Colo Colo fue un canto a la mediocridad y no pudo frente a Everton: 0-0

El cuadro de Mario Salas fracasó rotundamente frente a un rival que se daba por satisfecho con no ser derrotado en el Monumental. Campestrini, el meta viñamarino, en todo el partido no atajó ni un solo remate de gol. El “Cacique” vio impotente cómo el líder -Universidad Católica- le sigue sacando ventaja.

En su retorno al Torneo Nacional, Colo Colo se mostró más mediocre de lo habitual y se quedó absolutamente en blanco frente a Everton, en el Estadio Monumental. Es decir, no sólo cosechó un pobre empate sin goles, que es lo más parecido a una derrota, sino que evidenció una absoluta falta de ideas, capacidad, jugadores e incluso actitud.


Porque viendo a ese Colo Colo que en los últimos minutos cargaba con desesperación pero sin claridad hacia el arco viñamarino, la pregunta surge sola: ¿por qué un equipo que quiere ganar, y más que eso, está obligado a ganar, no imprime esa intensidad desde el minuto uno?


Hay ocasiones en que un equipo, jugando bien, y procurándose oportunidades claras de anotar, tiene que resignarse a una paridad sin goles que puede ganarse el rótulo de “resultado injusto” por parte de sus jugadores, de su técnico, y hasta de su público. Y aunque en el fútbol la injusticia es una difusa entelequia, porque de nada sirve tener oportunidades de gol si estas no son traducidas en gol, esta vez ni siquiera se puede apelar a esa manida distorsión, simplemente porque Colo Colo, mediocre hasta la exasperación, como ya lo dijimos, careció de fútbol y de jugadores para marcar la justa diferencia que le permitiera quedarse con los tres puntos.
El triunfo de Universidad Católica horas antes, frente a Huachipato en el Estadio CAP, obligaba a Colo Colo a ganar para seguir presionando al puntero. El objetivo era uno solo: mantenerse a cuatro puntos del elenco “cruzado”, que en el fútbol chileno marcha al tope de la tabla no precisamente por ser el mejor, sino por ser el menos malo de todos.


Y ocurre que el cuadro de Mario Salas fracasó rotundamente frente a un Everton que, dicho sea de paso, tampoco mostró mucho, como no fuera un aceptable orden defensivo. Para decirlo de otra forma, si el elenco viñamarino afrontó el partido con el pueril objetivo de no ser derrotado, Colo Colo careció por completo de esos recursos que marcan la diferencia entre el cuadro que quiere ganar y otro cuyo objetivo máximo es no perder.


Porque Everton en cuanto a ataque tampoco mostró mucho. Apenas la velocidad y el “cucarreo” de un Cerato que sólo hipotéticamente podía armar un desaguisado. Desaguisado que, por lo demás, en todo el partido sólo una vez estuvo a punto de producirse: al minuto de comenzar la segunda etapa, cuando Insaurralde falló frente a Cerato y el centro atrás de este encontró la pifia grosera de Cuevas cuando el meta Cortés bien poco tenía que hacer ante el eventual remate.
Con sus figuras en cancha, lo hemos dicho en más de una oportunidad, Colo Colo es un equipo bastante limitado. Sin Valdivia y Paredes -ausentes nadie sabe hasta cuándo- y un Mouche que sólo ingresó en la media hora final, el Cacique simplemente no juega a nada, porque carece de los relevos adecuados para disimular sus ausencias.


De los volantes de “proyección” que ha mostrado Colo Colo, sin duda que Villanueva es mejor que Alarcón y Provoste, pero eso no significa mucho, dado lo poquito que han mostrado sus competidores cada vez que les ha tocado en suerte actuar. Dicho de otra forma, de los tres Villanueva es el menos malo, pero claramente no está en condiciones de asumir la conducción de un cuadro como el albo. Ni hablar de echarse el equipo al hombro.


Si a eso le sumamos que el despliegue y preponderancia de Suazo no corre a parejas con su claridad y talento para hacer jugar al resto, y que Carmona definitivamente no está para eso, explicarse el por qué Colo Colo le permitió una tarde absolutamente cómoda al meta Campestrini no es para nada difícil: no hay ideas, no hay claridad, no hay pases filtrados que rompan líneas y permitan llegar a los últimos metros de la cancha con ventaja. La calidad escasea en el mediocampo del “Cacique”.


