Colo Colo: un triunfo que no despeja las dudas

Venciendo por 2 a 1 a Unión La Calera, en la reanudación del Torneo Nacional, el Cacique exhibió “pilchas nuevas” que, sin embargo, no le alcanzaron para verse mejor. Su eventual y necesaria remontada a nivel local se pone en duda y ni hablar de sus posibilidades de superar esa valla que en Copa Libertadores significa el Corinthians.

Más allá de que el tanto de la apertura, a cargo de Lucas Barrios, fuera conseguido en posición off-side no advertida por el guardalíneas Carlos Venegas, ni por el árbitro, Christian Rojas, no cabe duda de que, al cabo, Colo Colo ganó merecidamente por 2 a 1 a Unión La Calera en la reanudación del Torneo Nacional, luego del largo receso de 52 días que tuvo el campeonato local por la disputa de la Copa del Mundo Rusia 2018.

Sin embargo, de la misma forma como hay que reconocer la justicia de la victoria alba, hay que decir que Colo Colo dejó muchas más dudas que certezas. No sólo acerca del éxito de la remontada que el equipo de Héctor Tapia debe lograr para transformarse en candidato del torneo en su segunda parte, sino acerca de sus posibilidades de superar la complicada llave que le corresponde afrontar por los octavos de final de la Copa Libertadores, frente a Corinthians.

Para decirlo pronto: jugando como lo hizo frente al cuadro “cementero”, el Cacique augura en el plano local una segunda rueda tan mediocre como lo fue la primera, en que terminó a diez puntos del líder, Universidad Católica, y cosechando cinco derrotas en 15 partidos. Y si ese lapidario juicio se lleva al terreno internacional, lo cierto es que no se ve por dónde Colo Colo pueda seguir avanzando en el más importante torneo de clubes a nivel sudamericano.
Usando una expresión casera, y ciertamente coloquial, este Colo Colo exhibió frente a Unión La Calera pilchas nuevas, y, sin embargo, se vio tan pobre como se veía hasta antes de reforzar su guardarropía. Porque Barrios estuvo -más allá del gol- lejos del rendimiento que se esperaba de un jugador de su talla, y porque el lateral izquierdo Damián Pérez, salvo exhibir un aceptable oficio para ocupar un puesto en el que el Cacique hace rato venía cojeando, en esta oportunidad al menos no se mostró como al lateral volante de ida y vuelta que el equipo necesita con urgencia para contar por fin con lo que tanto le ha escaseado: entrada por las bandas.

Con dos hombres de ataque centralizados, primero Barrios-Morales y luego Barrios-Paredes, buena parte de los problemas de Colo Colo para vulnerar defensas aplicadas y bien paradas tienen que ver con la ausencia de esos jugadores capaces de desbordar por las orillas para meter ese centro atrás que facilite la entrada frontal de los delanteros con ventaja. Y mientras el argentino Pérez no pasó casi nunca, por la banda derecha Opazo recién se atrevió algo más en la segunda etapa.

El resultado es que, además con una estructura incomprensible para Colo Colo, como es la de jugar con tres volantes de contención -Carmona, Pavez y Baeza-, todo su juego, durante largos minutos, caía una y otra vez en el embudo central que facilitaba la tarea de un bloque posterior calerano bien parado y aplicado en la marca y el anticipo.

¿Qué lo favorecía a Colo Colo? Que si bien era incapaz de provocar situaciones de gol claras y netas, su rival no lo hacía mejor, al punto que el meta Orión prácticamente no tuvo que exigirse a fondo durante todo el partido.

Lo bueno de Unión La Calera, es decir, dinámica, aplicación, marca y la permanente obstrucción de la salida alba desde sus últimas posiciones, no se traducía en llegadas de riesgo. Y es normal: en pleno campeonato, la Sociedad Anónima que maneja al equipo “cementero” resignó buena parte de sus opciones de seguir concretando una campaña sorprendente transfiriendo a sus dos mejores figuras: el arquero Gabriel Arias, seleccionado nacional de buena actuación en canchas europeas con la Roja de Rueda, y sobre todo Bryan Fernández, su goleador y el hombre distinto de un equipo que con él tenía una capacidad de inventiva y de sorpresa de la cual ahora carece.

