que el calendario está tan acotado que, entre Campeonato Nacional, compromisos por Copa Libertadores y Clasificatorias para el Mundial de Qatar, no hay prácticamente fechas disponibles para programar encuentros pendientes.

Fue lo que señaló el presidente de Deportes Antofagasta, Jorge Sánchez, luego de que su equipo ni siquiera pudiera ingresar al Monumental este sábado por la mañana, después de conocido el problema de salud albo: “No sé cuándo se podrá disputar este compromiso, con todos los problemas de calendario que existen. Mañana domingo es imposible, porque va en contra de las bases del torneo”.

¿Quién responde, además, por los gastos en que debió incurrir la delegación nortina para su traslado y estadía en la capital?

Se observa, además, una gran diferencia entre lo planificado por Universidad Católica y la dirigencia de Blanco y Negro. Porque el cuadro de Holan, que enfrentó al América de Cali incluso más tarde que Colo Colo al Paranaense el pasado miércoles, llegó de regreso de Colombia el jueves y ese mismo día el plantel “cruzado” cumplió con la exigencia de realizarle a su plantel el examen de PCR.

Pablo Milad, presidente de la ANFP, fue claro al señalar que “Colo Colo debió tomar las providencias necesarias para realizar los exámenes a su regreso y de esa forma poder entrenar normalmente el viernes. El viernes de la semana pasada, efectivamente, nos pidieron cambiar el horario del partido frente a Deportes Antofagasta, pero no pudimos satisfacer dicha petición sencillamente porque se opusieron los otros clubes que estaban programados para el sábado”.

Como está la situación, el supuesto contagio albo pone en duda incluso el desplazamiento del Cacique hacia Montevideo, donde el martes, a partir de las 19.15 horas, debiera enfrentar a Peñarol por la quinta fecha del Grupo C de la Copa Libertadores. Sin embargo, todo hace suponer que, si efectivamente es Aníbal Mosa el contagiado con Covid 19, una vez que se conozcan los resultados de los exámenes PCR practicados al plantel el viernes por la mañana, los jugadores estarán habilitados para desplazarse hacia Uruguay.

Sea efectivo o no lo de Mosa, no cabe duda que, si Colo Colo viene protagonizando repetidos papelones en la cancha, la dirigencia de Blanco y Negro durante todo este tiempo no lo ha hecho mejor, equivocándose seguido y comprándose sucesivos conflictos con sus jugadores. Primero, cobijándose en la Ley de Protección del Empleo, y luego negándole al plantel dineros que legítimamente los futbolistas se habían ganado al estar durante abril y buena parte de mayo trabajando físicamente de acuerdo a pautas enviadas por el propio cuerpo técnico albo.

Que jugadores mayoritariamente discretos además no se sientan a gusto con las decisiones directivas, sin duda ha contribuido a ahondar la profunda crisis futbolística alba, que tiene a Colo Colo en los últimos lugares de la tabla y sin posibilidades claras de ascender, de acuerdo a como el equipo viene jugando.

A estas alturas está claro, por lo demás, que el albo es un camarín fracturado a causa de las diversas instancias por las que ha debido transitar durante todo este tiempo. Algo que reconoció el propio Felipe Campos, luego de que Esteban Paredes sólo lo diera a entender entre líneas. El publicitado “grupo humano unido y amigo”, como base esencial para salir delante de acuerdo a los ancestrales códigos futboleros, en el caso de Colo Colo no pasa de ser una farsa, una colosal entelequia.

Una razón más, entre muchas e incontables, para afirmar que el avenimiento de las Sociedades Anónimas en el fútbol chileno han sido un inmenso y absoluto fiasco. Simplemente porque los clubes, devenidos en empresas comerciales como cualquier otra que fabrique escobas, fideos o calcetines, perdieron por completo el alma y la mística.

Y un Colo Colo sin alma y sin mística constituye la máxima traición a los principios que sustentaron David Arellano y otros históricos próceres albos.