Colo Colo ganó la Supercopa sin despeinarse

El Cacique dejó en claro la diferencia futbolística entre el campeón nacional y un cuadro que cayó a la Primera B como producto de su mala campaña. Fue un 3 a 0 tan claro como categórico, que no siguió escalando porque el Cacique quedó tempranamente con uno menos en la segunda etapa y optó por vivir tranquilamente de sus rentas.

Se dio la lógica.

Colo Colo, campeón nacional, fue un rival insuperable para un cuadro cuya mala campaña en el Torneo de Transición lo condenó a jugar este año en la Primera B, y que sólo llegó a esta instancia tras ganar sorpresiva, pero con justicia, la Copa Chile.

El 3 a 0 final bien pudo ser un 5 a 1 o un 5 a 2. Y es que si bien el cuadro porteño dispuso de un par de oportunidades claras para haber hecho más honrosa su caída, Colo Colo también se creó ocasiones para haber aumentado la cuenta. Luego de la absurda expulsión de su volante Suazo, y en vista de la cómoda ventaja con que había terminado la primera etapa, el Cacique prefirió replegarse para dejar venir a Wanderers y buscar la oportunidad de anotar entregada a algún esporádico contragolpe.

Previo a este desigual choque, lo cierto es que no se veía por dónde podría tener Wanderers alguna posibilidad de quedarse con la Supercopa. Y es que mientras Colo Colo mantenía la misma estructura sobre la cual cimentó el logro de su estrella número 32, el elenco de Nicolás Córdova llegaba a este partido no sólo como un cuadro de una serie inferior, sino con un equipo incluso desmejorado respecto de aquel que descendió dramáticamente.

De partida, jugadores importantes en su armado, como Luis Pavez, César Cortes y Jean Paul Pineda, a fines de año habían partido en busca de otros rumbos y los encargados de sustituirlos no demostraron –al menos en este partido- un nivel similar ni mucho menos superior.

Con un Wanderers presionando en todos los sectores de la cancha, fue llamativo ver que en los primeros minutos el gran favorito –Colo Colo- era incapaz de mantener la pelota por mucho tiempo. El equipo de Córvova la tenía mucho más y con gran aplicación abortaba una y otra vez los desordenados arrestos albos, sólo que ese dominio y esa posesión no le alcanzaba para superar las líneas albas y llevar peligro real hacia la portería de Orión.

La imprecisión de Colo Colo, en esos minutos, fue llamativa. Con Valdivia en la banca, la tarea de manejar los hilos quedó entregada al “Pajarito” Valdés. Pero este, marcado siempre desde muy cerca, era incapaz de distribuir el juego que necesitaban sus atacantes.

Con todo, conforme avanzaba el trámite la única duda que permanecía era cuánto podía aguantar Wanderers en ese ritmo tan efectivo como desgastante. Cómo respondería en el caso de que el ataque albo se iluminara por fin y pudiera abrir la cuenta.

Y la incógnita se develó ya a partir del minuto 28, cuando un balón metido al área por Paredes encontró el rápido ingreso de Opazo para empalmar de primera y ganarle a la marca que intentó muy tarde el lateral Soto.

Si a partir de ese momento Wanderers quedó evidentemente “groggy”, el nocaut llegó ya en la primera etapa. Porque los goles de Véjar (minuto 38) y de Valdés (minuto 45), estructuraron un lapidario 3 a 0 que terminaba todo atisbo de lucha futura para la segunda etapa.

El equipo de Córdova buscó denodadamente cambiar su suerte, pero careció de capacidad, inventiva y claridad como para vulnerar a una defensa que fue de las más sólidas del último torneo disputado.
Y en que Colo Colo no siguiera estirando las cifras mucho tuvo que ver una incidencia producida cuando se jugaba el minuto 56. Corrió Viotti en posición fuera de juego a la caza de un pelotazo profundo y, cerca del área grande, fue derribado por Suazo. Cuando el juez Deischler corrió haciendo amago de que le iba a mostrar tarjeta al volante albo, todos pensaron en la amarilla. Sin embargo, el pito mostró la roja, provocando el estupor generalizado y la indignación del técnico Pablo Guede, que no podía creer que ese mismo Deischler de polémico arbitraje en la derrota alba en Temuco, volvía a mostrarse implacable.

Tal vez fue para demostrarles a todos que él no se iba a dejar amedrentar por los albos. A lo mejor pensando que el partido a esas alturas era tan desequilibrado que ni jugando con uno más iba a poder Wanderers poner en peligro el nuevo título del Cacique. O por ambas consideraciones juntas.

El hecho es que, si bien Wanderers 11 contra 10 le ganó la posesión del balón a Colo Colo, mucho no pudo hacer ofensivamente. El descuento se diluyó tras un cabezazo de Viotti que fue a estrellarse contra el vertical y en una extraordinaria tapada de Orión frente al mismo Viotti.
La diferencia de recursos al cabo fue tanta, que pudo ser masacre de no haber optado Colo Colo por vivir de sus rentas durante casi toda la segunda etapa.

Y de haber tomado Paredes el partido un poco más en serio durante ese segundo lapso en que, a falta de su tradicional gol, se dedicó a buscar la jugada elegante y de lujo en vez de la habilitación certera y directa.

PORMENORES

Partido de definición de la Supercopa.
Estadio: Nacional.
Público: 20 mil espectadores, aproximadamente.
Arbitro: César Deischler.

COLO COLO: Orión; Zaldivia, Barroso, Campos; Opazo, Baeza, Suazo, Véjar; Valdés (78’ Villanueva); Orellana (73’ Berríos), Paredes (90’ Provoste).

WANDERERS: Castellón; Cerezo, Luna, López, Soto (65´ Gómez); Valenzuela, García, Cuadra (80’ Rivera), Medel; Gutiérrez y Viotti.

GOLES: Opazo a los 28’, Véjar a los 38’ y Valdés a los 45’.
Tarjetas amarillas: Soto, Luna, Viotti y García, de Wanderers.