Colo Colo

Colo Colo: Quinteros llegó para lograr un cambio, pero ha hecho más de lo mismo


La llegada del ex técnico de Universidad Católica durante el año pasado todavía no ha hecho sentir su mano en un aproblemado “Cacique”. En tres partidos sólo ha rescatado un punto y el equipo sigue jugando en un nivel pobrísimo.

Por GERARDO SILVA

Lamentablemente, Colo Colo desde hace largo tiempo no ha podido levantar los estándares de rendimiento de sus jugadores, ni en lo individual y menos aún en lo colectivo. Ya son varios los técnicos que han tenido que asumir fracasos a nivel local y, sin duda, también en el concierto internacional, que es donde más ha quedado en evidencia su pérdida de jerarquía. 

Después de un largo interinato de Gualberto Jara, no se observó ninguna mejoría. Por el contrario, pareciera ser que la mano de este técnico y la pandemia profundizaron mucho más la crisis al interior del plantel albo.

Cuando se produce un cambio de técnico, porque las cosas no se están haciendo bien o simplemente porque no están resultando, este movimiento de liderazgo es para que se produzca un cambio importante, sustancial desde el punto de vista físico, técnico, táctico y, por supuesto, emocional. Pero como ya lo dijimos, con Gualberto Jara Colo Colo incluso involucionó y llegó el turno de Gustavo Quinteros, un entrenador con reconocida experiencia y con un pasado reciente exitoso en el fútbol chileno.

Se tituló campeón con la Universidad Católica, aunque claramente ahora las circunstancias son distintas. Cuando llegó al elenco cruzado, éste venía de ser campeón y mantuvo la estructura. Además, se reforzó convenientemente, situación que le permitió tener una grata estadía en el equipo de la precordillera.  

Ahora, en Colo Colo todo es distinto. Llega a un equipo que no encuentra el rumbo, que está muy mal ubicado en la tabla de posiciones de la competencia local, mostrando un pésimo funcionamiento. En la competencia internacional ya nada tiene que hacer, porque fue eliminado de toda instancia: Copa Libertadores y Sudamericana. Fue último del grupo y reitero: si hay un cambio de técnico es para que se produzca un cambio significativo y Quinteros, lamentablemente después  de tres fechas en el banco popular -dos en competencia local y una internacional-, ha cosechado un mísero punto de nueve  disputados.

Lo triste de esta historia es que el nuevo estratega sigue haciendo más de lo mismo. Los actores son los mismos y no hay cambios en el libreto ni en el sistema. Todavía no sabemos a qué quiere jugar. Sin ir más lejos, en el último partido con Jorge Wilstermann, su presentación fue miserable. Hubo jugadores desconcertados, sin ideas, faltos de dinámica, y algunos hasta con muestra de indolencia.

Del banco solamente se enviaban señales inequívocas de desorden e improvisación, al punto que terminó jugando con tres  delanteros de similares características y nadie entiende con qué intención. De paso, el cuadro del altiplano logra un histórico triunfo en el Monumental.

Vergonzoso, Gustavo Quinteros. El responsable técnico tendrá que asumir que va por el camino equivocado y, por la misma razón, tendrá que mostrar cambios sustantivos. Su modelo de juego tendría que empezar a notarse, a verse sólido, definido y eficaz, de acuerdo a las características de sus jugadores, con planes de juego bien estructurados para cada uno de los partidos, ya que los puntos son demasiado importantes para sus pretensiones.

Ojalá podamos ver en la organización del juego a los futbolistas más dispuestos y empoderados de sus responsabilidades tácticas. No puede ser posible qué jugadores como, Insaurralde, Opazo, Valencia, Suazo o De la Fuente, por nombrar a algunos, continúen tan intrascendentes en su juego. Ellos tuvieron un mejor comportamiento futbolístico en un pasado no muy lejano. Suazo -incluso- era una emergente promesa.

No se les puede haber olvidado jugar. Nos gustaría ver a estos futbolistas recuperados y aportando en el difícil momento que vive la institución, como también quisiéramos ver más a Bolados, a un Fuentes menos intermitente y con mayor jerarquía y, por qué no, que se disipe rápidamente la incógnita que sigue siendo Blandi, promesa de gran refuerzo para Colo Colo.

Todo esto será responsabilidad del técnico Gustavo Quinteros. Se le contrató para que produzca cambios, no para seguir haciendo más de lo mismo. El hincha del “Cacique” está esperando la reacción de su siempre bien ponderado equipo y esto tiene carácter de urgencia, de lo contrario este año 2020 podría ser letal para Colo Colo.

En esta complicada tarea, serán agentes relevantes los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes.