Colo Colo ganó porque fue el menos malo de los dos

En un partido miserable, pero muy propio de nuestra pésima competencia interna, el “Cacique” volvió al gol y al triunfo gracias a la solitaria conquista de Paredes, que se puso a un gol de igualar el record de “Chamaco”. El nivel de juego exhibido por albos e hispanos hasta llevó a recordar a Eduardo Galeano, futbolero escritor uruguayo, que pidió una vez “una buena jugadita, por amor de Dios”.

En un partido miserable, Colo Colo fue el menos malo de los dos. Y eso es el único que explica que, frente a Unión Española, el cuadro albo volviera al triunfo y al gol en su estadio para imponerse por la cuenta mínima.

El partido fue tan pobre, tan chato, con tan poquita jerarquía, que al cabo sólo será recordado porque, cuando recién se jugaba el tercer minuto de juego, Paredes anotó su gol 214, poniéndose a uno solo de igualar el ya legendario record de “Chamaco” Valdés, máximo goleador histórico del fútbol chileno en torneos nacionales, con 215 conquistas.

Mucho colaboró, en todo caso, el fondo hispano para que el gol se produjera. Entre el arquero Sánchez y los defensas se hicieron un nudo con una pelota que les pertenecía, la perdieron y el balón le quedó servido a Paredes, que no anotaba desde el 5 de mayo, cuando en el “Nicolás Chahuán” calerano convirtió el penal que significó el empate uno a uno frente al cuadro “cementero”.

Presenciar partidos como este, protagonizado por albos e hispanos, sólo puede producir desconsuelo y la amargura de comprobar, una vez más, lo pobre que es nuestra competencia casera. Porque se enfrentaban el sub líder del torneo y un cuadro que, de ganar, podía asumir una envidiable posición en la tabla. ¿Qué resulta de eso, en cualquier cancha del mundo? Un partido intenso, de ida y vuelta, pletórico de emoción y alternativas cambiantes.

¿Qué vimos, en cambio? Un bodrio insufrible. Un espectáculo absolutamente inope y por el cual, además, se tiene la desvergüenza de cobrar. ¡A los 20 mil estoicos que acudieron al Monumental, desafiando el clima gélido de agosto, hasta debieron devolverles la plata para evitar ser acusados de estafa y así no correr el riesgo de ser llamados a terreno por el Sernac…!

Ese es nuestro fútbol actual. Y por eso nos va como nos va en el plano internacional. Y es que, aparte de rematadamente malos, ni siquiera hay velocidad o intensidad. Tanto Colo Colo como Unión Española juegan a un ritmo que hasta para la década de los 60 sería considerado absolutamente obsoleto.

Viendo tanto tronco, tanto jugador sin la más mínima aptitud, fue imposible no recordar la frase de Eduardo Galeano, escritor y ensayista que, como todo uruguayo, es loco por el fútbol. “Una buena jugadita, por el amor de Dios”, suplicó una vez viendo cómo el fútbol se ha ido llenando de pataduras.

Pocas veces se ha visto peor mal trato al balón que en este choque de albos e hispanos, protagonistas, en épocas pretéritas, de duelos memorables. Es como si a la mayoría de los jugadores la pelota les quemara los pies. Como si tuviera un oculto resorte que les impide dominarla para jugar rápido y de primera.

¿Alguno de estos troncos habrá visto la final de la Supercopa europea, entre el Liverpool y el Chelsea? Habrían visto cómo se juega y se concibe hoy el fútbol en las canchas del primer mundo.

¿Nos pusimos muy extremistas, demasiado exigentes? Sí, puede ser. Pero por lo menos, muchachos, sacrifiquen una tarde en el mall para ver algún partido de la liga argentina. Entenderán mucho mejor el por qué en la Copa Sudamericana, y con mayor razón en la Copa Libertadores, damos la hora con una porfía y una tozudez que llega a ser conmovedora.

Albos e hispanos protagonizaron un partido realmente miserable. Peor aún: fue aburridísimo.

Ninguno de los dos equipos mostró argumentos destacables. Porque mientras Colo Colo, que tuvo más la pelota, rara vez supo darle destino, Unión Española casi no hizo trabajar a Cortés, como no fuera cuando el meta albo tuvo que achicar ante Caballero o intentar la salida desesperada cuando, ya en los descuentos, falló el cabezazo Insaurralde, permitiendo la solitaria entrada de Aránguiz, que desvió dramáticamente el globito que intentó y que sentenciaba el empate 1 a 1.

En el otro extremo de la cancha, no cabe duda de que Sánchez debió trabajar mucho más, pero no tanto por los méritos que hizo el cuadro albo, sino por los claros desajustes de una línea defensiva que sin duda perdió oficio con la partida del colombiano Palomeque y la lesión del uruguayo Aja.

No deja de ser llamativo, además, que el meta hispano impidiera dos o tres veces la noche histórica de Paredes, salvando remates que eran de gol y que habrían significado para el goleador albo igualar el record de “Chamaco”. Queda claro: Colo Colo sigue con una aguda carencia de gol, porque si no es Paredes, no es nadie.

Lo poquito que mostró Unión Española quedó reducido a la nada misma, además, luego que a los 74 minutos el pito Bascuñán le mostrara la roja directa al colombiano Mejía, que le pegó un “patadón” a Provoste en pleno rostro. El volante hispano, quedó claro, nunca tuvo la intención de agredir. En otras palabras, de haberle mostrado la amarilla lo más seguro es que los jugadores albos no habrían armado ninguna alharaca.

Con una Unión que no podía, y un Colo Colo que no sabía, se consumió un partido para el olvido.

La pobreza futbolística del “Cacique” es tanta, y tan evidente, que el técnico Mario Salas haría muy mal si se pone a sacar cuentas alegres tras haber vuelto a la victoria.

Respecto de Fernando Díaz, el técnico hispano, con el equipo y plantel de que dispone, debe darse con una piedra en el pecho si mira la tabla y ve los puntos que tiene.

PORMENORES

Torneo Nacional. Fecha decimoctava.

Estadio: Monumental.

Público: 19.493 espectadores.

Arbitro: Julio Bascuñán.

COLO COLO: Cortés; Campos, Barroso, Insaurralde, Opazo; Valdés (90+2’ Vilches), Suazo, Villanueva; Bolados, Paredes (89’ Parraguez), Costa (73’ Provoste).

U. ESPAÑOLA: Sánchez; Gómez, Galdámes, Mancilla, Luis Pavez Muñoz; Dávila (89’ Tello), Seymour (46’ Mejía), Aránguiz, Luis Pavez Contreras; Varas (46’ González) y Caballero.

GOL: Paredes, a los 3 minutos.

Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Valdés y Suazo; en Unión Española, Aránguiz.

Tarjeta roja: Mejía, de Unión Española, a los 74’.