Colo Colo: los primeros indicios de lo que está tramando Almirón

El histórico estadio Centenario de Montevideo fue el escenario para la primera puesta en escena del equipo albo bajo la conducción del ex DT de Boca Juniors. El empate 0-0 con Rosario Central dio muestras -menudas por ahora- de lo que podría ser el nuevo modelo albo.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: AGENCIAS

Es cierto. Sacar conclusiones profundas tras seis días de entrenamiento y 90 minutos de fútbol sería un despropósito. Pero sí se pueden esbozar impresiones, que es lo que quedó del debut de Colo Colo bajo la conducción de su nuevo entrenador, Jorge Almirón, tras el partido jugado el martes ante Rosario Central en el mítico estadio Centenario de Montevideo por la llamada Copa de los Campeones.

El encuentro terminó 0-0 y luego, tras definición por penales, el elenco chileno se llevó el triunfo (4-3) lo que coronó una noche cargada de indicios que es bueno poner de relieve para empezar a entender la propuesta de Almirón.

Sistema táctico flexible. Pese a que el DT de Boca Juniors ha denunciado que su esquema favorito es el 4-3-3, también se ha encargado de recalcar que sabe adaptarse a las circunstancias. Ante Rosario Central, Colo Colo inició con un esquema 4-3-1-2 denunciando la ausencia de un “9” clásico (que es uno de los refuerzos que Almirón espera tener). Así, los extremos fueron Marcos Bolados y Pablo Parra, mientras que Carlos Palacios quedó como mediapunta. En la segunda etapa, Almirón puso a un centrodelantero más clásico (Benegas), desplazó a Palacios a la izquierda y conformó así una línea ofensiva de tres mucho más clara. ¿Qué fue mejor? Se vio más activo el ataque en el primer tiempo porque Palacios tuvo libertad de movimiento y opciones de remate desde fuera del área.

El líbero del arco. Una de las situaciones que más llamó la atención fue la constante participación que tuvo con los pies el arquero Brayan Cortés. Si bien con Gustavo Quinteros el portero de La Roja accionaba a veces en este sentido, esta vez fue constante, lo que denuncia que el DT quiere que su portero sea una especie de líbero y la primera salida del equipo. Cortés anduvo sólo regular en esa faceta. Lo suyo, como siempre, fue mejor bajo los tres palos.

Pavez, “cabeza de área”. En la propuesta defensiva de los albos, llamó la atención que los dos zagueros centrales (Saldivia y Falcón) se abrieran en demasía a los costados. Y la causa es que Almirón quiere que sus laterales (Opazo y Wiemberg) estén cerca de la mediacancha. Con ello, se obliga a que el volante central (Pavez) se meta como tercer zaguero, como una especie de “cabeza de área” en forma casi permanente, algo que no pasaba en forma tan clara la temporada pasada.

Dos volantes-entrealas. Con Quinteros en la banca, Colo Colo jugaba en el mediocampo con un volante central fijo (Pavez), un mixto (Fuentes o Pizarro) y un asistente (Gil). Con Almirón al parecer habrá un rearme porque su idea inicial ante Central fue el ya comentado volante-zaguero (Pavez), dos entrealas (Fuentes y Gil) y un enganche o mediapunta (Palacios). Esto necesariamente se modifica si hay un delantero centro clásico ya sea sacrificando un entreala o un puntero. Hay que ver qué prefiere el DT en estos casos.

Laterales y diagonales. En un momento del primer tiempo, Almirón se acercó al lateral Opazo. Al parecer, la instrucción que le dio fue que combinara sus tradicionales subidas pegado por la raya, con diagonales para que Bolados tuviese margen por la punta derecha. De inmediato, la primera jugada de Opazo fue una diagonal que terminó en un buen centro de Bolados. La misma instrucción tenía por la izquierda el lateral Wiemberg, quien pronto construyó una interesante sociedad con Parra.

Intensidad y presión. Como era de esperar, físicamente todo el equipo albo no estaba para aguantar 90 minutos al máximo de sus capacidades. Pero hubo esbozos de lo que Almirón pretende imponer. Primero, una intensidad mayor a la que comúnmente juegan los equipos chilenos. Y también mucha presión en la salida del rival. Como idea es buena. Pero hay que ver si se puede llegar a un nivel alto, tal como lo exige el plano internacional.