Colo Colo le perdonó la vida a Universidad Católica

La jugada clave del clásico se produjo en el minuto 81, cuando Paredes desperdició el penal que habría dejado a su cuadro 3-1 arriba y en superioridad numérica, restando menos de diez minutos por delante. El envión anímico de esa instancia ratificó que este cuadro de Mario Salas no se cae fácilmente.

La jugada clave del empate 2 a 2 entre Universidad Católica y Colo Colo estuvo en el minuto 81. A Lanaro no le quedó otra alternativa que derribar dentro del área al uruguayo Rivero, cuando el gol era inminente, y el pito Gamboa hizo lo que correspondía: cobró el penal y expulsó al zaguero. Asegurar la victoria alba quedó en los pies de Paredes, uno que raramente falla en esa instancia. Y sin embargo, el goleador albo, queriendo ubicar el balón lo más lejos posible de Toselli, terminó desviando su remate increíblemente junto al palo, insuflando a su rival, en ese momento un poquito “groggy”, una cuota inmensa de espíritu y de energía para ir –pese a su inferioridad numérica- por el empate.

Quedaba poco y era evidente que un tercer gol albo equivalía a un golpe de nocaut. Restaba muy poco y, con un hombre menos, remontar dos goles iba a ser prácticamente una misión imposible. Pero el error de Paredes dejó el partido abierto y, se sabe, esta Universidad Católica de MarioSalas tiene una entereza y un espíritu de lucha que desmiente el argot futbolero que ha tildado históricamente a los “cruzados” de jugadores de “pecho frío”.

Soslayando el hombre menos, Universidad Católica se fue con todo en procura de esa paridad que ahora estaba a la mano. Colo Colo, que sobre todo en la primera etapa había hecho un despliegue tremendo, optó por refugiarse, en un cálculo que no tenía nada de descabellado. Un par de contragolpes habían llevado un riesgo no menor al área de Toselli, entre ellos la velocísima arrancada de Rivero.

Lo increíble fue que el jugador con más oficio y experiencia del fondo albo –Julio Barroso-, cometiera un penal infantil, casi en el vértice del área, y cuando Buonanote todavía tenía que girar y buscar a un receptor si quería hacer daño.

Castillo logró lo que minutos antes no había conseguido Paredes. Su disparo venció completamente a un Garcés que se jugó al lado opuesto, y que se había transformado en un obstáculo para las pretensiones cruzadas, haciendo incluso olvidar a Villar.

Más allá del resultado, que se transformó casi en una victoria para Universidad Católica, y en una derrota para Colo Colo, el choque en San Carlos respondió plenamente a las expectativas.

Fue intenso, a ratos muy bien jugado, y uno y otro cuadro dejaron desde el primer minuto la intención de sorprender al rival y quedarse con este duelo que muchos tildan de “clásico”.

Fue Colo Colo quien sorprendió a su rival durante media hora o poco más. Marcando con estrictez, el Cacique desarticulaba a un rival al que la pelota no le duraba mucho en su poder.

Antes incluso de que Martín Rodríguez abriera la cuenta, Colo Colo había avisado con un par de ataques profundos en que el gol rondó el arco cruzado. Y pocos minutos después Alvarez llegó justo en su barrida para impedir el remate franco de Figueroa.

Pero esta Universidad Católica no es un cuadro que se caiga fácilmente. Lo había demostrado con creces antes, frente a Unión Española y luego para dejar fuera de carrera a la U por Copa Chile. En el minuto 33, Garcés evitó el empate en un mano a mano notable frente a Fuenzalida, y dos minutos antes del término tuvo que exigirse a fondo en una volada que evitó que el balón, que tras un centro golpeó la cabeza de Pavez, se le colara en un ángulo.

El envión anímico cruzado se acentuó con la reanudación del encuentro. Y cargando contra el sector de su bulliciosa barra en un tiro de esquina encontró premio a sus afanes. Maripán se elevó más que el resto para meter el frentazo ante el cual Garcés dudó porque en la trayectoria de la pelota se le cruzó Kalinski.

El reclamo del portero albo no tenía justificación, porque el volante argentino estaba en posición lícita cuando el central conectó el cabezazo.

La alegría y la tranquilidad le duró poco a Universidad Católica. Los defensores cruzados perdieron el balón y el Pajarito Valdés la metió el áreraen forma tan precisa que su envío superó el rechazo de Maripán y le quedó servida al uruguayo Rivero, que con disparo cruzado dejó sin opción a Toselli.

Colo Colo pudo liquidarlo incluso antes del penal marrado por Paredes. El goleador le robó una pelota aparentemente intrascendente a Lanaro y su centro no pudo ser conectado por Rodríguez en la boca del arco, por llegar a la cita con el balón una décima de segundo tarde.

Hasta que llegó la jugada clave de este clásico. Aquella de la falta de Lanaro, su expulsión y el servicio de Paredes.

Es probable que muchos hinchas cruzados, en ese momento, comenzaran a pensar en buscar las puertas de salida. El gol –considerando lo poco que faltaba- habría sido lapidario. Pero Paredes, que nunca ha podido anotar en San Carlos, falló desde el punto donde es más efectivo y letal.

Si fuese como en el boxeo, Colo Colo habría ganado por puntos. Pero esto es fútbol, y como bien dijo una vez uno de los tantos filósofos de la realidad pelotera, “los goles no se merecen, se hacen”.

PORMENORES

Campeonato de Apertura. Undécima fecha.
Estadio:San Carlos de Apoquindo.
Público: 11.057 espectadores.
Arbitro: Eduardo Gamboa.

U. CATOLICA: Toselli; Alvarez (46´ Cordero), Lanaro, Maripán, Parot; Fuenzalida, Kalinski, Fuentes (68´ Espinoza), Noir; Buonanote (88´ Manzano); Castillo.

COLO COLO: Garcés; Zaldivia, Barroso, Baeza; Figueroa, Pavez, Valdés (90+1 Ríos), Rodríguez (78´ Fierro); Fernández (65´ Araya); Paredes y Rivero.

GOLES: Para U. Católica, Maripán (cabeza) a los 56´ y Castillo (penal) a los 87´. Para Colo Colo, Rodríguez a los 21´ y Rivero a los 58´.

Tarjetas amarillas: en Universidad Católica,Fuenzalida. En Colo Colo, Barroso, Zaldivia, Baeza y Araya.

Tarjeta roja: Germán Lanaro (UC) a los 80´.