¿Algo que sorprenda? Para nada: siempre ha quedado meridianamente claro que las Sociedades Anónimas llegaron al fútbol para hacer negocio, dejando en un absoluto segundo plano lo deportivo. En otras palabras, los regentes caleranos renunciaron groseramente a la posibilidad de seguir contando con un equipo competitivo y protagonista a cambio de esos dólares que, o van a engordar los dividendos de los accionistas, o les van a permitir echarse cómodamente en los huevos sin necesidad de hacer gestión.

Aprovechando el receso, Colo Colo hizo lo contrario: comprar en lugar de vender. Apremiado por un mediocre campeonato, eliminado tempranamente de Copa Chile por exclusiva responsabilidad de Tapia, y urgido por el duelo que en pocos días más debe sostener frente al Corinthians, el Cacique incorporó a Barrios, al argentino Pérez, a Pavez y al juvenil venezolano Danny Pérez, que en esta ocasión ni siquiera fue considerado como alternativa.

Por esta vez, al menos, ninguno de los tres que ingresaron como novedades albas pudieron entusiasmar. Más allá del gol, Barrios se mostró extrañamente impreciso, incluso torpe; Pérez no fue jamás factor ofensivo y Pavez sólo entregó lo de siempre, es decir, buen aporte en el correteo y en el quite, pero escaso rendimiento ofensivamente hablando. Como la mayoría de los volantes defensivos nacionales, no entra al área rival ni aunque vea tirado un billete de 20 lucas.

Recién se vio un Colo Colo distinto cuando, a diez minutos del segundo tiempo, Tapia decidió sacar al juvenil Morales, de escaso aporte, para hacer ingresar al “Pajarito”, pasando por fin Paredes a hacer lo que mejor sabe: merodear al área.

Y los resultados no tardaron en apreciarse. A los 58’ Barrios elevó increíblemente casi desde el área chica, Valdés obligó al meta a exigirse a fondo para enviar al córner un disparo desde fuera del área y poco después Alvarado salvó desde la línea misma un zurdazo de Opazo que ya había vencido al arquero González.

Es decir, Colo Colo lo estaba mereciendo. Hasta que llegó el minuto 75, la pelota que peleó Zaldivia, el rebote que le llega a Opazo y el centro de este que conecta Barrios superando la línea de defensores para batir al meta calerano, sin que el guardalíneas ni el pito se percataran de la posición de adelanto que, extrañamente, tampoco fue protestada.

Ocho minutos después, partido liquidado. Un tiro libre de Valdés fue rechazado a medias por la defensa calerana, ganó el cabezazo Pérez para meterla de nuevo al área y el balón le cayó a Paredes para que el goleador anotara su tanto número 204 en torneos nacionales y se pusiera sólo a 11 conquistas del record histórico que sigue ostentando el “Chamaco”.

El descuento calerano, ya en el tiempo de alargue, ciertamente no sirvió de nada. No había ya tiempo para intentar ninguna patriada. El gol de Saavedra, por lo demás, había llegado por la única vía que los “cementeros” habían podido acercarse a Orión: la pelota detenida. En este caso, un tiro de esquina.

PORMENORES
Torneo Nacional. Decimosexta fecha.
Estadio: Sausalito de Viña del Mar.
Público: 7.563 espectadores.
Arbitro: Christian Rojas.
U. LA CALERA: González; Retamal, Alvarado, Salinas, Andía; Césped, Rodríguez, Saavedra; Aban, Núñez (73’ Monreal), Barbieri.
COLO COLO: Orión; Opazo (90’ Fierro), Zaldivia, Insaurralde, Pérez; Baeza (71’ Pinares), Carmona, Pavez, Paredes; Morales (55’ Valdés) y Barrios.
GOLES: Para Colo Colo, Barrios (cabeza) a los 75’ y Paredes a los 83; para Calera, Saavedra (cabeza) a los 90+2’.
Tarjetas amarillas: en el local, Rodríguez y Saavedra; en el Cacique, Baeza e Insaurralde.