Colo Colo supo ponerse a la altura

De mediocre campaña en el terreno local, el Cacique volvió a jugar como en los viejos tiempos a nivel internacional, cuando se decía que “siempre sacaba la cara” por el fútbol chileno. El triunfo por la mínima deja la llave absolutamente abierta para la revancha en Sao Paulo, pero al menos la hinchada alba encontró la satisfacción que, para ser sinceros, pocos esperaban.

Un Colo Colo absolutamente mediocre a nivel local, como en los viejos tiempos supo ponerse a la altura a nivel internacional. No sólo eso: derrotó merecidamente a un Corinthians que, al final de cuentas, la sacó barata. Porque por oportunidades de gol, en los minutos finales el Cacique pudo estructurar perfectamente un 2-0 e incluso hasta un 3-0 que, aunque en ningún caso cerraba la llave, le daba al cuadro albo un mayor margen para el encuentro de revancha que debe disputarse a fin de mes en Sao Paulo.

Visto lo ocurrido, para Corinthians la derrota por la cuenta mínima fue lo mejor que le pudo pasar, de acuerdo a las circunstancias. En otras palabras, el “Timao” vuelve a Brasil con el pleno convencimiento de que en su cancha escribirá una historia muy distinta a esta deslavada versión que mostró en el Monumental.

No fue, en todo caso, un partido fácil para Colo Colo. No podía serlo con las debilidades que evidencia, y menos si consideramos que al frente tuvo a un cuadro considerado entre los grandes de Brasil, lo que equivale a decir entre los grandes del mundo. O muy poco menos que eso.

Con una salida lenta y anunciada, sin tener jugadores que ocupen reiteradamente y bien las bandas, a Colo Colo le cuesta mucho entrar. Y si eso queda en evidencia en nuestra mediocre competencia casera, a nivel internacional dicho déficit suele ser dramático frente a defensores, veloces, fuertes y con oficio.
De partida, Colo Colo encontró el gol que al cabo significaría el triunfo bien adentro de la primera etapa, y cuando el buen meta brasileño Cassio hasta ese momento había realizado sólo una atajada meritoria, anticipo del papel que cumpliría después. Fue cuando, en el minuto 34, con el hombro evitó que el remate de Zaldivia, en el área chica y a quemarropa, llegara a las mallas.

Es que durante media hora, o poco más, ni Colo Colo ni Corinthians se hacían daño. Sugerían más que concretaban provocar riesgo, cada uno con sus armas.
Tuvo que aparecer, como tantas veces, el talento innato del “Mago” Valdivia para sacudir la modorra de un partido medianamente bien jugado técnicamente, pero hasta ahí absolutamente insulso. Metió un pase largo que a todos se les antojó desmedido, menos a todos aquellos que le reconocemos su genio inigualable para ver oportunidades allí donde aparentemente no existen.

La suerte para Colo Colo estuvo en que Opazo fue uno de los pocos que le creyó a Valdivia, exigiendo al máximo su velocidad para meter de primera un centro que pudo haberse abortado de haberle dado al balón un solo toque. El lateral albo privilegió la sorpresa por una supuesta mayor precisión y acertó, porque su balonazo hacia atrás encontró sin marca a Lucas Barrios, quien remató sin acomodarse, encontrando la presencia de un Cassio que sólo alcanzó a repeler el disparo. El balón le cayó a Carmona, quien tuvo el olfato de acompañar la jugada y la suerte de que su remate no se desviara en alguna de las muchas piernas brasileñas que cubrían el área.

Corrían 38 minutos y el acierto de Carmona provocó el natural estallido de un público que ya empezaba a impacientarse por la falta de sorpresa y profundidad que mostraba su equipo.

Ya sea porque Corinthians seguía considerando aceptable una derrota por estrecho margen, o porque Colo Colo, consciente de sus limitaciones en ataque atesoraba su triunfo por la mínima, la reanudación del encuentro en su segunda parte no mostraba mayor cambio ni en actitud ni en dinámica.

