Mago Valdivia

Colo Colo va a necesitar de un “Mago” en serio para salvarse de caer a la “B”

Concretado el cuarto retorno de Valdivia al Monumental, más que su físico las dudas las provoca su infantil personalidad, que lo transforma en un jugador con tanto talento como peligrosamente imprevisible en sus reacciones. Cabe esperar que, con 37 años cumplidos, haya superado la inmadurez que de seguro le impidió jugar en uno de los grandes de Europa.

Por EDUARDO BRUNA

La situación alba es tan dramática y desesperada, que para que se concretara un nuevo retorno de Jorge “Mago” Valdivia al Monumental todos debieron guardarse sus rencores y su sed de revancha. Las pasadas de cuenta quedaron en un segundo plano, entendiendo todos que Colo Colo está primero. Empezando por el propio jugador, quien pretendía un contrato que lo ligara a la institución hasta fines del año próximo pero que, sin embargo, terminó aceptando el vínculo por tres meses que le ofreció la regencia de Blanco y Negro, encabezada por Aníbal Mosa.

Obvio resulta pensar, también, que tanto Marcelo Espina como Harold Mayne Nicholls, atacados en forma inclemente por el jugador tras su salida del club, debieron guardarse su eventual opinión en contra para que este cuarto regreso del “Mago” a Colo Colo se concretara. Sin mucho dinero en las arcas, y con la cuota de foráneos más que copada, a la Concesionaria sólo le quedaba la alternativa de Valdivia como la contratación de última hora que contribuyera a morigerar aunque fuera en parte la indignación del pueblo albo por una conducción que en todo este tiempo se ha visto plagada de groseros desaciertos.

Que el “Mago” vuelve más que feliz a la institución que lo vio nacer, queda en claro al aceptar un vínculo que no llenaba sus expectativas y, sobre todo, con el hecho de que decidió suspender el juicio que había iniciado en contra de Blanco y Negro, por cifras millonarias.

Como tantas otras veces en el fútbol, Valdivia, Espina y Mayne-Nicholls deberán firmar un obligado armisticio por lo menos desde ahora hasta que pase la tormenta, si es que pasa… Lo decimos porque la hinchada de River, sus dirigentes, jugadores y la prensa, jamás pensaron que se podían ir a la B, y sin embargo lo hicieron. Y cuidado, que a la B también acaba de irse Alianza de Lima, el cuadro de “Los Íntimos de la Victoria” que, por ser el más popular de Perú, guarda un peligroso símil con lo que es en Chile Colo Colo y su actual drama.

¿Qué resta ahora? Que el “Mago” se ponga en forma física lo más rápidamente posible. Más que eso: lo que el hincha albo espera es que asuma un papel protagónico con el resto de talento que todavía le queda, pero no con actitudes tontorronas que no sólo retardaron su llegada al primer plano en Colo Colo, sino que impidieron que, tras haber sido sindicado como el mejor jugador del torneo paulista defendiendo la camiseta del Palmeiras, en 2008, saltara a un grande de Europa en lugar de partir a vegetar -aunque muy bien pagado- al Al Ain, de los Emiratos Árabes Unidos.

¿Dimensionan ustedes, muchachos, lo que es ser reconocido por calidad y talento en un país que los produce siempre y en cantidades industriales?

Más que obvio resulta pensar que, tras esas campañas brillantes defendiendo la camiseta verde del Palmeiras, sobraron las instituciones europeas interesadas en contar con su magia. Si nunca se concretó nada fue porque éstas, aparte de seguirle al jugador toda su trayectoria, se informan de su profesionalismo, conducta y disciplina. Diseccionado el “Mago” Valdivia como jugador y como persona, los gerentes técnicos de esos equipos deben haberle bajado el pulgar, aportando además un diagnóstico lapidario: un genio con el balón, pero como persona indisciplinado y peligrosamente imprevisible.

¿O me van a decir ustedes que Luka Modric fue mejor que el “Mago” Valdivia?