Tampoco la delantera lo hace mejor. Hasta aquí, Costa sólo ha justificado su presencia ante cuadros claramente de tono menor, como Curicó Unido y Barnechea, ante los cuales convirtió. Morales, al cual muchos siguen calificando como “un interesante proyecto”, a pesar de que apareció hace ya tres años y sigue sin explotar, carece de las condiciones mínimas para el fútbol de alta competencia. Como una mínima habilidad para sacarse un hombre de encima, por ejemplo.


Su precariedad es tanta que el rumor, en el sentido de que el Tottenham inglés le viene siguiendo los pasos, suena a chiste. Y más chiste suena cuando el directorio de Blanco y Negro, haciéndose al parecer eco de la paparruchada, señala que “Morales no se va por menos de 5 millones de dólares”. ¿En el fútbol actual están todos locos?


Parraguez, por último, es un muchacho esforzado, que le pone empeño y fruto de ese esfuerzo por ahí caza alguna. Pero ni él ni Vilches, la otra carta de Salas para suplir a un cada vez más mustio Paredes, tienen la calidad ni la jerarquía suficiente para ocupar una camiseta que históricamente vistieron delanteros notables, como Domínguez, Robledo, Beiruth, Caszely, “Chupete” Suazo, Barrios y el propio Paredes ya en el ocaso.


En suma, Colo Colo cuenta con muy poquito, y es de toda lógica que le esté yendo como le va en este Torneo Nacional. No sólo eso: aprovechó el receso para empobrecer todavía más un plantel ya bastante limitado, dejando ir a Orión y, sobre todo, transfiriendo a Pavez.


“El que durante este receso se abra una ventana para incorporar jugadores no significa que por obligación tengamos que hacerlo”, dijo en su momento Salas, agregando que “cuando formamos este plantel lo hicimos pensando en todo el año”.


Y eso, que hubiera tenido una poderosa lógica de no haber llegado nadie, pero que tampoco se hubiera ido nadie, pierde por completo su fuerza cuando se observa lo sucedido. Blanco y Negro, la usurpadora concesionaria que maneja a Colo Colo, vio la oportunidad de rebajar la planilla operándose de Orión y de hacer caja con la venta de Pavez, metiéndose olímpicamente al bolsillo la decisión de formar un plantel “para todo el año”.


Con lo que está jugando Cortés, por cierto nadie puede llorar la partida de Orión, pero si algo de plata entró por Pavez, ¿no hubiera sido lógico pensar en traer un par de jugadores que disimularan un poco mejor la ausencia de un Valdivia y de un Paredes que, por lo demás, queman sus últimos cartuchos y cuya indesmentible veteranía hace que el proceso de recuperación de ambos se extienda hasta el infinito?


Pero no. Salas y Blanco y Negro al parecer están convencidos de tener un equipazo y un plantel más que numeroso. Everton y otros que han salido airosos frente a Colo Colo son el mejor desmentido a ese delirante convencimiento.


Universidad Católica, sin ser ninguna maravilla, como quedó demostrado en la confrontación internacional del primer semestre, parece encaminarse con tranco seguro a otro bicampeonato.


PORMENORES
Torneo Nacional. Primera fecha de la segunda rueda.
Estadio: Monumental.
Público: 21.650 espectadores.
Arbitro: Roberto Tobar.


COLO COLO: Cortés; Opazo, Zaldivia, Insaurralde, De la Fuente; Villanueva (78’ Valdés), Carmona, Suazo; Morales (63’ Mouche), Parraguez, Costa (83’ Vilches).


EVERTON: Campestrini; San Juan (77’ Rivera), Velásquez, Suárez, Zúñiga; Carvallo (46’ Rodríguez), Arismendi (75’ Vergara), Freitas; Cerato, Ramos y Cuevas.


GOLES: No hubo.
Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Carmona, De la Fuente y Valdés; en Everton, Arismendi y Freitas.