Dicho de otra forma, mientras los jugadores brasileños iban a buscar de todos modos el equilibrio, pero en ningún caso se iban a cortar las venas si la paridad no llegaba, Colo Colo le entregaba por completo la “manija” al “Mago” para que hiciera circular el balón con criterio y, de paso, ver si por ahí, de repente, podía meter otro pase entre líneas.

Los jugadores el “Timao”, que ciertamente conocen a Valdivia, y por haber sido figura en el Palmeiras además no deben quererlo mucho, por la brutal rivalidad que existe entre ambos clubes paulistas, cercaron con mayor tesón al “Mago”, cuidándose mucho de presentar el claro que posibilitara otro pase con tanta visión y veneno como el que había originado el gol.

El partido estaba en eso cuando, en el minuto 54, Gabriel, que ya tenía amarilla, se ganó la segunda tras entrarle en plancha a Carmona.

Se pensó, entonces, que Colo Colo aprovecharía la ventaja numérica para asegurar el partido y darle más trabajo a Corinthians en el partido de revancha, pero nada de ello ocurrió. En otras palabras, mientras Corinthians al parecer se convencía de que buscar el gol era más un riesgo que una verdadera necesidad, el Cacique prefería asegurar la victoria antes que buscar una nueva conquista.

El recuento es claro: mientras Corinthians sólo se aproximó mediante un disparo cruzado de Avelar, Colo Colo sólo merodeaba el área, pero sin mayores posibilidades de aumentar la exigua cuenta de ahorró con la cual deberá visitar Brasil.

Eso hasta los diez minutos finales, más descuentos. Porque recién entonces, a favor de un rival que ya no cruzaba la mitad de cancha, prácticamente, Colo Colo fue por más. ¡Y vaya que estuvo cerca de concretar un marcador tan amplio como impensado…!

A los 86 minutos, por ejemplo, remató el “Pajarito” desde fuera del área, Cassio sólo alcanzó a manotear y el balón le fue a Damián Pérez, que por la izquierda entraba absolutamente solo. El lateral argentino, de buen partido, elevó increíblemente por darle de primera, cuando tenía demás el segundo necesario para controlar y fusilar.

Al minuto, el propio Pérez, que en este partido pasó más que en todos sus partidos precedentes, se limpió el camino para ponerle el balón hacia atrás a un Barrios que entraba absolutamente solo. Cassio, con una atajada portentosa, evitó el gol. Como volvió a evitarlo cuando ya se jugaban los 6 minutos de descuento que otorgó el colombiano Wilmar Roldán (tarjetero como él solo), impidiendo el gol de Paredes ante un centro de Fierro.

La última posibilidad alba la desperdició en el cuarto minuto de descuento Claudio Baeza, con un tiro libre a la entrada del área que se fue apenas por sobre el travesaño. ¡Cómo extrañan los hinchas albos al “Mati” Fernández en ese tipo de jugadas!

Lo que pueda pasar en la revancha es, obviamente, otra historia. La llave queda absolutamente abierta.

Pero al menos por esta vez Colo Colo supo ponerse a la altura de las circunstancias. Y no es poco, considerando que hace once largos años que no vivía una noche como esta.

PORMENORES

Fase de octavos de final. Copa Libertadores.
Partido de ida.
Estadio: Monumental.
Público: 40 mil espectadores.
Arbitro: Wilmar Roldán (Colombia).
COLO COLO: Orión; Zaldivia, Barroso, Insaurralde; Opazo (66’ Fierro), Baeza, Carmona (75’ Valdés), Pérez; Valdivia; Barrios, Paredes.
CORINTHIANS: Cassio; Fagner, Pedro Henrique, Henrique (90+3’ Carlos Augusto), Avelar; Jadson (57’ Leo Santos), Gabriel, Douglas, Romero; Pedrinho y Clayson (76’ Emerson).
GOL: Carmona, a los 38 minutos.
Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Opazo, Zaldivia, Insaurralde, Baeza y Carmona; en Corinthians, Gabriel, Douglas, Pedrinho y Romero.
Tarjeta roja: Gabriel, a los 54 minutos, por doble amonestación.