Se dice, además, que un informe de esos fue el que impidió, en 2015, la llegada del “Rey” Arturo al Real Madrid.

Es que si uno ve las cosas que Valdivia hizo en Brasil, tiene que llegar a esa conclusión. ¿Qué club no iba a querer contar con ese crack inmenso, tan genial como desenfadado e irreverente? ¿Pero, qué club se iba a arriesgar a que su estrella se mandara la versión europea de un “Puerto Ordazo” o un “Bautizazo”, o dejara a su cuadro con uno menos por la chiquillada de correr hacia una cámara de televisión para acusar a un árbitro de querer echarlo de la cancha?

Hasta en Colo Colo, de donde había surgido provocando inmensas esperanzas, Jorge Valdivia tuvo que hacer la vuelta larga, debiendo partir a préstamo en 2003 a la Universidad de Concepción, para luego intentar una aventura europea en el Rayo Vallecano español y en el Servette suizo antes de retornar en 2005 al Monumental. Y no es que al interior del “Cacique” se dudara de su talento. De lo que se dudó siempre fue de la buena salud de su mate, porque ya siendo juvenil se había mandado varios numeritos de aquellos, como agredir a un guardalíneas o tirarle un manotazo a una mujer que se había peleado con su madre.

Se supone que, con 37 años recién cumplidos (19 de octubre de 1983), el “Mago” ya viene de vuelta de protagonizar gratuitas tonterías. Que, ya maduro y reposado, piensa disfrutar a concho estos años que le quedan de carrete en una cancha, lo que supone jugar al máximo que su físico le permita y ser la figura que su inmenso talento garantizó siempre.

Por lo demás, se trata de una relación absolutamente simbiótica: mientras él necesita de Colo Colo para dejar el último testimonio del gran jugador que siempre fue, Colo Colo requiere con urgencia de su magia y su claridad para ver el espacio allí donde otros ni siquiera se imaginan podría existir una alternativa de pelota profunda y bien jugada.

Porque de todas las muchas falencias que Colo Colo ha evidenciado durante esta campaña 2020 para el espanto, tal vez sea esa la más dramática: la carencia absoluta de talento de sus volantes para poner un pase con ventaja. ¿Quién podía conseguirlo, con un “Mati” Fernández que se lo pasa lesionado, un Suazo al que se le olvidó jugar lo poco que sabía o un Valencia que está con la cabeza en otra parte? Nótese que a Provoste y a Alarcón ni siquiera los mencionamos, y es simplemente porque no han existido nunca en todos estos años que vienen recibiendo oportunidades.

Con el número 38 en su espalda, la hinchada alba espera que sea el “Mago” quien levante aunque sea en parte el nivel de un equipo sin asunto y desprovisto de casi todo. Y sólo de Valdivia va a depender de que esas esperanzas tengan asidero. Si se dedica a jugar y a hacer lo que tan bien sabe, puede convertirse, aún en contra de su voluntad y parecer, en el salvador de un cuadro que de mediocre se transforma sin transición en horroroso, simplemente porque carece de alguien que lo maneje y lo guíe. Pero si persevera en reclamos tan reiterados como inconducentes, y ve en el árbitro a un enemigo de su talento por no cobrar lo que él cree debiera sancionar, vamos a tener un jugador que, aparte de no aportar lo que de él se espera, va a transitar partido a partido por la cuerda floja que significan las tarjetas amarillas y las rojas.

No esperen en todo caso, muchachos del equipo albo, que el “Mago” con su sola presencia les solucione todos y cada uno de los problemas, porque eso es imposible. Si siguen jugando tan mal y, lo que es peor, demostrando con su actitud que no están conscientes del peligro que corren de irse a la B, Colo Colo estará escribiendo igual a fin de año la crónica de una caída anunciada.

Y con el “Mago” Valdivia incluido en el colosal e histórico desastre.

Revisa el compacto de goles de Jorge Valdivia en Colo Colo: